EL BUENO EL FEO Y EL MALO


 
 
 
 
 
 
Los rebeldes sirios a los que ayuda Obama, secuestran 200 cristianas para violarlas hasta la muerte.
Uno de nuestros colaboradores nos ha enviado una carta que hemos traducido del italiano. En ella un sacerdote sirio nos cuenta la realidad de lo que vive Obama.
Asombrosamente, la desinformación de lo que está pasando en Siria llega hasta el punto de que muchos y muy reconocidos medios de radio y prensa supuestamente cristianos en España, parecen estar bastante a favor de que Obama ataque y destruya al ejército sirio, como  respuesta al supuesto uso de gases letales por parte de este, sin siquiera esperar a ver qué dicen los investigadores de la ONU desplazados a la zona. Si Occidente ataca al ejército sirio, los cristianos serán exterminados y su sangre caerá en la medida de sus culpas sobre cada locutor y cada articulista conscientemente defensor del bombardeo de Siria.
Al menos, nos queda la satisfacción de que el Gobierno de España se muestra reacio a la intervención.
Que Dios nos perdone a todos por no hacer más de lo que hacemos por nuestros hermanos y por el pueblo de Siria
 

El ejército sirio que quiere destruir el mahometano Obama, defiende e incorpora cristianos.
Los rebeldes que apoya occidente (EUA, Inglaterra y Francia) violan y asesinan a los cristianos. 


Es la trágica denuncia del Padre Nader Jbeil, sacerdote sirio:

Queridos amigos ,
Os escribo con gran pesar y con el corazón herido profundamente por la ola de violencia de los terroristas musulmanes que sacude todos los días a Siria y  que también golpea al Líbano.
 Prueba de ello es el reciente ataque terrorista de Beirut, donde un coche bomba colocado por los rebeldes islámicos ha matado a más de cuarenta civiles y otros cinco resultaron heridos.
El miedo y el horror es visible a los ojos de todos nosotros. Todo cabe en la espiral dramática de la sangre , donde cientos de personas inocentes pierden la vida todos los días.
 Esto, queridos amigos, es sólo una gota en el océano de la violencia que todos los días se ven obligados a soportar nuestros hermanos cristianos.
 En Siria, una noche de este agosto en Homs , en la aldea cristiana de Marmarita donde hay un santuario dedicado a la Virgen,  los terroristas de Jabhat islámico Nusra Front, escondidos ocupan el antiguo castillo por ser una posición estratégica y desde allí, han consumado una nueva masacre.
 Indecibles atrocidades contra civiles inocentes que se convierten en víctimas de los sacrificios en la vorágine de la violencia cometida por estos sanguinarios ' bestias ' : treinta y cinco cristianos muertos , no se sabe el número de heridos y más de doscientas mujeres (especialmente las niñas) secuestradas , literalmente arrastradas y forzadas a la esclavitud en el pueblo de Der Zor, bastión terrorista de Jabhat al Nusra Front.
 El destino de cada uno de ellas está marcado por la violencia y la crueldad con la que serán torturadas y violadas hasta la muerte, que acogerán como liberación ante tanta maldad.
 La continuación de la violencia en la ciudad de Damasco, donde incluso hoy en día los terroristas islámicos bombardearon el barrio cristiano y quemaron otra iglesia, siempre dirigiendo sus ataques al 'corazón ' de los cristianos que no dejaron su patria para poder defender lo más sagrado que tiene todo ser humano, el derecho a la dignidad humana y de profesar libremente su fe.
 El objetivo es destruir a cualquier precio, los lugares que durante dos mil años han sido la 'cuna ' del cristianismo , y que todos se sometan a la ley del Islam , como ya ha ocurrido en Afganistán.
 Ya no es un lugar seguro para nuestros hermanos cristianos, día tras día sólo hay dolor y las lágrimas de las madres desesperadas a las que les matan sus niños y secuestran sus hijas, de los ancianos que viven en silencio este horror son impotentes frente a tanta crueldad y la devastación, y de los padres que sufren impotentes porque no pueden defender a sus familias y darles un refugio seguro.
 Amigos , asisto todos los días a imágenes de atrocidades como las que os he contado, que quedan impresas en mi mente, y mi corazón está lleno de angustia , les pido a ustedes que se unan a nosotros en la oración ferviente y constante al Inmaculado Corazón de María, nuestro mediador con Dios porque la semilla de la paz mora en cada corazón.
 Así que vuelvo a preguntar por su apoyo , ya ha hecho mucho , pero me pide que lo haga aún más , necesitamos que cada poco de ayuda que cada uno de ustedes nos pueden dar, ayuda económica y asistencia material , por favor, no dejes que mi desatendido llorar , que es la voz de miles de gritos desgarradores de los que ahora vive sólo entre el dolor y las lágrimas y todo perdido. 

