Ruido de sables, no. Preocupación callada, si.












El General Mena asegura que no existe “ruido de sables” pero sí “preocupación callada”

El Teniente General retirado José Mena Aguado asegura que el “ruido de sables” de otros tiempos se ha transformado hoy en una “preocupación callada” de las Fuerzas Armadas ante la secesión de Cataluña.

Bajo el título “Los límites de la libertad de expresión de los militares”, el General Mena pronunció en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid una conferencia que había creado una gran expectación. Ante un auditorio de casi 200 personas, en su mayoría Coroneles y Generales retirados, Mena planteó una serie de preguntas habitualmente consideradas tabú y que suelen soslayarse en el debate político.

Así se preguntó por qué los militares “han de renunciar a sus derechos ciudadanos desde que ingresan en las academias”, porque “no pueden defender la unidad de España cuando hay partidos que defienden la secesión”, o por “el súbito interés de derogar el artículo octavo de la Constitución”.

El Teniente General Mena saltó a la fama en la celebración de la Pascua Militar de 2006 al sugerir que debía aplicarse el artículo octavo de la Constitución si cualquier estatuto de autonomía rebasaba los límites establecidos en la Carta Magna, en referencia al Estatuto catalán que se negociaba en esos momentos. El citado artículo establece que las Fuerzas Armadas “tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

El entonces ministro de Defensa, José Bono, le sancionó con ocho días de arresto domiciliario y fue destituido como jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, aunque Mena sostuvo que la intervención del Ejército debía ser reclamada por el Gobierno o por el Tribunal Constitucional, como señala la Constitución.

Al referirse a los límites de la libertad de expresión protegida por la Constitución, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Europea de Derechos Humanos, entre otras las leyes, Mena Aguado señaló que “resulta grotesco que quien ha jurado defender la integridad y unidad haya de permanecer callado y, sin embargo, dar su vida por España”. Justificó la ausencia de “Generales y Coroneles en activo que hubieran querido estar presentes”, pero que la obligación de permanecer callados lo impedía.

En relación al artículo octavo de la Carta Magna, el General Mena denunció la corriente de “detractores que lo califican de trasnochado y piden su derogación”. Explicó en detalle que antes de llegar al extremo de su aplicación en una situación secesionista, los Gobiernos tienen un arsenal de actuaciones legales que resumió en cuatro puntos: Presentar recurso ante el Tribunal Constitucional, aplicar el artículo 155 de la Constitución, la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, finalmente, declarar los estados de alarma, de excepción y de sitio contemplados por el artículo 116 de la Constitución.

Respecto a una eventual supresión del artículo octavo, el General Mena señaló que sólo se podría producir a iniciativa del Gobierno, y la propuesta tendría que ser debatida y aprobada por las Cámaras, y sometida a referéndum. Se preguntó “porqué les preocupa tanto a los políticos que los militares aludan a este artículo”, cuando lo realmente importante es que “la segregación de España es inconstitucional”, enfatizó.

Finalmente hizo una comparación entre las instituciones mejor y peor valoradas por la sociedad española, en referencia a los barómetros del CIS que mes tras mes revelan que las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía son las únicas instituciones que obtienen aprobado. “Tiene gracia que los peor valorados en tercer lugar sean los políticos, que quieren embridar a la institución más valorada”, subrayó Mena.

Medios militares señalan que la conferencia del Teniente General retirado Mena sería la respuesta a la campaña puesta en marcha desde sectores de izquierda y nacionalistas para crear una opinión pública favorable a la supresión del artículo octavo ante una eventual reforma de la Constitución.


Francisco Javier de la Uz Jiménez

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ELOGIO Y GLOSA DE LA OFICIALIDAD DE COMPLEMENTO EN SU 95º ANIVERSARIO FUNDACIONAL
 (29-Junio-1918—29-Junio-2013)





 

Se cumplen ahora 95 años desde aquél 29 de Junio de 1918, en que S.M. El Rey Don Alfonso XIII sancionaba con su regia firma una Ley de Bases de dicha fecha, por la que se creaba en España (BASE 8ª) la OFICIALIDAD DE COMPLEMENTO DEL EJÉRCITO. (1)

 

            Mucho han evolucionado las Naciones y sus ejércitos en estas nueve décadas. La Escala de Complemento nace cuando los cañones de los ejércitos contendientes van a silenciar su mortífero fuego en los devastados campos de la Europa beligerante, dando fin a la Primera Guerra Mundial. Y no ha sido escasa la participación de Oficiales de Reserva en las filas de los ejércitos que han participado en la feroz contienda. Y tan relevante ha sido su figura, que me atrevería a afirmar que ello dio pie a que nuestras mas altas Autoridades Militares, encabezadas por la regia persona de Don Alfonso XIII, se tomasen el máximo interés para crear en el Ejército Español la figura de esta Oficialidad de Complemento, inexistente aún, por esas fechas, en nuestra Patria.  Y hoy, transcurridas nueve décadas y media desde su creación, podemos afirmar sin ambages, que desde aquél ya lejano Junio de 1918 hasta nuestros días, larga, gloriosa y fecunda ha sido la trayectoria de esta Oficialidad en estos sus 95 años de servicios a España, tanto en paz como en campaña.  

