ACADEMIA MILITAR. UNIVERSIDAD. CUESTIÓN DE VALORES.




 
 

 



ACADEMIA DE ARTILLERÍA 

ACTO DE FIN DE CURSO, 2013

Palabras de General de Brigada Director de la ACART Alfredo Sanz y Calabria.
 

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades, señoras, señores, Artilleros: 
Hace 32 años, me encontraba en formación donde hoy se sitúa la quinta Batería. Hacía un calor similar al de hoy y me abrumaban múltiples sensaciones.
Por una parte la alegría de finalizar mis estudios y la expectación propia de un nuevo destino; por otra, el profundo dolor por el fallecimiento reciente, en acto de servicio, de dos compañeros muy queridos, que también deberían haber recibido sus estrellas de teniente ese mismo verano.
Pero entre medias de aquellos sentimientos encontrados se abría paso una pregunta:
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¿Cómo he llegado yo aquí?
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No, la pregunta no hacía referencia a lo obvio: para finalizar la carrera tuve que hacer acopio – como todos los que han estudiado en esta casa, antes, entonces y ahora – de dedicación y esfuerzo; sino a algo más íntimo, mucho más profundo. 
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¿Cómo he llegado yo aquí?
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Es cierto que procedo de una familia de militares, pero no mi padre ni mis abuelos me impulsaron de manera explícita a abrazar la carrera de las armas, más bien todo lo contrario; y, sin embargo, un día del año 1976 – también hacía mucho calor – me presentaba en el Acuartelamiento de los Leones Zaragozano a hacer las pruebas de ingreso.
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¿Vocación?
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No sé bien lo que es eso. Cuando pienso sobre ello y me pregunto por qué he dedicado mi vida a la defensa de España, me vienen a la mente múltiples razones.
Algunas son de carácter idealista: supongo que estar dispuesto  a dar tu vida por valores como la libertad, la justicia o la paz pueden ser una justificación.
Otras son de carácter material: a fin de cuentas el oficio de militar tiene sus riesgos, pero no deja de ser un trabajo seguro en los tiempos que corren, aun cuando el salario no siempre es equivalente al esfuerzo que se nos exige, si lo comparamos con otros ámbitos.
Finalmente, hay razones que no lo son: simplemente se es militar porque un día se inició este camino y la costumbre te mantiene en el mismo, sin necesidad de planteamientos más profundos.
Sin embargo, y siguiendo a Pascal cuando decía “el corazón tiene razones que la razón no entiende”, creo que lo que aquí importa no es lo que diga la cabeza, sino lo que sale de lo más profundo de cada uno de nosotros.
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¿Qué hago yo aquí?
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Mis tenientes, mis sargentos: espero que todos ustedes se hayan hecho esta pregunta alguna vez en su vida; y si así no ha sido, nuca es tarde para empezar. A lo largo del tiempo que han pasado en esta Academia hemos procurado fomentar en ustedes el espíritu crítico y la búsqueda del rigor intelectual. Si quieren ser buenos jefes comiencen por ser críticos y rigurosos con ustedes mismos.
No se…, supongo que cada uno encontrará una respuesta diferente y , con toda seguridad, si se hacen esa misma pregunta más de una vez en su vida, todas las respuestas serán distintas pero, muy posiblemente, tendrán todas un nexo común, algo que las unifica y las iguala, algo que les proporciona sentido; y ese algo es el amor.
Amor al oficio; amor a las tropas; amor, por encima de todo, a España.
Si, puede haber quien se sorprenda al escuchar la palabra España en un discurso oficial, pero es que nosotros, los militares, si perdemos el referente de la comunidad a la que servimos y cuyos valores defendemos, nos convertimos en mercenarios.