Que el Señor te bendiga y sus familias. Su hermano en Cristo.

 Padre Nader Jbeil
 Director de Radio Sawt el Sama
 
 
Jaume Oliver Gornals

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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hace unos días envié este  enlace -  espacios europeos.com  - para  que el quisiera pudiera leer un pequeño escrito sobre el problema de Gibraltar. Me contestó Fernando en carta abierta, son muchos los que la han leído. Es por esto por lo que me veo obligado a responder también en carta abierta para comentar algunos aspectos de su carta.

 
 
 
Querido Fernando: con gusto contesto tu carta en abierto también, como tú has hecho con la tuya, aunque mi deseo hubiera sido hacerlo en privado para que no anduvieran nuestros apellidos zarandeados en los papeles.
 
Me temo que los lectores no hayan captado tu sentido del humor, pues no otra cosa se puede deducir de la cantidad de escritos que recibo acerca de tu carta en los que te ponen de vuelta y media.¡Qué se le va a hacer! Eres un incomprendido; ya se les pasará. 
Por mi parte te confieso que la primera vez que vi una típica cabina telefónica inglesa fue en Zanzibar: nos internamos en un bosque para ver productos típicos del país, entre otros el árbol de la pimienta, y allí en pleno verdor estaba la cabina. No sé si por ser poco el estímulo, a pesar de estar inmersos en el fuerte aroma de las mil especies de los árboles que nos rodeaban, o por mi poca sensibilidad he de reconocer que la cabina no me causó ninguna sensación, ni buena ni mala, vamos que me dejó indiferente. Con el tiempo, tristemente he podido comprobar, y así lo confieso, que a mí las cabinas de teléfono nunca me han puesto; eso que me ha perdido. Y ahora menos; será por la edad.
Yo también he estado en Gibraltar, y bien mirado, sí creo que el Peñón pueda recordarle a uno una montaña rusa. Pero solo eso, ninguna otra cosa más me hizo pensar en un parque temático. ¡Para parques temáticos estaba yo si salí de allí casi llorando de rabia! 
En tú carta hablas de las leyes internacionales que habrá que vigilar y hacer cumplir, y no puedo estar más de acuerdo contigo. Sabes de mi afección por el Sáhara y, al parecer, tú como presidente de una asociación de amigos sientes lo mismo. Estarás de acuerdo conmigo en que la única defensa que tienen los saharauis es hacer que se cumplan las leyes internacionales (o eso o la guerra) por eso no creo que sea acertado que en el caso de Gibraltar, una colonia pendiente de descolonización que la ONU pide que sea restituida a España, no apoyes la ley (dices que prefieres que sea británico), y en el caso del Sáhara, otra colonia pendiente de descolonización, si pides que se cumpla la ley. Hay algo contradictorio en esta postura ¿no crees? Pero es que además en el caso de Gibraltar apoyas al país ocupante porque te evoca un parque temático. Por la misma razón aceptarías que alguien, en el caso del Sáhara, apoyara a Marruecos porque este país le evocara los cuentos de las mil y una noches. Y para más inri resulta que Inglaterra apoya a Marruecos en el asunto del Sáhara, y ya sabes aquello de que los amigos de mis enemigos son mis enemigos, con lo cual te conviertes en amigo de tu enemigo: aclárate.
Gibraltar y las Malvinas son vestigios del más puro colonialismo imperialista, lo cual compagina poco con esa estrella roja de cinco puntas que ostentas en el pecho; como lean tu carta te van a expulsar del club. Anda que no se criticó a los que llevaban una banderita española en el reloj o en la solapa y ahora sales tú con la estrella roja.
El ver que la intransigencia de los ingleses triunfa en el caso de Gibraltar y hasta es aceptado con complacencia por algunos españoles, como haces tú, Trinidad Jiménez, la folclórica alcaldesa de la Línea y otros, puede servir de estímulo a los marroquíes para mostrarse intransigentes con el Sáhara ¿no lo has pensado?. Podrían razonar preguntándose ¿por qué a los ingleses se les tolera que no devuelvan Gibraltar y a nosotros marroquíes nos obligan a devolver el Sáhara? Tu postura me recuerda el buenismo de Moratinos, ese tonto que siendo ministro de Asuntos Exteriores de España hacía propaganda del vino de Burdeos.
Recuerdo una carta que me escribiste hace años, en la que ponías en mi cosas que yo nunca dije y que te contesté debidamente, ¿todavía te acuerdas?, no fue para tanto.
Ahora haces lo mismo: no me cansan las críticas a los graves problemas por los que está pasando mi país, me cansan las sucias maniobras y los capotes que echa el equipo habitual de los pelotas a su servicio para eximir de responsabilidad a los causantes. En las tertulias de estos días he oído y visto como sin venir a cuento se recordaba el hecho de Perejil con la clara intención de ridiculizar al Gobierno y por tanto desactivar su denuncia sobre Gibraltar. También se ha dicho que esta actitud era puro franquismo (la alcaldesa) y a alguno que se ha atrevido a defender un Gibraltar español, en lo cual me incluyo, una asidua participante en las tertulias lo ha tachado de patrioterismo. Pero es que estos procedimientos de combatir ideas cuando no se tienen argumentos recurriendo a la descalificación personal del contrario están a la orden del día, y eso me cansa. Son exactamente estas cortinas de humo, como tú lo llamas, lo que me cansa. Te invito a que entres en espacioseuropeos y al final a la derecha donde veas una radio, fonoteca, pincha y podrás oír todo lo que pienso del paro, la corrupción, las mentiras, la caída de la enseñanza, (en estos momentos estamos apoyando a una organización de jóvenes estudiantes que están trabajando sobre ello), la banca, la sanidad, etc. ¡Y no te lo pierdas: el agua! Soy asiduo partícipe de esa tertulia. ¿Tú qué haces para remediar estas cosas?
Los gastos de Defensa también me preocupan, por eso pienso que no estaría mal que los políticos, de un vez por todas, dejaran de utilizar los aviones del Ejército para ir a los toros, o para ir de compras a Londres, a la opera de Berlín a ver cantar a su señora en el caso de Zapatero, etc. Menos mal que cuando viajó a EEUU acompañado de sus hijas, alguien le quitó de la cabeza la idea de viajar en un Phantom, que quiere decir fantasma.
Para terminar, un consejo: dedícate a lo tuyo que es la música, pero no al toque; me refiero a no tocar las pelotas al personal.
 