            A este tenor, hemos de decir que  la filosofía que encierra en los ejércitos mas técnicos y avanzados el uso y empleo de la Oficialidad de Complemento, no es otra que la de intentar paliar lo mucho que cuesta a una Nación mantener en tiempo de paz y en situación de actividad permanente los efectivos precisos para hacer frente a una potencial confrontación, así como responder a las múltiples amenazas que gravitan sobre un país en esta época incierta que nos ha tocado vivir. Es difícil encontrarnos hoy, en los albores del Siglo XXI, con un país moderno e industrializado, con características e intereses similares a los de España, que no cuente en su organización militar con un sistema actualizado, capaz de lograr en el mas breve plazo la movilización de todos sus medios y recursos, ante la contingencia de una agresión exterior o de una situación catastrófica interna.  Pues bien, es  evidente que cualquier kpaís que haya previsto tal contingencia sabe, que para hacer posible el funcionamiento correcto de ese magno aparato defensivo es preciso contar con un armazón sólido, integrado por una nómina reducida y selecta de Oficiales de Academia procedentes de la Enseñanza Superior Militar, con unos Cuadros de Mando de Complemento con formación universitaria o de Escuela Técnica Superior,  que les permita completar en tiempo de paz a esos compañeros de Academia, y en tiempo de guerra, pasar a formar parte, con garantía de eficacia, de ese importante “Coeficiente multiplicador” que le posibilite cubrir entre ambos, los cuadros inferiores del ejército movilizable.   

En virtud de cuanto antecede podemos afirmar que la Universidad, ha constituido desde sus inicios, la primordial cantera de extracción de la Oficialidad de Complemento del Ejército en España. Desde el Batallón de Voluntarios de Honor de la Real y Pontificia Universidad de Toledo en los albores del Siglo XIX, pasando por los “Alféreces de Milicias” de 1874 y por los Oficiales de Reserva Gratuita de 1911, hasta devenir en la Oficialidad de Complemento de 1918, cuyo 95º Aniversario remembramos en estas líneas, la formación universitaria de esta Oficialidad ha sido una constante que se ha mantenido inalterables hasta nuestros días.

 


 El año 1918, inicia pues la Oficialidad de Complemento su singladura de servicios a España, pero sus orígenes hay que buscarlos remontándonos al año 1808, cuando unos trescientos estudiantes de la Real Universidad de Toledo, ante el peligro de la Patria invadida y amenazada en su Independencia, acuden a la “PROCLAMA” dictada por su claustro Universitario y formando el Batallón de Voluntarios de Honor, parten para Andalucía dando escolta a la Junta Suprema de Defensa, haciendo su entrada triunfal en Sevilla en la mañana del día 3 de Enero de 1809 y acuartelándose en el antiguo convento de los Padres Franciscanos de la Venerable Orden Tercera. Estos universitarios toledanos, que cambiaron un día de grave peligro para la Patria, los libros por el fusil y los claustros académicos por el campo de batalla, están considerados por tradición histórica como los precursores de la Oficialidad de Complemento del Ejército.
 

Décadas más tarde, el Presidente del Poder Ejecutivo de España (Capitán General Don Francisco Serrano y Domínguez) sanciona con su firma un Decreto de fecha 10 de Noviembre de 1874, por el que se crea en el Ejército Español la clase de “Alféreces de Milicias”, normalmente jóvenes universitarios, que van a combatir en la 3ª Guerra Carlista y en la Primera Guerra de Cuba. Años más tarde, combatirían también en la llamada “Segunda Guerra de Cuba” y en el dédalo inextricable del Archipiélago Filipino. Finalmente, y ya en el reinado de Don Alfonso XIII, por una Ley de Bases de 29 de Junio de 1911, se crean los “Oficiales de la Escala de Reserva Gratuita”, que siete años más tarde y por una Ley homónima ( del mismo día y mismo mes que la anterior) de 29 de Junio de 1918, se transforman en OFICIALES DE COMPLEMENTO DEL EJÉRCITO. 