España, siempre tan cuestionada. No les preocupe. España no es lo que dicen los medios de comunicación; ni los políticos, tampoco lo que dicen las encuestas. España es lo que cada uno de los españoles llevamos en el corazón. Una vez más, España no se puede entender desde la razón – por más que ha habido quien lo ha intentado -, sino desde el conocimiento profundo de sus gentes, de su realidad social, de sus intereses, sus virtudes y sus defectos.
Conozcan España, porque no se puede amar lo que no se conoce. Sufran con ella y alégrense con ella, porque de ese roce nacerá la pasión suficiente para llenar sus vidas; y les aseguro que, en los años que tienen por delante, tendrán crisis y habrán de preguntarse más de una vez ¿qué hago yo aquí? O ¿cómo he llegado hasta aquí? 
Cuando eso ocurra, miren en su corazón, y si allí no encuentran amor, váyanse, cuelguen el uniforme y dedíquense a otra cosa, porque los sacrificios y penalidades, y el rigor de la vida castrense solo pueden abordarse desde el amor.
Apasiónense con su profesión. Pocas hay tan bellas como la de ser militar. El trato continuo con la gente, el arte del bien mandar y del mejor obedecer, la lealtad por encima de todo, la disposición permanente a entregar la vida por los demás…hacen de nuestro trabajo una experiencia única; de manera que disfruten y diviértanse.
Como diría San Agustín, trabajen cada día como si lo que hacen fuera a durar para siempre, pero disfruten cada día como si fuera el último de su vida. O, si quieren una versión un poco más moderna, recuerden al maestro Yoda diciéndole a Luke Skywalker: hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. 
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Y sean agradecidos.
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Agradezcan a sus compañeros el valor de su amistad. Tengan en cuenta que la vida es muy larga y tiene muchos recovecos. En los próximos años tendrán momentos espléndidos, pero también algunos duros. Prepárense para cuando eso suceda manteniendo la red que han tejido en estos años de Academia y háganla crecer. Su promoción será vital en su futuro. Recuerden que nuestro oficio, al final, supone matar o morir. Y en líneas generales, no se mata o se muere por las grandes ideas. Se mata o se muere por cosas mucho más cercanas y que se resumen en eso que llamamos cohesión.
Sean agradecidos. Agradezcan a sus profesores sus esfuerzos y desvelos; atrévanse a llamarles “maestros” cuando así lo consideren. En el fondo, son ustedes unos afortunados, porque tienen un magnífico cuadro de profesores. En la reciente evaluación externa, la Academia en su conjunto ha obtenido un resultado “destacable” en todas las áreas; y camina con paso firme hacia su certificación de calidad ¿creen que eso hubiera sido posible sin el compromiso y la dedicación de sus profesores?
Pero no solo de ellos: todos los miembros de esta Academia han estado a su servicio: investigando, generando doctrina, sirviendo los simuladores, atendiendo sus necesidades más básicas: dormir, comer, etc. Y las más elevadas: ahí están los museos y la biblioteca. O su formación moral, que no se puede entender sin el concurso decidido de la secretaría del Arma.
Agradezcan a sus subordinados la oportunidad que les dan para que les guíen, porque cuando se es un buen jefe se aprende más de los subordinados que de los superiores, así escúchenles.
Pero, sobre todo, aprendan a decir gracias.
Den las gracias a esta ciudad de Segovia, que hoy les hace hijos de ella. Tal vez ustedes no se den cuenta todavía, pero llevan en su sangre una semilla que les hará volver de cuando en cuando por esta Academia y esta ciudad, a veces tan fría y, sin embargo, tan profundamente querida por todos los hijos del Real Colegio.
Porque eso es lo que son todos ustedes: los hijos del Real Colegio, los herederos de 250 años de historia, los dueños de un presente fascinante y los artífices de un futuro que queda en sus manos.
Esa es su responsabilidad, y están sobradamente preparados para ella. Solo falta que la aborden desde el amor y la ilusión, y que corran los riesgos que se esperan de su edad.
Háganlo y diviértanse al hacerlo. Y, de vez en cuando, pregúntense… ¿Cómo he llegado hasta aquí? 
Gracias a todos por su atención. 
 