Un beso.
 
 
Este es el escrito que Fernando Íñiguez envió a Javier Perote el día 21 de agosto de año en curso.
 
Hola Javier:
Aparte de todos los datos históricos que apuntas en tu brillante e ilustrativo artículo, que no dudo, entre otras cosas por mi ignorancia, yo quiero que Gibraltar siga siendo británico. Me da igual las razones históricas, porque si a ellas apelo, también diría que los llanitos han podido hacer referéndum de autodeterminación, y han (auto)determinado seguir perteneciendo a la corona británica como hace 300 años. Me gusta que en territorio español haya un trocito inglés, mientras nadie sufra por ello (no es comparable con la descolonización inconclusa del Sáhara y el sufrimiento de todo un pueblo). Me gusta que sea inglés porque es como tener cerca un parque temático muy realista y bien montando. Yo siempre que he querido pasar la verja la he pasado y no me ha pasado nada. Otra cosa es el respeto a las leyes internacionales, a los pescadores andaluces, el contrabando, el blanqueo de capitales y bla, bla, bla… que habrá que vigilar y hacer cumplir porque las leyes están para eso.
Pero eso no quita para que me guste tener a Inglaterra tan cerca de mi casa. Que si voy por Andalucía de paseo, me digo “Voy a pasar a Inglaterra”. Estoy un rato allí, veo los bobbys, las típicas cabinas de teléfono rojas y los pubs ingleses, y me vengo a España de nuevo en un ratito y sin costarme nada más que lo que me gaste. Para los que no podemos viajar a menudo a las islas Británicas (como a tantos otros lugares del mundo que desearíamos), pues nos podemos consolar con eso. Y eso mola, jejeje.
Ah, y con lo que no trago, es con las cortinas de humo. Gibraltar no es el problema de España ahora. La corrupción, el paro, las mentiras, los recortes, la crisis, el deterioro de los servicios públicos, la disminución de dotación para la calidad de la enseñanza, el aumento de presupuesto en defensa y tantas otras cosas que podríamos enumerar, sí son los problemas reales y agobiantes de España ahora, por mucho que repetirlos te canse.
Un abrazo,
¡Sáhara libre y Gibraltar libre (o sea: británico)!
Fernando
 