            Oficiales de Complemento formados durante Monarquía de Don Alfonso XIII combatieron ya en las Campañas de Marruecos y más de uno regó con su sangre las ardientes tierras de nuestro antiguo Protectorado en el Norte de África, o soportaron un durísimo cautiverio de mas de dieciocho meses, sin menoscabo del honor militar, en las mazmorras rifeñas de Abd-El-Krim. La inmensa mayoría de estos Oficiales de Complemento, habían solicitado el ir voluntarios a combatir a Marruecos, ocupando vacantes fuera de plantilla y sin goce de haber alguno. (2 y 3). Años mas tarde, se vuelven a poner de nuevo el uniforme y combaten (en los dos bandos) en una fratricida Guerra Civil. Finalizada la contiendan, de nuevo suena el clarín en los campos de Europa, y a combatir a Rusia también marchan Oficiales de Complemento, encuadrados dentro de la División Española de Voluntarios; y allí, sobre las estepas rusas quedaron los cuerpos de muchos de estos oficiales muertos en combate. Finalmente, Oficiales de Complemento formados ya en las filas de la Milicia Universitaria, participan en la Lucha contra el “Maquis”  donde encuentra la muerte el  Alférez de Complemento de Infantería Don Miguel de la Mano Ruiz, primer Alférez de la Milicia Universitaria (IPS) caído en acción de guerra,  y combaten después en la Campaña de Ifni-Sáhara (1957-1958), dónde tres Oficiales y un Suboficial de la Escala de Complemento, hicieron entrega generosa de su vida a la Patria, en cumplimiento fiel al solemne juramento prestado ante la Bandera de España, en una mañana de verano y  en alguno de los Campamentos de la Instrucción Premilitar Superior (I.P.S.) . 
 

 
 

            La Ley de 8 de Agosto de 1940 reestructura la Escala de Complemento en base a la Milicia Universitaria, creándose por Decreto de 14 de Marzo de 1942 la Instrucción Premilitar Superior  (I.P.S.), que durante tres décadas va a constituir la primordial cantera de formación de Oficiales de Complemento en España. Bajo las lonas de las tiendas de campaña de los Campamentos de la Milicia Universitaria se curtieron en un mejor servicio a España una gran parte de la juventud universitaria de nuestra Patria. De sus filas salieron hombres que destacan hoy en el seno de la política, la diplomacia, de la empresa, de la medicina, del periodismo, del derecho en fin. Hombres que junto a su carrera civil sienten con legítimo orgullo su condición de antiguos Oficiales de Complemento. Citaré sólo a tres de ellos que han tenido el alto honor de presidir-una vez instaurada la democracia en España- el Gobierno de la Nación: Los Alféreces  Don Adolfo Suárez González (de Infantería), Don Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo (de Ingenieros) y Don Felipe González Márquez (de Infantería). Los jóvenes Oficiales de la I.P.S. con su simpática y alegre popularidad, alegraron durante años con su presencia los paseos de pueblos y ciudades; constituyendo, sin lugar a dudas, una entraña vital de nuestros usos y costumbres. Ellos, con su alegría, su despreocupación de aire intrascendente y a veces ingenuo, fueron plenamente conscientes de la hora histórica que les había tocado vivir, y aportaron con la más expresiva y generosa sencillez, la carga sublime y emocionada de su estilo para un mejor servicio al Ejército y a España.  

            En el verano de 1972 se clausuran los campamentos de la Instrucción Premilitar Superior tras tres décadas de fructífera existencia, cediendo el testigo a los Alumnos de la IMEC (Instrucción Militar para la Escala de Complemento) y ésta a su vez, en 1991 al SEFOCUMA (Servicio de Formación de Cuadros de Mando para la Reserva)  que ha venido formando Oficiales de Complemento hasta la desaparición, a finales de 2001, del Servicio Militar Obligatorio en España.  En la paz, y durante estos 95 años, Oficiales de Complemento han venido completando o “complementando” de forma ininterrumpida en nuestro Ejército las necesidades de Cuadros de Mando y Especialistas. Y en cuanto a su palmarés de Recompensas al “Mérito en Campaña” no puede ser mas positivo: Seis Cruces Laureadas de San Fernando, dos Cruces de Maria Cristina y sesenta y una Medallas Militares Individuales, junto a  1.270Cruces de Guerra, 57 Cruces de Hierro (División Azul) y 1.756Cruces del Mérito Militar con Distintivo Rojo, otorgadas por acciones distinguidas llevadas a cabo en las distintas campañas, (África, Guerra Civil, Rusia, lucha contra el “Maquis” y campaña de Ifni-Sáhara) dicen mucho de la entrega y heroísmo de los componentes de esta Escala. Los muertos en campaña y en acto de servicio de esta Oficialidad desde su creación hasta la fecha, podemos cifrarlos en trescientos cincuenta.  
 