 UNIVERSIDAD
 
ALEJANDRO MUÑOZ-ALONSO
Catedrático de Opinión Pública de la Universidad Complutense y de la Universidad San Pablo CEU


Llevo medio siglo cumplido como profesor y catedrático de Universidad. En la pública y en la privada. Por mis aulas han pasado algunos miles de alumnos de todo tipo: algunos muy buenos, muchos buenos, demasiados malos y una excesiva minoría de muy malos. Algunos procedían de las clases más acomodadas de la sociedad, pero la inmensa mayoría venían de la amplia y baqueteada clase media, incluidos sus más humildes sectores. He tenido como alumnos a futuros ministros de la izquierda y de la derecha, futuros grandes empresarios, abogados, escritores, directores de periódico. Algunos de ellos han merecido después una bien ganada notoriedad. Un completo mosaico, en suma, de la heterogénea sociedad española.
He mantenido con muchos de ellos una relación perdurable y muchos me han mostrado su confianza para contarme sus problemas, profesionales o incluso personales. En estos tiempos y en tantos casos esas confidencias versaban, muy a menudo, en torno al paro, esa tragedia que ha atenazado a tantos y les ha mantenido en un insoportable dique seco. En ningún caso —y lo escribo con la máxima rotundidad- en ningún caso, repito, me he encontrado con algún alumno que no haya podido estudiar o que haya tenido que abandonar sus estudios por razones económicas. En España, y desde hace muchos años, quien haya querido cursar estudios universitarios y haya estado capacitado para ello ha podido entrar en la Universidad.
Lo que sí recuerdo muy bien es a alumnos que hace algunos años me iban a ver para preguntarme si en vez del 6 o 6’5 con que les había calificado, no podía subirle la nota a un 7…porque si no, perdía la beca. Porque las becas había que ganárselas y nadie entendía que pudiera merecerlas un 5 pelado, en tantos casos muestra de pura misericordia. Sobre todo en estos tiempos en que ha bajado tanto el nivel de exigencia de modo que —los profesores lo sabemos- muchos de los 5 de ahora muy posiblemente habrían sido suspensos con los baremos de otrora.
La universitaria, no forma parte de la enseñanza obligatoria y exigible. Es un plus que debe conseguirse sobre la base de la vocación, de la capacidad y del esfuerzo. En mis tiempos universitarios leíamos Misión de la Universidad de Ortega y Gasset y otros libros del mismo estilo y teníamos conciencia de que acceder a la Universidad imponía una responsabilidad a la que había que hacer frente con la búsqueda de la excelencia y preparándose lo mejor posible para, una vez obtenida la licenciatura o el doctorado, servir a la sociedad con el máximo de eficacia y dedicación. La Universidad no era para cualquiera sino para el que mostraba voluntad y se imponía la exigencia del estudio.
Pero todo aquello se ha venido abajo por un mal entendido sentido de la “democratización” de la Universidad, olvidando que el saber y en el conocimiento no progresan si se aplican los criterios del voto y de las mayorías, válidos para tomar decisiones políticas. Lo he hablado con muchos colegas y todos coinciden: La media de los alumnos que acceden a la Universidad va de mal en peor por el desastre y el abandono de la enseñanza secundaria. Cada día ignoran más cosas. Alumnos de los últimos cursos de la carrera no saben situar en el mapa a Ucrania, creen que Kazajstán en un pequeña república (2.7000.000 Kms. cuadrados), no saben quién es Baltasar Gracián o ignoran el siglo en que vivió y reinó Felipe II.
 La cotidiana lista de anécdotas sería interminable. Lo que sucede es que en cada curso hay una minoría excelente, aunque muy reducida, que lee libros (la inmensa mayoría no lo hace), ha podido viajar, sabe inglés u otro idioma y, sobre todo, practica el estudio, aquello de “hincar los codos” que nos decían hace décadas. Esa ínfima minoría es la que justificaría esa solemne estupidez, que tantos repiten, según la cual la presente generación joven es la mejor preparada de la historia de España. Pero debe quedar claro que los culpables no son los jóvenes, que no son más que las víctimas de un sistema que, sencillamente, les ha estafado. La leyes socialistas —hasta ahora no ha habido otras- han sido nefastas y han hecho creer a los jóvenes que tener un título es “un derecho” que, más o menos, hay que regalárselo.