 
 
Javier Perote (26/8/2013)
España

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SIN CALLE, NI PLAZA, NI PARQUE, NI MONOLITO


 
 
 
 
 
 
 
 
EL MÁS BRILLANTE CAPITÁN DE REGULARES

 Capitán Lorenzo Carbonell Muntó

Las grandes potencias industriales europeas se repartían el mundo en las postrimerías del siglo XIX mientras España perdía el derecho a llamarse imperio.
A principios del siglo XX, una vez distribuido lo mejor del banquete africano entre franceses, belgas y británicos, se requirió de la presencia del comensal español. Un tipo exhausto por las tres guerras civiles del XIX y aún conmocionado por la pesadilla de Cuba, pero hambriento de gloria. África suponía recuperar la dignidad nacional, reconciliarse con sus mejores tiempos y volver al auténtico ser de España: el Imperio.
El Rif, 20.000 Km² de montaña y piedras en lo que hoy conocemos como Marruecos, fue la porción de tierra que ofrecían los franceses y que suponía la posibilidad de reverdecer viejos laureles.
Muy pronto las cábilas del Rif se agruparían bajo el liderazgo del caudillo Abd-el-Krim, produciéndose los primeros encontronazos, casi todos saldados con desastrosos resultados para nuestro mal pertrechado y peor dirigido ejército. La mayor carnicería se produjo en el Barranco del Lobo, cerca de Melilla, en 1909. Los moros, conocedores del terreno y apostados en posiciones elevadas, cazaron a los españoles como a conejos. Mil muertos. La noticia de la tragedia corrió como la pólvora. Prendió en Barcelona. La Ciudad Condal se consumía en un clima político asfixiante donde los movimientos obreros y anarquistas buscaban el momento idóneo para hacer la revolución. La Guerra de África, con levas que afectaron fundamentalmente a los trabajadores, era ése momento. Tres días de protestas, quemas de conventos y enfrentamientos con el ejército que se saldaron con más de cien muertos y una brutal represión. Se le llamó la Semana Trágica y se llevó por delante al Gobierno de Maura.

Al término de la I Guerra Mundial se reanudaron las operaciones contra los rebeldes de Abd-el-Krim, ya con tropas indígenas –Regulares-, a las que se unirían la recién estrenada Legión Española. No obstante lo cual la mayoría de los efectivos seguían procediendo de reclutas forzosas. Gentes por lo general humildes, sin entrenamiento militar, mal alimentados y armados con fusiles obsoletos.