 

En resumen, la importancia que encierra la utilización en los Ejércitos de la Oficialidad de Complemento la podemos resumir en estos tres importantes puntos:  

  • Capacidad de pronta asimilación por parte del personal que aspira a ingresar en la misma.

  • Mayor rentabilidad del personal que la integra. Por cuánto que poseyendo sus componentes una formación cultural de rango Universitario o de Escuela Técnica Superior cuando acceden al Ejército, éste con una pequeña inversión en sus Presupuestos logra, tras una breve estancia en los Centros y Academias correspondientes, capacitarlos para el ejercicio del mando, y para que puedan ejercer de inmediato sus funciones como Oficiales de las Armas, o como Oficiales Médicos, Veterinarios, Farmacéuticos, Psicólogos, Jurídicos, Interventores, etc. de los Cuerpos y Servicios.  

  • Estos Oficiales imprimen una mayor agilización en los Escalafones de Oficiales de Carrera. Este punto tiene una explicación muy lógica. Sólo unas promociones reducidas y selectas de Oficiales de Academia procedentes de la Enseñanza Superior Militar, fijadas en función de futuras necesidades del mando de Unidades Superiores, pueden garantizar una mayor calidad en el personal que las integre, un paso rápido por los escalones inferiores de la Oficialidad y la garantía de alcanzar los superiores en condiciones adecuadas de edad, entusiasmo y conocimiento real de ese Ejército que van a dirigir como Coroneles y Generales. Lo contrario, es decir unas promociones muy numerosas, con un alto índice de permanencia en los empleos de Teniente y Capitán ( como ha venido sucediendo en décadas pasadas)(4), trae consigo un profundo sentimiento de desánimo y frustración profesional entre aquellos, que siguiendo la llamada de su bien probada vocación militar, eligieron un día la senda de la honrosa Carrera de las Armas. Es por ello, que estos empleos inferiores del Cuerpo de Oficiales (Alférez, Teniente y Capitán) pueden ser desempeñados perfectamente, y con un marcado carácter de permanencia en los mismos, por Oficiales de Complemento, que sin poseer la alta formación militar que se imparte en las Academias, sí estarían, sin embargo, en condiciones de asimilar en breves cursos y prácticas de perfeccionamiento, los conocimientos militares inherentes al ejercicio de estos empleos, perfeccionándose en los mismos durante su permanencia temporal activa en las Unidades.  

            En España la Oficialidad de Complemento está llamada a ocupar un papel de singular importancia en el concierto de nuestra actual política de Defensa. Nuestras Fuerzas Armadas precisan de ella para afrontar el reto de su modernización, y sobre todo, para ser un instrumento eficaz, a la par que importantísimo nexo de unión entre la sociedad civil española y sus ejércitos. Puede que hayan cambiado los dos grandes bloques antagónicos que han venido configurando el esquema de una posible agresión mutua, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, pero sería de todo punto iluso el pretender que hoy vivimos en un mundo idílico y que el odio y la agresión han desaparecido del planeta. Desgraciadamente no es utópico el afirmar que hoy somos mucho más inseguros y vulnerables que hace tan sólo unas décadas (Recodemos el gravísimo atentado de las “Torres Gemelas “ de Nueva York, o el nuestro en la Estación de Atocha y limítrofes, junto a  los mucho más recientes atentados de Boston, Londres y París). Es por ello, que los ejércitos nacionales, reducidos pero eficientes, han de estar preparados para hacer frente a estos durísimos ataques de guerra no convencional y para ser considerados como eficaces reductos disuasorios contra esta y otras posibles amenazas que puedan acecharnos en este mundo inquieto, de comienzos del tercer milenio en que nos ha tocado vivir.
 

 


 Desaparecido el Servicio Militar Obligatorio los universitarios españoles (mujeres y hombres) que aspiren hoy al honor de convertirse en  Oficiales de Complemento, no lo harán por aquello evidentemente falso de hacer una mili más cómoda, sino por la íntima satisfacción de colocar junto al Título de Licenciado, Ingeniero, Arquitecto, etc.  el Real Despacho de Oficial del Ejército.  Y la tarea de estos jóvenes aspirantes a “Militares de Complemento con categoría de Oficial” no se les presenta fácil que digamos. Herederos y depositarios del noble legado transmitido por sus antecesores, y con la solera histórica acumulada por la Escala con el paso de los años, nuestras futuras Damas y nuestros futuros Caballeros Aspirantes a Oficial de Complemento saben que habrán de esforzarse al máximo para ser dignos del honor, que un día ya lejano del mes de Junio de 1918, nos fue conferido por S.M. El Rey Don Alfonso XIII, de poder formar parte de las nobles filas del Cuerpo de Oficiales del Ejército de España.    Y cuando finalizado su compromiso con el Ejército, retornen a la vida civil y reinicien el ejercicio de sus carreras y profesiones, nos los volveremos a encontrar con el paso del tiempo, enseñando en las Universidades e Institutos, investigando en los laboratorios, dirigiendo empresas y fábricas, administrando justicia en los Tribunales, ejerciendo la Medicina en Clínicas y Hospitales,  ocupando puestos en suma, de responsabilidad y mando en la política del País, y hasta es muy posible que, de misioneros en apartados rincones del planeta, o tal vez diciendo misa en alguna de las parroquias de nuestros pueblos y ciudades al haber sentido la llamada divina en edad madura. Pero a buen seguro, que en la mente y en el corazón de todos ellos, perdurará para siempre el inmenso honor que tuvieron en una época de su vida, de haber servido a España como Oficiales de Complemento de su Ejército.  
 
