
Mucho han evolucionado las Naciones y sus ejércitos en estas nueve décadas. La Escala de Complemento nace cuando los cañones de los ejércitos contendientes van a silenciar su mortífero fuego en los devastados campos de la Europa beligerante, dando fin a la Primera Guerra Mundial. Y no ha sido escasa la participación de Oficiales de Reserva en las filas de los ejércitos que han participado en la feroz contienda. Y tan relevante ha sido su figura, que me atrevería a afirmar que ello dio pie a que nuestras mas altas Autoridades Militares, encabezadas por la regia persona de Don Alfonso XIII, se tomasen el máximo interés para crear en el Ejército Español la figura de esta Oficialidad de Complemento, inexistente aún, por esas fechas, en nuestra Patria. Y hoy, transcurridas nueve décadas y media desde su creación, podemos afirmar sin ambages, que desde aquél ya lejano Junio de 1918 hasta nuestros días, larga, gloriosa y fecunda ha sido la trayectoria de esta Oficialidad en estos sus 95 años de servicios a España, tanto en paz como en campaña.
A este tenor, hemos de decir que la filosofía que encierra en los ejércitos mas técnicos y avanzados el uso y empleo de la Oficialidad de Complemento, no es otra que la de intentar paliar lo mucho que cuesta a una Nación mantener en tiempo de paz y en situación de actividad permanente los efectivos precisos para hacer frente a una potencial confrontación, así como responder a las múltiples amenazas que gravitan sobre un país en esta época incierta que nos ha tocado vivir. Es difícil encontrarnos hoy, en los albores del Siglo XXI, con un país moderno e industrializado, con características e intereses similares a los de España, que no cuente en su organización militar con un sistema actualizado, capaz de lograr en el mas breve plazo la movilización de todos sus medios y recursos, ante la contingencia de una agresión exterior o de una situación catastrófica interna. Pues bien, es evidente que cualquier kpaís que haya previsto tal contingencia sabe, que para hacer posible el funcionamiento correcto de ese magno aparato defensivo es preciso contar con un armazón sólido, integrado por una nómina reducida y selecta de Oficiales de Academia procedentes de la Enseñanza Superior Militar, con unos Cuadros de Mando de Complemento con formación universitaria o de Escuela Técnica Superior, que les permita completar en tiempo de paz a esos compañeros de Academia, y en tiempo de guerra, pasar a formar parte, con garantía de eficacia, de ese importante “Coeficiente multiplicador” que le posibilite cubrir entre ambos, los cuadros inferiores del ejército movilizable.
En virtud de cuanto antecede podemos afirmar que la Universidad, ha constituido desde sus inicios, la primordial cantera de extracción de la Oficialidad de Complemento del Ejército en España. Desde el Batallón de Voluntarios de Honor de la Real y Pontificia Universidad de Toledo en los albores del Siglo XIX, pasando por los “Alféreces de Milicias” de 1874 y por los Oficiales de Reserva Gratuita de 1911, hasta devenir en la Oficialidad de Complemento de 1918, cuyo 95º Aniversario remembramos en estas líneas, la formación universitaria de esta Oficialidad ha sido una constante que se ha mantenido inalterables hasta nuestros días.
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El año 1918, inicia pues la Oficialidad de Complemento su singladura de servicios a España, pero sus orígenes hay que buscarlos remontándonos al año 1808, cuando unos trescientos estudiantes de la Real Universidad de Toledo, ante el peligro de la Patria invadida y amenazada en su Independencia, acuden a la “PROCLAMA” dictada por su claustro Universitario y formando el Batallón de Voluntarios de Honor, parten para Andalucía dando escolta a la Junta Suprema de Defensa, haciendo su entrada triunfal en Sevilla en la mañana del día 3 de Enero de 1809 y acuartelándose en el antiguo convento de los Padres Franciscanos de la Venerable Orden Tercera. Estos universitarios toledanos, que cambiaron un día de grave peligro para la Patria, los libros por el fusil y los claustros académicos por el campo de batalla, están considerados por tradición histórica como los precursores de la Oficialidad de Complemento del Ejército.