En el verano de 1921, después de algunos progresos militares y, sobre todo, sobornando a líderes rifeños, los españoles avanzan. Desde Melilla, se recorren más de 130 Kms en dirección a la bahía de Alhucemas, a través de un interminable desfiladero: Annual. El Comandante General Fernández Silvestre busca el golpe definitivo que pacifique de una vez por todas el protectorado y le granjeé el reconocimiento y los galones que creía merecer. Fue una acción mal planificada y peor ejecutada que acabaría dejando el episodio del Barranco del Lobo en una infeliz anécdota.
Los indígenas reaccionaron de forma no esperada por la autoridad militar española: atacaron con desconcertante fiereza a los soldados españoles, que huyeron en desbandada. A la carrera.
Desordenadamente, confundidos, aterrorizados, a través de aquél inhóspito desfiladero. La masacre no pudo ser más sencilla para un enemigo que, desde las lomas, disparaba casi sin apuntar. 10.000 cadáveres. Ninguno recibió sepultura. Quedaron momificados. Muchos de ellos aún conservarían el gesto de pánico cuando, cuatro años después, las tropas españolas desembarcaran en Alhucemas.
3.000 españoles renunciaron a llegar a Melilla y pactaron la capitulación con Abd-el-Krim: las armas a cambio de la vida. Los nuestros apilaron sus polvorientos fusiles en una enorme montaña de armas. Luego les cortaron el cuello. A todos. Sobrevivieron sesenta, por los que dos años más tarde se pagaría un millonario rescate. El desastre provocó una enorme conmoción en una opinión pública contraria a la guerra y harta de mandar jóvenes y recibir muertos. Hubo grandes protestas en el país que reclamaban la salida inmediata del avispero marroquí.
La presión social llevó a la formación de una comisión militar de investigación que destapó graves irregularidades, corrupción e ineficacia en el ejército español destinado en África. Mas el expediente no llegó a depurar responsabilidades: el 13 de septiembre de 1923, el Capitán General Miguel Primo de Rivera se rebela contra el gobierno y establece una dictadura militar. Entre sus principales objetivos, sino el principal, acabar con la guerra de la única manera en que sabe hacerlo un militar: ganándola.
Corre el verano de 1924. Continúa la sangría africana. Un contingente español a cargo del Comandante Puig desembarca en la bahía de Uad Lau, muy próxima a Tetuán. El objetivo es ocupar las alturas de Yebel-Cobbú para, de este modo, cubrir las posiciones españolas, hostigadas permanentemente por los rifeños.
A mediados de agosto ya ondea la enseña nacional en lo más alto de Yebel-Cobbú, pero la posición no está ni mucho menos asegurada. Escaramuzas constantes de un enemigo invisible no permiten bajar ni un segundo la guardia.
Cae la tarde del día 24 de agosto. El joven capitán de las Fuerzas Regulares de Alhucemas nº5, Lorenzo Carbonell Muntó, ordena a la mitad de sus hombres fortificar la posición. La otra mitad, de guardia. Tal es la inseguridad.  El capitán Carbonell, natural de la industriosa ciudad de Alcoy, nació en el año 1894 en el seno de una familia acomodada. Cuarto de nueve hermanos, su vocación castrense le llevó a ingresar, con 19 años, en la Academia de Infantería de Toledo.
De tez morena y ojos negros, brillantes; casi mimetizado con el entorno; sereno el temperamento, “los soldados tienen un cariño tan grande por su capitán, que se matan antes que él tuviera un mínimo incidente”.
El sol agoniza a lo lejos. El cielo es ya completamente rojo, preludio fatal de la sangre que iba a verterse. Los soldados, afanosos en las labores de parapeto, no reparan en que, a escasos veinte metros, doscientos moros avanzan entre el espesísimo monte bajo. Sigilosos y fríos como culebras. Pacientes. Diez metros les separan ya de los nuestros cuando se escucha, más que un grito, un rugido estremecedor. Es la señal. Los moros se yerguen. Muchos de los nuestros nunca supieron que ocurrió, murieron antes. Un aguacero cruel de granadas de mano iluminaba todo el sector de Uad-Lau. La vida se va a fogonazos. Los cuerpos vuelan por los aires y caen, como fardos, para no volverse a levantar. Amputados deambulan intentando, penosamente, recuperar la orientación. No hay honor en esto. Las piedras sustituyen a los explosivos en una suerte de plaga Bíblica que, a base de violentísimos golpes secos, se llevan a los españoles. Desconcierto. Entre gritos, que más que de dolor parecen de pena, un soldado llama a su madre. El lamento cesa de un disparo. Los que pueden correr, corren. El resto, se arrastra. Un primitivo instinto de supervivencia les grita que huyan, les grita que vivan.
Cuando la posición parece irremediablemente perdida, una voz estruendosa, rotunda, se eleva por encima de las demás: “¡Al parapeto y a ellos!”. El griterío ininteligible cesa por un segundo. Con una serenidad pasmosa y un desprecio a la vida incalculable” aparece la figura del Capitán Carbonell que, pistola en mano, avanza entre el caos. Sin desviar la mirada del enemigo, y sin parar de disparar, va levantando españoles del suelo, “¡arriba!”. Se mantiene imperturbable entre el silbido de las balas. Actúa como si controlara la enloquecida situación. La escena es esperpéntica. “¡Vamos!”, “¡a ellos!”. El Capitán acaba por contagiar su grotesca seguridad. Algunos que marchaban presa del pánico, vuelven. Otros buscan munición por los suelos, con las manos temblorosas. Carbonell recibe un disparo en el pecho que le hace retroceder varios metros, pero no cae al suelo.
Esa bala rifeña acaba de obrar el milagro: los soldados de España recuperan súbitamente la moral. Ya no importa morir. O ellos o nosotros. Son leones. Y se lanzan al combate cuerpo a cuerpo. El desconcierto cambia de bando. Carbonell es de nuevo herido, esta vez en el brazo. Ha perdido su arma, ya sólo da órdenes. Se agarra la herida. Algunos de los suyos abandonan el combate para socorrerle. Los rechaza: “¡Adelante!”. Parece inmortal. Su abnegación ilumina a los suyos que, si están vivos, están combatiendo. Se ha contenido al enemigo. La lucha es salvaje, casi medieval. La pólvora deja paso al frío acero. Machetazos, y que el diablo reconozca a los suyos. Moros, Cristianos, alaridos, metales punzantes. Covadonga o Las Navas de Tolosa no debieron ser muy diferentes a esto.
¡Viva España!”. Es el Capitán, pero esta vez su voz suena diferente, lánguida. Acaba de ser alcanzado por tercera vez, ahora en el estómago. Una herida abierta, mortal de necesidad. Él mismo “se contiene los intestinos”. Se niega a ser evacuado hasta que no se haya restablecido por completo la situación.
Amaina el combate. El suelo caliente de Marruecos no da abasto para absorber tanta sangre. Cuerpos humeantes, algunos aún gimientes, piden agua. A los pocos minutos ya sólo se oyen grillos. Las almas parten en silencio, hacia las estrellas.
Se ha defendido la posición, se ha rechazado al enemigo. La tierra africana se abrirá para abrazar los despojos de treinta y cinco españoles. Cien muertos pone el Rif. Amanece. El héroe agoniza en un improvisado hospital de campaña. Pierde y recupera la consciencia en un estado de agradable duermevela.
En su ya onírica realidad abraza y se despide de sus hijos Lorenzo y Pilar, de su esposa Pilar, de sus padres Rafael e Irene, de sus hermanos. La voz del Teniente Coronel Temprano le devuelve, bruscamente, al dolor de su cuerpo: “Eres un héroe”. Pero Carbonell ya no oye, sólo sonríe: “Me considero feliz si mi sacrificio ha sido útil a la Patria”. El Teniente Coronel le cierra suavemente los ojos. Ya es libre. Sobrevuela la verde y frondosa montaña alcoyana, su infancia y sus recuerdos.
Surca el cielo africano una estrella fugaz. 