 

Han pasado ya 95 años, desde aquel lejano 29 de Junio de 1918, en el que se vino a conciliar “La Pluma y la Espada”, Las Armas y las Letras”; y aquí seguimos los antiguos Oficiales y Suboficiales de Complemento, rindiendo homenaje a los compañeros que nos precedieron en tan larga singladura,  en permanente vigilia y vela de armas por si algún día la Patria nos necesita, y teniendo siempre presente nuestro viejo adagio latino que preconiza:
 

Armis no obstan literae,

Neque literis obstan armas” 

       
   Sevilla, 29 de Junio de 2013

NOTAS.-

 1.        El  Rey Don Alfonso XIII, desde la creación de la Escala de Complemento (29 de Junio de 1918), demostró siempre un gran aprecio y cariño hacia esta Oficialidad, hasta tal punto que ordenó al Jefe de Su Casa Militar, que en la plantilla de su Escuadrón de Escolta Real figurase siempre algún Oficial de Complemento de Caballería. ( En el ANUARIO MILITAR DE ESPAÑA del Año 1930, figuran destinados en la Escolta Real: 1 Capitán, 3 Tenientes y 6 Alféreces. Todos ellos pertenecientes a la Escala de Complemento del Arma de Caballería)

2.        El Comandante Jefe de la Primera Bandera del Tercio de Extranjeros DON FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE, en su libro “Diario de una Bandera” (Año 1922), elogia la heroica actuación de uno de estos Oficiales de Complemento, cuando en sus páginas nos dice: “Por la cuesta sube perezosamente una camilla. Con los gemelos distinguimos las botas de Oficial. Al acercarnos se detiene; el Alférez Sánchez-Guerra viene en ella herido. Al preguntarle por la herida se levanta y rígido nos saluda. ¡Qué madera de militar la de este Alférez de Complemento, que voluntariamente combate a las órdenes de González Tablas!   En efecto, se trataba del Alférez de Complemento de Caballería Don Rafael Sánchez-Guerra y Sáinz, que había marchado voluntario (como reconoce el Comandante Franco en su libro) a la Campaña de Marruecos, incorporándose al Escuadrón de Caballería del Glorioso Grupo de Regulares de “Ceuta” Nº3, que mandaba el Teniente Coronel Don Santiago González-Tablas. El Alférez Sánchez-Guerra se cubre de gloria en dicha campaña, recibiendo diversas heridas de consideración, siendo promovido a Teniente de Complemento “por méritos de guerra” con antigüedad de 1º de Julio de 1924. Fue recompensado con la Cruz del Mérito Militar con Distintivo Rojo , la Medalla de Sufrimientos por la Patria, y la Medalla de la Campaña de Marruecos, con el pasador “Melilla”. 

3.        El Alférez de Complemento de Caballería DON JUAN MAROTO Y PÉREZ DEL PULGAR, marchó voluntario a la Campaña de Marruecos y encuadrado en el glorioso Regimiento de Caballería “ALCÁNTARA” Nº14, tomó parte en los combates llevados a cabo el día 23 de Julio de 1921, contra las tribus rifeñas declaradas en rebeldía, cargando con brío al frente de su sección montada y dando ejemplo de valor y heroísmo ante sus soldados. El día 25 de Julio de ese mismo año (1921) marcha voluntario en socorro de los defensores del Aeródromo de Zeluán, en cuya defensa participa hasta el día 2 de Agosto en que el Aeródromo sucumbe ante el ataque rifeño, resultando herido el Alférez Maroto y quedando prisionero, soporta un largo cautiverio de dieciocho meses en las mazmorras del Rif. Una vez liberado, S.M. El Rey Don Alfonso XIII, por Real Orden Circular de 1º de Mayo de 1923, lo asciende a Teniente de Complemento de Caballería y le otorga la prestigiosa Cruz que lleva el nombre de su Augusta madre: LA CRUZ DE MARÍA CRISTINA .