Décadas más tarde, el Presidente del Poder Ejecutivo de España (Capitán General Don Francisco Serrano y Domínguez) sanciona con su firma un Decreto de fecha 10 de Noviembre de 1874, por el que se crea en el Ejército Español la clase de “Alféreces de Milicias”, normalmente jóvenes universitarios, que van a combatir en la 3ª Guerra Carlista y en la Primera Guerra de Cuba. Años más tarde, combatirían también en la llamada “Segunda Guerra de Cuba” y en el dédalo inextricable del Archipiélago Filipino. Finalmente, y ya en el reinado de Don Alfonso XIII, por una Ley de Bases de 29 de Junio de 1911, se crean los “Oficiales de la Escala de Reserva Gratuita”, que siete años más tarde y por una Ley homónima ( del mismo día y mismo mes que la anterior) de 29 de Junio de 1918, se transforman en OFICIALES DE COMPLEMENTO DEL EJÉRCITO.
Oficiales de Complemento formados durante Monarquía de Don Alfonso XIII combatieron ya en las Campañas de Marruecos y más de uno regó con su sangre las ardientes tierras de nuestro antiguo Protectorado en el Norte de África, o soportaron un durísimo cautiverio de mas de dieciocho meses, sin menoscabo del honor militar, en las mazmorras rifeñas de Abd-El-Krim. La inmensa mayoría de estos Oficiales de Complemento, habían solicitado el ir voluntarios a combatir a Marruecos, ocupando vacantes fuera de plantilla y sin goce de haber alguno. (2 y 3). Años mas tarde, se vuelven a poner de nuevo el uniforme y combaten (en los dos bandos) en una fratricida Guerra Civil. Finalizada la contiendan, de nuevo suena el clarín en los campos de Europa, y a combatir a Rusia también marchan Oficiales de Complemento, encuadrados dentro de la División Española de Voluntarios; y allí, sobre las estepas rusas quedaron los cuerpos de muchos de estos oficiales muertos en combate. Finalmente, Oficiales de Complemento formados ya en las filas de la Milicia Universitaria, participan en la Lucha contra el “Maquis” donde encuentra la muerte el Alférez de Complemento de Infantería Don Miguel de la Mano Ruiz, primer Alférez de la Milicia Universitaria (IPS) caído en acción de guerra, y combaten después en la Campaña de Ifni-Sáhara (1957-1958), dónde tres Oficiales y un Suboficial de la Escala de Complemento, hicieron entrega generosa de su vida a la Patria, en cumplimiento fiel al solemne juramento prestado ante la Bandera de España, en una mañana de verano y en alguno de los Campamentos de la Instrucción Premilitar Superior (I.P.S.) .
La Ley de 8 de Agosto de 1940 reestructura la Escala de Complemento en base a la Milicia Universitaria, creándose por Decreto de 14 de Marzo de 1942 la Instrucción Premilitar Superior (I.P.S.), que durante tres décadas va a constituir la primordial cantera de formación de Oficiales de Complemento en España. Bajo las lonas de las tiendas de campaña de los Campamentos de la Milicia Universitaria se curtieron en un mejor servicio a España una gran parte de la juventud universitaria de nuestra Patria. De sus filas salieron hombres que destacan hoy en el seno de la política, la diplomacia, de la empresa, de la medicina, del periodismo, del derecho en fin. Hombres que junto a su carrera civil sienten con legítimo orgullo su condición de antiguos Oficiales de Complemento. Citaré sólo a tres de ellos que han tenido el alto honor de presidir-una vez instaurada la democracia en España- el Gobierno de la Nación: Los Alféreces Don Adolfo Suárez González (de Infantería), Don Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo (de Ingenieros) y Don Felipe González Márquez (de Infantería). Los jóvenes Oficiales de la I.P.S. con su simpática y alegre popularidad, alegraron durante años con su presencia los paseos de pueblos y ciudades; constituyendo, sin lugar a dudas, una entraña vital de nuestros usos y costumbres. Ellos, con su alegría, su despreocupación de aire intrascendente y a veces ingenuo, fueron plenamente conscientes de la hora histórica que les había tocado vivir, y aportaron con la más expresiva y generosa sencillez, la carga sublime y emocionada de su estilo para un mejor servicio al Ejército y a España.