Pasar una asignatura sin ver un solo libro, ni de texto ni de consulta, con solo unos apuntes mal tomados que circulan como “los del profesor” es una práctica habitual. Y no les pidas un trabajo porque recurrirán a Internet y lo entregarán sin saber de qué va la cosa. Y puestos a “ampliar derechos”, eso que gustaba tanto a Zapatero, también se impuso el “derecho” de pasar de curso con un montón de asignaturas del anterior, en un insigne homenaje a la vagancia y a la desidia, que ha sido política oficial hasta hace poco. Todo ello, por mor de la igualdad y de una mal entendida democracia. Además no hay que traumatizar a ningún alumno con esa cosa tan fea que es un suspenso.
La guerra al elitismo, propia de la izquierda, ha sido en realidad una guerra a la excelencia. Y nos ha conducido a una mediocridad aterradora. Así nos ha ido y así nos hemos quedado. Y no hablemos de la enseñanza nacionalista porque ahí la estafa alcanza niveles de escándalo. He visto libros de historia de Cataluña donde no aparecen los Reyes Católicos y en los que no hay ni una página que no tenga su correspondiente dosis de patrañas, incompatibles con los mínimos exigibles, tanto desde el punto de vista educativo como desde el histórico y, sobre todo, desde el ético.
 Lo que no logro entender es la actitud de los rectores —no sé si todos o solo algunos- con su posición ante la cuestión de la becas y, en general, ante el propósito del ministro Wert de reformar el sistema, al menos en los aspectos más inquietantes. ¿Es que queda alguien todavía que crea que el sistema educativo español no exige perentoriamente una reforma a fondo? Ni una sola de las universidades españolas está entre las primeras doscientas del mundo. ¿No es bochornoso? ¿No sería mejor que esos rectores se preocuparan más por aumentar la calidad de nuestra enseñanza universitaria en vez de dar la lata con la nota exigible para las becas? ¿De qué están orgullosos?
Hay que decirlo de una vez. En España sobran universidades y sobran universitarios, alumnos y profesores. En oposiciones a profesor o en tesis doctorales he visto bibliografías donde no aparece ni un solo libro en inglés o en otro idioma extranjero. Pero en ciertas universidades, sí he visto trabajos en la lengua co-oficial… ¡Gran afán de divulgar el saber!. Seguro que en Harvard o en Oxford se despepitan por traducir esas notables aportaciones. En Holanda o en los países escandinavos todos, o casi todos, los trabajos universitarios se hacen en inglés. Y como me han dicho muchos colegas de por allí, sus lenguas nacionales son puramente domésticas. Hace años unos diputados franceses, con los que visitaba un excelente centro de investigación en Barcelona, se sorprendían de que todo, carteles y publicaciones, estaba en catalán… “¿Es que es sólo para ellos?”, preguntaban.
En general y de nuevo, la cantidad se ha impuesto sobre la calidad, los estrictamente “nacional” sobre la universalidad, que es la razón de ser de la Universidad. Y, lógicamente, los resultados han sido deletéreos. La falsa democratización no es más que una brutal masificación que ha degradado a la institución universitaria y ha convertido los títulos en papeles inútiles, de los que las empresas ya ni se fían a la hora de contratar. Y eso que ahora ya a nadie se le ocurre decir que las universidades sean el alma mater, el templo del saber o algo por el estilo. Ahora se las concibe casi exclusivamente como escuelas de preparación profesional. Pero ni por esas. Aunque hay en todo ello, seguramente, un fondo de verdad, porque muchos de los alumnos universitarios deberían estar en una digna formación profesional, que en España nunca ha existido de verdad, en buena medida por el mercadeo ideológico de los sindicatos y, a veces, también de las patronales. La idea, desde luego, ha cuajado y los alumnos la han interiorizado y si les pides que lean a Tocqueville (casi ninguno lo sabe escribir bien), siempre habrá algún listo que pregunte: “¿Pero eso me va servir para encontrar trabajo?”. A lo mejor era un becario al que solo le había hecho falta un 5 para conseguir su “derecho a beca”.
 