 En  esta Campaña de África, en la que varios Oficiales de Complemento entregaron su vida a la Patria regando con su sangre las ardientes arenas marroquíes, destaca el Alférez de Complemento y Piloto aviados militar: RAMÓN INGUNZA SANTODOMINGO, el cual falleció el 28 de Mayo de 1925, en una arriesgada acción de bombardeo a baja altura, resultando alcanzado el aparato que pilotaba y estrellándolo contra las posiciones rifeñas. A “Título Póstumo” fue ascendido a Teniente de Complemento por méritos de guerra.

4.        El autor, durante su servicio militar activo como Oficial de Complemento, coincidió en los diversos Regimientos y Unidades donde prestó servicio, con una importante nómina de compañeros de la Escala Activa, que se habían pasado entre 8 y 10 años de Tenientes y hasta 12 años de Capitanes.
         

                                    

                            Por el Comandante de Complemento


FRANCISCO ÁNGEL CAÑETE PÁEZ

Profesor Mercantil y Economista

(XVII Promoción IPS)

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ESCUDO DE MELILLA.CENTENARIO




INSTITUCIONALIZACIÓN DEL ESCUDO OFICIAL DE MELILLA

En Enero de 1913 el entonces presidente de la Junta de Arbitrios de Melilla, Francisco Gómez Jordana, se dirigía a la casa Ducal de Medina Sidonia, representada en aquellas fechas por Joaquín Álvarez de Toledo Caro, decimonoveno duque de Medina Sidonia, con el objetivo de obtener la pertinente autorización para que pudieran comenzarse las gestiones con el Gobierno de la Nación a fin de que la ciudad de Melilla pudiera ostentar como propio el escudo de esta casa Ducal, a la que estaba ligada oficial y sentimentalmente desde casi cinco siglos atrás.
El rey Alfonso XIII accedía a la petición formulada por los melillenses y el 11 de marzo de 1913 firmaba, en Palacio, el Real Decreto preparado por el presidente del Consejo de Gobierno Álvaro de Figueroa, conde de Romanones: Queriendo dar prueba de mi Real aprecio a la Plaza de Melilla, y en atención a los próceres de  la Casa Ducal de Medina Sidonia fueron los que organizaron la expedición que dio por resultado la conquista de la misma, de la que se titularon Capitanes Generales, y de acuerdo con el Consejo de Ministros. Vengo en conceder a la Plaza de Melilla el uso del escudo oficial de la Casa de Medina Sidonia.



La oficialidad de este escudo fue ratificada ochenta y dos años después en el artículo 3º, apartado 2, de la Ley Orgánica 2/1995, de 13 de marzo, de Estatuto de Autonomía de Melilla, al reseñar que “el Escudo es el tradicional de la Ciudad”.
En fechas posteriores, concretamente el 27 de marzo de 2007, se publicaba en el Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Melilla el texto del Reglamento de Protocolo y Ceremonial de la Ciudad Autónoma de Melilla. En este texto, en el artículo 3º del capítulo dedicado a los “Títulos, Símbolos y sus usos”, se detalla de manera pormenorizada la descripción heráldica:
EL Escudo oficial de la Ciudad es el de la casa de Medina Sidonia. Tiene Corona Ducal que señorea Guzmán el Bueno en actitud de lanzar un puñal desde el castillo de Tarifa. Lo sostienen dos columnas de Hércules, con la inscripción “Non Plus Ultra”. Incluye asimismo, armas sobre campo de azur, dos calderas jaqueladas en oro y gules, gringoladas de siete sierpes. en sinople, puestas al palo, bordadura de las Armas Reales de Castilla y León, de nueve piezas de gules, con castillos de oro, alternadas con nueve piezas de plata con leones de gules. También lleva divisa en la parte superior, detrás del castillo de Tarifa, una cinta alada con la leyenda “Praeferre Patriam Liberia Parentem Decet” (Conviene anteponer la Patria a la familia), y al pie del Escudo, pero fuera de él, un dragón en sinople.



LA CASA DUCAL DE MEDINA SIDONIA Y MELILLA

El linaje de los Guzmán es considerado como uno de los más antiguos e ilustres de España. El 17 de febrero de 1445, este título nobiliario – que proviene de la localidad gaditana de Medina Sidonia – fue otorgado por el Rey Juan II de Castilla (padre de Isabel la Católica) a Juan Pérez de Guzmán y Suárez de Figueroa, tercer conde de Niebla, como reconocimiento a los servicios prestados a la Corona. Este Ducado ha sido ostentado sin interrupción desde la mencionada fecha y es considerado como el título hereditario vigente más antiguo de la Corona de castilla y de la Reina de España. Desde 1520 recibió la Grandeza de España de Primera Clase o Inmemorial.