Sin calle, ni plaza, ni parque, ni monolito

El Capitán Lorenzo Carbonell Muntó fue ascendido a Comandante por el propio Alfonso XIII y le fue concedida, a título póstumo, la más alta condecoración militar, la Cruz Laureada de San Fernando. El juicio para su concesión se refiere a Carbonell como “el más brillante capitán de Regulares de Alhucemas”. El aún Teniente Coronel Francisco Franco bautizó con su nombre las lomas de Yebel-Cobbú. También el callejero de su ciudad natal, Alcoy, honró durante algunos años al héroe que unió para siempre el nombre de Alcoy al de la exigua relación de laureados. En el año 1989, el Ayuntamiento, en manos del partidos socialista, cambió la denominación de la calle. Hoy no existe plaza, parque o monolito que honre su memoria. 

 

Cruz Laureada de San Fernando

Instituida en 1911 por las Cortes de Cádiz para “honrar el valor heroico en servicio y beneficio de España”, se trata de la máxima condecoración militar que se puede obtener en España. El reglamento para otorgarla (sea con carácter individual o colectivo) está considerado el más estricto del mundo, pues, al contrario que otras condecoraciones extranjeras similares, se basa en un juicio contradictorio que otras órdenes no reconocen. Su artículo 13 señala que sólo puede concederse si esta probado el valor heroico y extraordinario en combate, entendido como tal la “virtud sublime que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares (…) con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio de la Patria o de la paz y seguridad”.
El reglamento, que se actualiza regularmente, fue revisado por última vez en 2001. En el pasado era aún más estricto, pues condicionaba su concesión a producirse en estado de guerra y a que, caso de que la condecoración fuese colectiva, se produjeran más de un tercio de muertos en la acción.
En 2012 se otorgó la Laureada Colectiva -la primera desde 1943- al Regimiento de Alcántara, cuyos miembros se sacrificaron para cubrir la retirada de sus compañeros en Annual. La última Cruz Laureada individual se concedió en 1973 al capitán Jaime Galiano por el valor demostrado en el combate de Sitno, Rusia, en la Segunda Guerra Mundial, donde perdió la vida. En total, desde su instauración a principios del siglo XIX, se han otorgado 1.709 Laureadas individuales y 150 colectivas.
 