 
 
CUESTIÓN DE VALORES 

LUIS ALEJANDRE
 
 
Una promoción de veteranos soldados –la XVIII en términos castrenses salida de las Academias Militares con el grado de teniente hace 50 años, se ha reagrupado estos días, primero en Madrid en la antigua Escuela de Estado Mayor y después en cada uno de sus centros de formación específicos: Toledo, Segovia, Valladolid, Hoyo de Manzanares...
Habían jurado bandera en la Academia General Militar de Zaragoza, allá por 1959, el mismo día en que el entonces Príncipe Juan Carlos recibía el despacho de Teniente de Infantería. Desde entonces han seguido unidos a su persona y a su trayectoria de servicio a España. Añadiría incluso que muchos de ellos emulan al Monarca en su pasión por pasar de vez en cuando por el «taller». Son las consecuencias de los muchos años en unidades paracaidistas y de montaña, en misiones en el exterior o residuales de accidentes y heridas.
Una promoción que ha convivido y sufrido los zarpazos de este terrorismo que nos ha desgastado vilmente desde la Transición.  Promoción que tiene entre sus filas al único oficial vivo condecorado con la Medalla del Ejército y al primero que mandó una Misión de la ONU en Angola en 1989, meses antes de desplegar contingentes nacionales en Namibia y Mozambique. Que tiene a quien mandó la primera Agrupación Táctica en Bosnia, o quien en plena Guerra de los Balcanes fue nombrado Hijo Adoptivo de Mostar reconociendo sus enormes méritos en acercar a dos comunidades separadas físicamente por el rio Neretva, pero sobre todo por un soterrado nacionalismo –lección que olvidamos– cainita e irracional, renacido entre dos comunidades.
Todos nos fundimos en emocionante formación, con los alféreces alumnos que pronto van a recibir sus despachos de Teniente. Cincuenta años entre generaciones nos contemplaban, lo que nos obligó a no pensar solo en el pasado, sino en el futuro. Los setentones que aguantábamos el tipo, cara al duro sol de una mañana toledana, no podíamos prever el horizonte profesional que aguardaba a aquellos jóvenes oficiales. Si nosotros en 1963 pensábamos que nuestros destinos se limitaban a las buenas unidades del Pirineo, a las Compañías de Operaciones Especiales, a las unidades desplegadas en el Sahara, en Ceuta o en Melilla o en una de las Banderas Paracaidistas y terminamos en el África meridional portuguesa, en Centroamérica ,en Bosnia, en Irak y en Afganistán, ¿qué horizontes les esperaban a estos jóvenes oficiales? ¿Qué balance presentarían dentro de cincuenta años? ¡Imprevisible!
Todo bullía en nuestras cabezas, cuando el «pater», nombre cariñoso y respetuoso con que señalamos a nuestros capellanes castrenses, nos recordó la clave para alcanzar horizontes seguros: ser honestos; ser sobrios; ser leales; hacer de la vocación un servicio a la sociedad, y serlo para siempre sin fecha de caducidad. Sea cual sea la situación administrativa, una vocación sirve mientras tiene vida. Porque la sociedad necesita el ímpetu del joven pero también la experiencia y el prestigio del veterano. Nuestros capellanes, que pueden pasar muchas veces desapercibidos, y saben estar cerca en los momentos de separación y dolor, por supuesto, también en los de reencuentro y alegría- en los que se convierten en amigos, confidentes, enfermeros o psicólogos. Pues bien, este capellán sólo hablaba de valores, como única forma de afrontar con dignidad una vocación de servicio, porque todo lo demás –satisfacción por el deber cumplido, amor a la familia, compañerismo, honrada ambición– «se os dará por añadidura».
Pensaba en todo esto mientras percibía un ambiente sano entre uniformados y familiares, con hijos, orgullosos de sus padres, educados en la sobriedad, roto sólo el silencio por el bullicio de una legión de nietos.
Cuando en esta España a la que juramos servir soplan vientos de deslealtades y promesas falsas e incluso tribunales extranjeros rompen nuestro propio orden jurídico sin que se haya producido el más elemental gesto que ratifica un proceso de paz, la entrega incondicional de las armas. Lo vivimos bajo bandera de la ONU con la «contra» nicaragüense, con el Frente Farabundo Martí salvadoreño, con la URNG guatemalteca, o con la «unitá» angoleña, y no lo vivimos en nuestro propio suelo patrio. No sólo rompen nuestro sistema jurídico. Intentan romper el alma de quienes más han sufrido el dolor provocado por una organización criminal chantajista y extorsionadora.
Todo estaba presente. Sólo nos reconfortaba en aquellos momentos, sentir cómo vibraban, fundidas voces jóvenes con otras veteranas, aquellas últimas estrofas delhimno de Infantería:
«De los que amor y vida te consagran»
«canción que brota de almas que son tuyas, de labios que han besado tu Bandera»,
«y por verte temida y honrada, de nuevo tus hijos irán a la muerte».
Son los que: «te prometen ser fieles a tu Historia. Y dignos de tu honor y de tu glo- ria».
¡Cuestión de valores!
 

  José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

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LOS SEIS MINEROS FALLECIDOS EN LEÓN




Unas tres mil personas, rotas de dolor, han querido despedir este miércoles a los seis mineros que murieron en el pozo Emilio del Valle (León) en un funeral conjunto que se ha celebrado en el Polideportivo de Santa Lucía de Gordón y que se ha quedado pequeño para albergar a quienes han acudido para arropar y acompañar a las familias de los fallecidos.



La emotiva ceremonia, a la que asistieron numerosos representantes institucionales, fue oficiada por el obispo de la diócesis de León y concelebrada por un nutrido grupo de sacerdotes.

"No podemos encontrar palabras para definir tanto dolor, pero no podemos desesperarnos, porque creemos que continúan viviendo en una dimensión difícil de explicar pero no menos real ni verdadera", manifestó el obispo Julián López al comienzo de la ceremonia.

Al finalizar la ceremonia los presentes entonaron el Santa Bárbara bendita.

(RTVE.es / AGENCIAS 30.10.2013 - 14:54h)
- - - -

DEDICADO A LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE TODOS LOS MINEROS:

– ¡Mamá! ¿Por qué en la mina ha de trabajar papá?