En el verano de 1972 se clausuran los campamentos de la Instrucción Premilitar Superior tras tres décadas de fructífera existencia, cediendo el testigo a los Alumnos de la IMEC (Instrucción Militar para la Escala de Complemento) y ésta a su vez, en 1991 al SEFOCUMA (Servicio de Formación de Cuadros de Mando para la Reserva) que ha venido formando Oficiales de Complemento hasta la desaparición, a finales de 2001, del Servicio Militar Obligatorio en España. En la paz, y durante estos 95 años, Oficiales de Complemento han venido completando o “complementando” de forma ininterrumpida en nuestro Ejército las necesidades de Cuadros de Mando y Especialistas. Y en cuanto a su palmarés de Recompensas al “Mérito en Campaña” no puede ser mas positivo: Seis Cruces Laureadas de San Fernando, dos Cruces de Maria Cristina y sesenta y una Medallas Militares Individuales, junto a 1.270Cruces de Guerra, 57 Cruces de Hierro (División Azul) y 1.756Cruces del Mérito Militar con Distintivo Rojo, otorgadas por acciones distinguidas llevadas a cabo en las distintas campañas, (África, Guerra Civil, Rusia, lucha contra el “Maquis” y campaña de Ifni-Sáhara) dicen mucho de la entrega y heroísmo de los componentes de esta Escala. Los muertos en campaña y en acto de servicio de esta Oficialidad desde su creación hasta la fecha, podemos cifrarlos en trescientos cincuenta.

En resumen, la importancia que encierra la utilización en los Ejércitos de la Oficialidad de Complemento la podemos resumir en estos tres importantes puntos:
- Capacidad de pronta asimilación por parte del personal que aspira a ingresar en la misma.
- Mayor rentabilidad del personal que la integra. Por cuánto que poseyendo sus componentes una formación cultural de rango Universitario o de Escuela Técnica Superior cuando acceden al Ejército, éste con una pequeña inversión en sus Presupuestos logra, tras una breve estancia en los Centros y Academias correspondientes, capacitarlos para el ejercicio del mando, y para que puedan ejercer de inmediato sus funciones como Oficiales de las Armas, o como Oficiales Médicos, Veterinarios, Farmacéuticos, Psicólogos, Jurídicos, Interventores, etc. de los Cuerpos y Servicios.
- Estos Oficiales imprimen una mayor agilización en los Escalafones de Oficiales de Carrera. Este punto tiene una explicación muy lógica. Sólo unas promociones reducidas y selectas de Oficiales de Academia procedentes de la Enseñanza Superior Militar, fijadas en función de futuras necesidades del mando de Unidades Superiores, pueden garantizar una mayor calidad en el personal que las integre, un paso rápido por los escalones inferiores de la Oficialidad y la garantía de alcanzar los superiores en condiciones adecuadas de edad, entusiasmo y conocimiento real de ese Ejército que van a dirigir como Coroneles y Generales. Lo contrario, es decir unas promociones muy numerosas, con un alto índice de permanencia en los empleos de Teniente y Capitán ( como ha venido sucediendo en décadas pasadas)(4), trae consigo un profundo sentimiento de desánimo y frustración profesional entre aquellos, que siguiendo la llamada de su bien probada vocación militar, eligieron un día la senda de la honrosa Carrera de las Armas. Es por ello, que estos empleos inferiores del Cuerpo de Oficiales (Alférez, Teniente y Capitán) pueden ser desempeñados perfectamente, y con un marcado carácter de permanencia en los mismos, por Oficiales de Complemento, que sin poseer la alta formación militar que se imparte en las Academias, sí estarían, sin embargo, en condiciones de asimilar en breves cursos y prácticas de perfeccionamiento, los conocimientos militares inherentes al ejercicio de estos empleos, perfeccionándose en los mismos durante su permanencia temporal activa en las Unidades.