 
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

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OTOÑO DIVERTIDO









Buenos días:

Estaba leyendo tranquilamente en mis vacaciones los artículos de opinión incluidos en la variada prensa canallesca, con mi café con churros, un zumo de naranja y el Sr. Barney, mi gato.

-- Mire Sr. Barney entre ayer y hoy  el Mundo ha publicado varios artículos tan distintos y variados que recogen una amplia variedad de opiniones razonadas, disparatadas y algunas razonables sobre el tema Gibraltar--

(Diario el Mundo del 10 y 11 de agosto)

Quizá coincidencia o quizá con toda intención, ambas ediciones contienen artículos sobre La Roca, tan distintos que reúnen las distintas opiniones que uno puede escuchar.

Jesús Nieto Jurado, bajo el título, On the Rock, presenta la opinión del españolito entregado y aburrido del tema.

Manuel Jabois detalla, en su Sueño Ugandés, el hartazgo que le produce una particular  idiosincrasia española.


Rajoy, firme ante Gibraltar, es un canto del periódico el Mundo al registrador gallego, al que está vapuleando en los últimos días.

Pedro Pitarch, escribe en Chinita Gibraltareña, su opinión con mucho acierto. Me apunto a todo el texto.

Gibraltar, anacronismo, ofensa o pretexto, plantea un repaso a la prensa a través de sus cabeceras más destacadas. Allí se puede contrastar como la Razóncarga contra la izquierda, el ABC, con Hermann Tersch de vocero se enfrasca contra los nacionalistas éstos tan autonómicos que tenemos. Son su especial obsesión y la mía. El País........., qué dice el País??? Tachannnnnn.... pues defender a Moratinos, con un par. Para finalizar el catalán El Periódico, vaya nombre original, piensa que es desproporcionada la reacción española y que se trata de una cortina de humo, claro desde la atalaya catalana, dice. La cosa la ve como sí no fuera con ellos.

Jimmy Burns, no sé quién es y lo siento, en su condición de británico- español, que el mismo manifiesta,  pues qué va a decir?...... Léanlo si no se lo han imaginado. El título de su artículo, harto elocuente: Hora de que se imponga la razón, la suya, claro.

No podía faltar a esta cita el Gran Dragó, con sus grandes jilipolleces. God save the Queen. Titula el maestro provocador.



Pues yo, que quieren que les diga, por una vez y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con el Gobierno, y les animo a que aguanten y aprendan algo de la Pérfida Albión.

Allí defienden lo suyo con razón o sin ella, y se la suda lo que diga su opinión pública y su prensa, si es que dicen algo en contra, y si es así desde luego se lo pasan por el mismísimo forro.

Aquí no vale de nada que llamemos al orden a la izquierda, a los nacionalistas o a los  tertulianos y periodistas creadores de opinión. Todos buscan su protagonismo y su propio interés. Ni puto caso, Gibraltar es español y lo único a discutir aquí y ponerse de acuerdo es el modo de recuperar la soberanía. A eso se le llama estrategia, creo. La táctica es otra cosa pero empecemos por no dejarnos avasallar más ni que usurpen más territorio del usurpado y más derechos que los que les otorga el puñetero Tratado de Utrecht.

Sumido en mis pensamientos y cabreos observo que el Sr. Barney está revolcándose de risa en el suelo. Me he dejado el periódico abierto por la página en la que se plasma un artículo que dice:

CATALUÑA, AUTORA DEL QUIJOTE Y DESCUBRIDORA DE AMÉRICA,

Y se lo ha leído entero. No he podido preguntarle el porqué de su ruidosa risa, porque sus carcajadas no le dejaban hablar, siempre tiene alguna disculpa.

Joder, es que me lo ponen a huevo. Pero por qué no se incluyó Cataluña en el tratado de Utrecht?  Hubiera sido maravilloso, sin monos ni nada. Se hablaría inglés, que como todo el mundo sabe no se entiende ni papa, y por tanto, tampoco sus idioteces. 

Bueno pues nada, presiento que tendremos un otoño divertido con Bárcenas, Gibraltar y Mourinho.

Ángel González de vacaciones.

PDT: ¿Creen vds que viendo este video  se puede tomar en serio a los llanitos?


 



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