– ¡Cariño! Como todas las personas que puedan laborar, papá debe trabajar;
así, entre todas las personas, la vida en este mundo de Dios debemos hacer progresar;
se necesita comida, ropa, casas, máquinas… y todo lo que te puedas imaginar,
y para poder fabricarlo hace falta que haya valientes que, a la mina, el mineral vayan a sacar.

El que papá sea minero; a ver, cómo te lo podré yo explicar...
Cuando papá era chiquito, minero era su papá, y el olor de la mina era el que más le gustaba, porque a casa ese olor lo traía su papá.
Pero el tiempo corría y corría sin parar, y viejito se iba haciendo su papá, hasta que él se tuvo que jubilar.

– ¡Papá; no te preocupes, que el olor de la mina ahora lo iré yo a buscar,
para traértelo a casa y que tu vida pasada: de buen padre, de hombre honrado, buen compañero en la mina, con tus penas y alegrías y con ese olor real que siempre has de recordar,
desde ahora, aquí sentado, en la tranquilidad de este hogar que tú has creado,
muy satisfecho, esa tu vida ya pasada mejor puedas rememorar!

– ¡Cariño! Eso que has oído, es lo que, cuando ya era mayor papá, se le dijo a su viejito papá.

– ¡Mamá! Lo has explicado muy bien, por favor no sigas más.
Y yo te digo que, como entonces hizo papá,
y como antes había hecho el abuelo y quién sabe cuántos bisabuelos más, también, eso mismo tan bonito, o algo muy parecido, cuando yo sea mayor, ¡Se lo diré yo a papá!

                                                                         José Antonio Chamorro Manzano
                                                                               XVI Promoción A G M




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EL HOLOCAUSTO










Fieles al juramento, al lema legionario y al honor militar, cuando llegó la hora del supremo sacrificio lo consumaron con heroico desprendimiento. Su bandera es ya gloriosa, sus hazañas son de todos conocidas; la Medalla Militar penderá arrogante en su sagrada insignia patria. ¡Salve, legionarios que disteis la vida por España. Todos se descubren respetuosamente por vuestro inmortal recuerdo! Baltasar Queija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2 a bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir. Parece una novela, mas sus compañeros lo aseguran: Cierto día, a los muy pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta, en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase. En el primer ataque al campamento hubo una sola baja, un legionario muerto: Baltasar Queija de la Vega. ¡Quién sabe si la sencilla leyenda es hija de otro poeta!... Jesús Mier y Fernández fue el último compañero que perdimos nosotros en la Legión, dando su vida en el combate de Tizzi-Aza. El primer Oficial muerto en combate fue el arrojado Capitán D. Pompilio Martínez Zaldívar, y el último que dio gloriosamente su vida a la Patria, durante nuestro mando, el Teniente de la Escala de Reserva D. Ángel Arévalo y Salamanca. Entre ellos están comprendidos los restantes Oficiales y legionarios, presidiendo la lista de honor nuestro llorado compañero el inolvidable Comandante de la 2ª bandera, D. Carlos Rodríguez Fontanés.


La relación de todos se compendia en el nombre cien veces glorioso del "HÉROE DE LA LEGIÓN, el Cabo SUCESO TERRERO", que, fiel al Credo legionario, y movido por el más puro espíritu de sacrificio, acudió voluntario con sus catorce inmortales compañeros en socorro del Blocao de la Muerte, de Melilla, pereciendo bajo el fuego de cañón enemigo, abrazados a los hermanos del Batallón Disciplinario, que con su Oficial mantuvieron el puesto que se les confirió, hasta morir todos, quedando enterrados en los escombros de la débil fortaleza. ¡¡Honor a los bravos soldados del Ejército español!! Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos. Nadie ha de tocar sus cuerpos que sea extraño a los legionarios. Tan sólo ellos los conducen, después de haberlos cubierto de flores y ramaje, envueltos en la bandera de España. Ellos los bajan al sepulcro, y tras de breve y piadoso rezo, lanzan con verdadero furor sus vivas "¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!", para despedirse para siempre. En seguida, afanosamente, con presteza, echan la santa tierra, que se corona con piedras que cada uno trae, elevándose rápido un sencillo túmulo que queda convertido en el acto en florido jardín de coronas y ramos. Protegido por la cruz de Cristo. Después, borrando de su mente cuanto de triste hubo, guardan sólo el recuerdo de sus nombres y de sus hazañas para añadirlas al libro de oro de la Legión.