En España la Oficialidad de Complemento está llamada a ocupar un papel de singular importancia en el concierto de nuestra actual política de Defensa. Nuestras Fuerzas Armadas precisan de ella para afrontar el reto de su modernización, y sobre todo, para ser un instrumento eficaz, a la par que importantísimo nexo de unión entre la sociedad civil española y sus ejércitos. Puede que hayan cambiado los dos grandes bloques antagónicos que han venido configurando el esquema de una posible agresión mutua, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, pero sería de todo punto iluso el pretender que hoy vivimos en un mundo idílico y que el odio y la agresión han desaparecido del planeta. Desgraciadamente no es utópico el afirmar que hoy somos mucho más inseguros y vulnerables que hace tan sólo unas décadas (Recodemos el gravísimo atentado de las “Torres Gemelas “ de Nueva York, o el nuestro en la Estación de Atocha y limítrofes, junto a los mucho más recientes atentados de Boston, Londres y París). Es por ello, que los ejércitos nacionales, reducidos pero eficientes, han de estar preparados para hacer frente a estos durísimos ataques de guerra no convencional y para ser considerados como eficaces reductos disuasorios contra esta y otras posibles amenazas que puedan acecharnos en este mundo inquieto, de comienzos del tercer milenio en que nos ha tocado vivir.

Desaparecido el Servicio Militar Obligatorio los universitarios españoles (mujeres y hombres) que aspiren hoy al honor de convertirse en Oficiales de Complemento, no lo harán por aquello evidentemente falso de hacer una mili más cómoda, sino por la íntima satisfacción de colocar junto al Título de Licenciado, Ingeniero, Arquitecto, etc. el Real Despacho de Oficial del Ejército. Y la tarea de estos jóvenes aspirantes a “Militares de Complemento con categoría de Oficial” no se les presenta fácil que digamos. Herederos y depositarios del noble legado transmitido por sus antecesores, y con la solera histórica acumulada por la Escala con el paso de los años, nuestras futuras Damas y nuestros futuros Caballeros Aspirantes a Oficial de Complemento saben que habrán de esforzarse al máximo para ser dignos del honor, que un día ya lejano del mes de Junio de 1918, nos fue conferido por S.M. El Rey Don Alfonso XIII, de poder formar parte de las nobles filas del Cuerpo de Oficiales del Ejército de España. Y cuando finalizado su compromiso con el Ejército, retornen a la vida civil y reinicien el ejercicio de sus carreras y profesiones, nos los volveremos a encontrar con el paso del tiempo, enseñando en las Universidades e Institutos, investigando en los laboratorios, dirigiendo empresas y fábricas, administrando justicia en los Tribunales, ejerciendo la Medicina en Clínicas y Hospitales, ocupando puestos en suma, de responsabilidad y mando en la política del País, y hasta es muy posible que, de misioneros en apartados rincones del planeta, o tal vez diciendo misa en alguna de las parroquias de nuestros pueblos y ciudades al haber sentido la llamada divina en edad madura. Pero a buen seguro, que en la mente y en el corazón de todos ellos, perdurará para siempre el inmenso honor que tuvieron en una época de su vida, de haber servido a España como Oficiales de Complemento de su Ejército.