De todo este linaje, tres son los nobles que han tenido una relación más directa con Melilla: Juan Alonso Pérez de Guzmán y de Ribera (1492-1507). Tercer duque de Medina Sidonia, que llevó a cabo en 1497 la conquista de Melilla; Alonso Pérez de Guzmán y Sotomayor (1558-1615). Séptimo duque: durante su minoría de edad, su madre y tutora, Leonor Manrique de Sotomayor, tuvo que renunciar en 1556 a la tenencia de la Plaza a favor de la Corona, por resultar muy costoso su mantenimiento; y José Joaquín Álvarez de Toledo Y caro (1900- 1915) decimonoveno Duque, quien autorizó en 1913 el uso del Escudo Ducal a la Ciudad de Melilla. En la actualidad, el título lo ostenta Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, vigésimo tercer duque de Medina Sidonia.

                                                            Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

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Los Requetés. Héroes de la batalla de Codo












La batalla de Codo
Bayonetas carlistas contra tanques republicanos


Codo (Comarca Campo de Belchite) Zaragoza
La falta de municiones obligó a los defensores del pueblo a luchar cuerpo a cuerpo y con arma blanca. La Caballería senegalesa cazó a los combatientes que rompieron las líneas de las Brigadas Internacionales.
El 24 y 25 de agosto de 1.937, en el pequeño pueblo de Codo, cercano a Belchite, el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat –en su mayoría catalanes- protagonizó una epopeya a costa del casi total aniquilamiento de la Unidad: 182 hombres que la defendieron del avance republicano.

¡Padre e hijo! Nazario y Francisco Giol, el último caído por Dio en Codo. El padre luchó hasta el final de la guerra y Bandera de gala del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat.
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat

Codo estaba en la línea de frente y era una plaza que debía ser tomada para conquistar Belchite por el General de las Brigadas Internacionales Kléber. La arrolladora fuerza republicana que se dispuso a tomar el pueblo contaba con entre 8.000 y 10.000 Soldados, 13 carros de combate, varios escuadrones de caballería senegalesa, dos baterías de artillería, gran número de morteros e infinidad de ametralladoras. Del lado nacional, 182 Soldados a los que se prometieron unos refuerzos que no llegaron.











Interbrigadistas en un T-26, Belchite 1.937

La posición de Codo tenía un frente de unos cuatro kilómetros en línea y el grueso de sus defensas lo componían los Carlistas del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, pero había también unas escuadras de Falangistas y unos cuantos Guardias Civiles. Todos ellos sabían que su situación era desesperada antes incluso de empezar la batalla y, jocosamente, llamaron al sistema defensivo que construyeron en Codo el “Cinturón de Madera”.

Los últimos Requetés murieron abatidos por la espalda
            A las dos de la madrugada del 24 de agosto, se oyó el primer disparo de fusil. Los defensores se pusieron en guardia para descubrir que el enemigo había iniciado su marcha hacia el pueblo y empezaban a rodearlo. El sitio comenzaba.
El Teniente al mando de Codo, Francisco Roca Llopis, ordenó la defensa distribuyendo a los 182 Soldados por toda la línea de frente, aguantando  los envites a lo largo de todo el día 24 y durante 10 horas del siguiente. La escasez de munición que pronto sufrieron los cercados obligó a hacer varias salidas a la cercana Belchite, que resultaron un éxito. Sin embargo, el intenso intercambio de disparos evidenció que había que racionar dicha munición.
La resistencia en las posiciones se torno imposible, y Roca replegó a los hombres al pueblo. A pesar del importante número de bajas, los Requetés plantaron cara calle por calle y casa por casa. Ni un solo palmo de terreno fue cedido sin pagar un precio en sangre. Los gritos republicanos de “rendíos, requetés” eran respondidos con cargas de fusilería. El repliegue fue paulatino y hacia la parte alta de Codo, donde se hallan la Iglesia y la casa del Cura. Esta era una de las últimas defensas en el pueblo; quedó completamente destruida por las muchas granadas que se lanzaron. Con la oscuridad de la noche, pudiendo escapar sus defensores en grupos de cinco hasta el “Calvario”, último reducto de la numantina defensa Carlista en Codo.