CUADRO DE HONOR

NUESTROS MUERTOS:
Cabo: Suceso Terrero, Héroe de la Legión, murió con todos sus legionarios en el Blocao de la Muerte, en Melilla, cuando acudió en socorro de la guarnición, 16-9-921.

Jefes y oficiales:
1 -Capitán, D. Pompilio Martínez Zaldívar, 5-4-921, agresión Zoco Arbaa (Tetuán).
2 -Teniente, D. Manuel Torres Menéndez, 26-9-921, Bujarrat (Tetuán).
3 -Teniente, D. Miguel Valero Marzo, 15-8-921, Sidi Amarán (Melilla).
4 -Teniente, D. Martín Penche Martínez, 8-9-921, Casabona (Melilla).
5 -Teniente, D. Eduardo Águila Giménez, 2-10-921, Sebt y Ulad Dau (Melilla).
6 -Teniente, D. Juan Ochoa Olalla, 5-10-921, Atlaten (Melilla).
7 -Teniente, D. Antonio Rodríguez Cifuentes, 10-10-921, Tazuda núm. 1 (Melilla).
8 -Capitán, D. Eduardo Cobo Gómez, 10-10-921, Tazuda núm. 1 (Melilla).
9 -Teniente, D. Joaquín Moore de Pedro, 10-10-921, Tazuda núm. 1 (Melilla).
10 -Alférez, D. Julio Argüello Brage, 27-10-921, Monte Magán (Tetuán).
11 -Alférez, D. Carlos García Fernández, 28-10-921, Monte Magán (Tetuán).
12 -Teniente, D. Enrique Agudo López, 2-11-921, Tazuda núm. 2 (Melilla).
13 -Capitán, D. Miguel Gascón Aquilúe, 23-10-921, falleció el día 11 de noviembre de1921 a consecuencia de las heridas recibidas en Monte Magán el 23-10-921.
14 -Teniente, D. Emilio Infantes Rodríguez, 22-12-921, Ras Tiquermin (Melilla).
15 -Alférez, D. Francisco Marquina Siguero, 22-12-921, Ras Tiquermin (Melilla).
16 -Teniente, D. Horacio Pascual las Cuevas, 10-1-922, Dras Asef (Tetuán).
17 -Alférez, D. Manuel Salvador Claverías, 10-1-922, Dras Asef (Tetuán).
18 -Alférez, D. Abelardo Villar Álvarez, 10-1-922, Dras Asef (Tetuán). Hermano del Teniente de la Legión Antonio Villar Álvarez.
19 -Alférez, D. José Ureña Sellés, 6-1-922, Hayuma Ben Ybara (Tetuán).
20 -Alférez, D. Manuel Ojeda Gamón, 14-3-922, Yschtiguen (Melilla).
21 -Comandante, D. Carlos Rodríguez Fontanés, 18-3-922, Anvar (Melilla).
23 -Alférez, D. Claudio Álvarez Llaneza, 29-3-922, Tugunt (Melilla).
24 -Alférez, D. Carlos España Gutiérrez, 2-5-922, Tahar Barda (Larache).
25 -Teniente, D. Joaquín Beorlegui Canet, 15-6-922, agresión en Tazarut (Larache). Hermano del Capitán de la Legión Alfonso Beorlegui Canet.
26 -Alférez, D. Ángel Arévalo Salamanca, 18-6-922, Baba y Sugna (Tetuán).
27 -Alférez, D. Armando de la Aldea Ruiz, 19-12-922, Tizzi Aza (Melilla).
28 -Mandos subalternos y Legionarios: 329

José Millán-Astray Terreros
Fundador y Primer Jefe del Tercio
- -
NOTA ampliatoria:
Las bajas reseñadas comprenden desde la organización de las primeras banderas hasta el día 19 de diciembre de1922.

La acción de 5-4-921 resultó ser la primera acción de combate del Tercio, hasta entonces todo habían sido respuestas a agresiones aisladas; fue llevada a cabo por dos compañías de la segunda bandera, cuando estando en servicio de protección de caminos fue atacada una de las compañías por un gran contingente y acudió en su auxilio la otra compañía; murió el capitán Pompilio y resultó herido, junto con tres legionarios, el Capitán Antonio Alcubilla Pérez.



La acción de Monte Magán, 23 y 24-10-921, resulto ser el bautismo de fuego de la Cuarta bandera, que fue constituida tras la marcha de las dos primeras banderas en socorro de Melilla, y cuando hubo necesidad de ella –sin que aún hubiese completado su preparación– fue llamada para socorrer a la guarnición de M. Magán. En esa acción fueron baja –heridos– todos los oficiales de la bandera.