Han pasado ya 95 años, desde aquel lejano 29 de Junio de 1918, en el que se vino a conciliar “La Pluma y la Espada”, Las Armas y las Letras”; y aquí seguimos los antiguos Oficiales y Suboficiales de Complemento, rindiendo homenaje a los compañeros que nos precedieron en tan larga singladura, en permanente vigilia y vela de armas por si algún día la Patria nos necesita, y teniendo siempre presente nuestro viejo adagio latino que preconiza:
“Armis no obstan literae,
Neque literis obstan armas”
Sevilla, 29 de Junio de 2013
NOTAS.-
1. El Rey Don Alfonso XIII, desde la creación de la Escala de Complemento (29 de Junio de 1918), demostró siempre un gran aprecio y cariño hacia esta Oficialidad, hasta tal punto que ordenó al Jefe de Su Casa Militar, que en la plantilla de su Escuadrón de Escolta Real figurase siempre algún Oficial de Complemento de Caballería. ( En el ANUARIO MILITAR DE ESPAÑA del Año 1930, figuran destinados en la Escolta Real: 1 Capitán, 3 Tenientes y 6 Alféreces. Todos ellos pertenecientes a la Escala de Complemento del Arma de Caballería)
2. El Comandante Jefe de la Primera Bandera del Tercio de Extranjeros DON FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, en su libro “Diario de una Bandera” (Año 1922), elogia la heroica actuación de uno de estos Oficiales de Complemento, cuando en sus páginas nos dice: “Por la cuesta sube perezosamente una camilla. Con los gemelos distinguimos las botas de Oficial. Al acercarnos se detiene; el Alférez Sánchez-Guerra viene en ella herido. Al preguntarle por la herida se levanta y rígido nos saluda. ¡Qué madera de militar la de este Alférez de Complemento, que voluntariamente combate a las órdenes de González Tablas! En efecto, se trataba del Alférez de Complemento de Caballería Don Rafael Sánchez-Guerra y Sáinz, que había marchado voluntario (como reconoce el Comandante Franco en su libro) a la Campaña de Marruecos, incorporándose al Escuadrón de Caballería del Glorioso Grupo de Regulares de “Ceuta” Nº3, que mandaba el Teniente Coronel Don Santiago González-Tablas. El Alférez Sánchez-Guerra se cubre de gloria en dicha campaña, recibiendo diversas heridas de consideración, siendo promovido a Teniente de Complemento “por méritos de guerra” con antigüedad de 1º de Julio de 1924. Fue recompensado con la Cruz del Mérito Militar con Distintivo Rojo , la Medalla de Sufrimientos por la Patria, y la Medalla de la Campaña de Marruecos, con el pasador “Melilla”.
3. El Alférez de Complemento de Caballería DON JUAN MAROTO Y PÉREZ DEL PULGAR, marchó voluntario a la Campaña de Marruecos y encuadrado en el glorioso Regimiento de Caballería “ALCÁNTARA” Nº14, tomó parte en los combates llevados a cabo el día 23 de Julio de 1921, contra las tribus rifeñas declaradas en rebeldía, cargando con brío al frente de su sección montada y dando ejemplo de valor y heroísmo ante sus soldados. El día 25 de Julio de ese mismo año (1921) marcha voluntario en socorro de los defensores del Aeródromo de Zeluán, en cuya defensa participa hasta el día 2 de Agosto en que el Aeródromo sucumbe ante el ataque rifeño, resultando herido el Alférez Maroto y quedando prisionero, soporta un largo cautiverio de dieciocho meses en las mazmorras del Rif. Una vez liberado, S.M. El Rey Don Alfonso XIII, por Real Orden Circular de 1º de Mayo de 1923, lo asciende a Teniente de Complemento de Caballería y le otorga la prestigiosa Cruz que lleva el nombre de su Augusta madre: LA CRUZ DE MARÍA CRISTINA .
En esta Campaña de África, en la que varios Oficiales de Complemento entregaron su vida a la Patria regando con su sangre las ardientes arenas marroquíes, destaca el Alférez de Complemento y Piloto aviados militar: RAMÓN INGUNZA SANTODOMINGO, el cual falleció el 28 de Mayo de 1925, en una arriesgada acción de bombardeo a baja altura, resultando alcanzado el aparato que pilotaba y estrellándolo contra las posiciones rifeñas. A “Título Póstumo” fue ascendido a Teniente de Complemento por méritos de guerra.
4. El autor, durante su servicio militar activo como Oficial de Complemento, coincidió en los diversos Regimientos y Unidades donde prestó servicio, con una importante nómina de compañeros de la Escala Activa, que se habían pasado entre 8 y 10 años de Tenientes y hasta 12 años de Capitanes.
Por el Comandante de Complemento
FRANCISCO ÁNGEL CAÑETE PÁEZ
Profesor Mercantil y Economista
(XVII Promoción IPS)