Posición de Defensa de “Monte Calvario” en Codo
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat

Romper el frente
             El 25 de agosto el rodillo republicano aplastó, tras más de 34 horas de combate, a los defensores de Codo. Los Requetés, ya sin municiones ni granadas de mano, intentaron forzar las líneas enemigas desde la zona llamada el “Calvario”. Y lo hicieron  a la carrera y al arma blanca, a bayoneta calada.
            Corrieron hacia las posiciones republicanas al grito de “Viva España” y “Viva Cristo Rey”. El enemigo, preso de la sorpresa y el miedo, no pudo reaccionar y tuvo que dispara con las ametralladoras a los carlistas cuando éstos ya habían rebasado las posiciones enemigas. A los que no abatieron por la espalda los cazó la caballería senegalesa.
            Sólo unos pocos supervivientes de la carnicería lograron alcanzar Zaragoza. Las bajas del Tercio fueron altísimas: de los 182 hombres murieron 146. Pero su sorprendente resistencia a lo largo de día y medio facilitó al General Franco estabilizar la situación bélica y salvar Zaragoza. Su heroica gesta y la sangre que derramaron por la derrota del terror rojo le valió al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat  la Cruz Laureada de San Fernando.


Heroicos supervivientes después de la batalla de Codo
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat

24 de Agosto. El ataque
               En la mañana del 24. El Ejército republicano, que en su ofensiva contra Belchite había rodeado la población con unos 15.000 efectivos, apoyados por carros de combate, con gran alarde de medios y después fuerte preparación artillera, inicia el ataque contra el pueblo, que es rechazado con gran energía por los defensores.
Rompen el cerco
              Conforme los defensores salían en grupos de cuatro o cinco Soldados, las tropas republicanas comenzaban a tirotearlas, algunos caen pero otros escapan.
Voluntarios
              También se unieron a la defensa bastantes hombres de Codo, casi un centenar de voluntarios, que se reunieron con los Requetés del Tercio de Montserrat para defender el pueblo.

             De los paisanos de Codo que se unieron a los defensores, 22 murieron en la lucha, mientras que el resto fueron capturados y encarcelados en Caspe.

25 de Agosto


Iglesia de San Bernardo y Torre Mudéjar, después de la batalla en agosto de 1.937 y en la actualidad

              Continua el ataque y escasea la munición en la posición, hasta el punto de que en algunos puestos en preciso combatir con arma blanca en la lucha cuerpo a cuerpo. Después de combatir en el casco urbano casa por casa, se retiran a la Iglesia y casa del Cura, donde continúan la defensa. Rechazando toda propuesta de rendición. Esa noche, casi agotadas las municiones, los restos de la guarnición, que ha tenido 100 bajas, se abren paso a bayoneta, y atacados por la caballería enemiga, le hacen frente, llegan a Zaragoza un Alférez, dos Cabos y 41 hombres, varios de ellos heridos.

Últimos defensores
              Un Teniente de Falange y dos combatientes más subieron a la cúpula de la torre de la Iglesia, y después de que los republicanos hubieran tomado el pueblo, estuvieron resistiendo hasta que se quedaron sin munición. La artillería enemiga batió la torre y mataron a los últimos defensores.
              Los republicanos entraron en la casa que hacía de hospital, tiraron por las ventanas  a los  que estaban heridos y les pegaron fuego, algunos todavía estaban vivos.
Caballería   
             La caballería daba caza a los escasos nacionales que se escapaban del pueblo. Aun así, hubo unos 44 Soldados nacionales que lograron escapar del cerco guiados por un lugareño que conocía bien el terreno.


FUERZAS NACIONALES
Total: 182 Soldados   (146 muertos)
            El Tercio de Montserrat fue destinado el 12 de enero de 1.937 a Codo, lugar sin actividad militar apreciable. A Codo llegaron la 1ª Compañía completa y la 2ª Compañía en proceso de formación, preparando las defensas y haciendo tareas de guardia. La tranquilidad de aquellos largos meses se rompió el 24 de agosto de 1.937, cuando el Ejército republicano desencadenó una ofensiva a gran escala con el objetivo de atacar Zaragoza capital.
Contaban con dos ametralladoras, cinco fusiles ametralladores, 50 granadas de mano y 120 fusiles.


Los primeros Requetés catalanes llegan a Codo
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat

COMANDANTES

Teniente Francisco Roca Llopis


Alféreces José Bach de Fontcuberta, Francisco Bonet Bosch y Mauricio Alós de Bobadilla
Alférez Juan Vilá Más y Alférez Luis Morales Garcés


 
FUERZAS REPUBLICANAS
Total: 15.000 Soldados   (Número de bajas desconocido)
             Divisiones 11 y 35 del 5º Cuerpo de Ejército Popular, bajo el mando de Enrique Lister, además de estar formado por dicho número de efectivos, era apoyado por dos baterías de artillería y otras armas colectivas, como cañones, morteros y ametralladoras pesadas.
COMANDANTES

                         General Sebastián Pozas Perea                              General Karol Swierczewski (Walter)        

  

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