                                                                      José Antonio Chamorro Manzano
                                                                             XVI Promoción A G M



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Premio «Teniente Coronel Fernando Primo de Rivera».


La Resolución 500/14470/13, de 7 de octubre, BOD 207,
22/10/13, convoca el Premio «Teniente Coronel Fernando
Primo de Rivera», para los componentes del Arma de
Caballería entre los Oficiales Generales, Oficiales, Suboficiales
y Militares Profesionales de Tropa con una relación de servicios
permanente, que se encuentren en situación administrativa
de Servicio Activo, reserva o retiro.


Cada candidatura irá acompañada de un informe detallando
los méritos extraordinarios que la avalan, así como otros datos
de interés que se consideren pertinentes. Las propuestas se
remitirán con la anticipación suficiente para que tengan entrada
en la Secretaría Institucional del Arma de Caballería, antes del
día 15 de diciembre de 2013.
La proclamación del premiado se hará pública, preferentemente en la segunda quincena
del mes de abril de 2014, a través del Boletín Oficial de Defensa y se notificará al
interesado mediante comunicación directa, por la Secretaría Institucional del Arma de

Caballería.

                                                          Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

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La indiscutible genialidad de Zapatero












Zapatero ha realizado auténticas proezas.


Oigo a menudo calificar de imbécil a Zapatero, y hasta cierto punto coincido en la opinión; sin embargo no me parece una definición suficiente, y menos cuando le achacan, además, ausencia de ideas. De esto podría acusarse probablemente a Rajoy, pero de ningún modo a su predecesor, que realmente rebosaba ocurrencias e iniciativas variadas. Podría llamársele quizá "un tonto con ideas", como definió Prieto a Álvarez del Vayo, si mal no recuerdo.

La genialidad de Zapatero

Pero lo más notable, lo que pone a Zapatero por encima de tantos como él, es que ha llevado a cabo sus ocurrencias, revolucionando el país en solo 7 años. A él podría aplicársele muy bien el designio de Alfonso Guerra: dejar España "que no la reconozca ni la madre que la parió". Recordemos: leyes de violencia de "género", de matrimonio homosexual, de edad de relaciones sexuales, mayor facilidades para el aborto o el divorcio; paridad de sexos en altos cargos políticos, con amenaza de imponerla a las empresas; liquidación del prácticamente non nato proyecto de reforma de la enseñanza del PP, para empeorar todavía el anterior, con abundante cosecha de fracaso escolar; declaración implícita de soberanía de Cataluña con un nuevo estatuto, apenas votado, que deja en residual la presencia del Estado; colaboración con la ETA para sacarla del pozo y convertirla en una potencia política, bautizada como "proceso de paz"; apoyo a las tiranías tercermundistas disfrazada como “alianza de civilizaciones" (no dejaba de tener inventiva, él o sus asesores, para disfrazar cualquier bellaquería con nombres altisonantes).Y así otras notables hazañas, con ayuda de muchos como él, chicas y chicos cuyo nombre no vale la pena recordar. Lo único en que siguió la política anterior fue en la economía, que ya burbujeaba con Aznar, empeorándola con mil despilfarros hasta que la burbuja estalló en 5 millones de parados (a los que Rajoy ha añadido un millón, parece ser).

Pero la mayor hazaña del estadista ha sido la “ley de memoria histórica”, cuyo alcance no ha percibido casi ningún analista, como tampoco el contenido y causas de su complicidad con la ETA contra el estado de derecho y la integridad de España. Esa ley falsifica radicalmente la historia y por su propia concepción es totalitaria, antidemocrática. Lo cual no puede extrañar, pues está elaborada por políticos reconocidamente corruptos, ignorantes y cómplices del terrorismo. Por autoconsiderados herederos del Frente Popular, al que llaman “república democrática”. Una lucida “democracia” compuesta por stalinistas, marxistas radicales, anarquistas, golpistas tipo Azaña o Companys y racistas del PNV. Una democracia que intentaron imponer después de la muerte de Franco mediante la ruptura, la cual se estrelló, por voluntad popular, contra la evolución “de la ley a la ley”, de la legitimidad franquista a la democrática. Aunque el proceso de transición sufriera numerosas lacras que, no corregidas han conducido a la profunda y triple crisis actual: nacional, democrática y económica.

La “ley de memoria histórica”, a la que cabría calificar sin injustica de memoria chekista, persigue ante todo deslegitimar al franquismo. Con lo cual deslegitima a la monarquía salida de él y a la propia democracia, dando la razón, por ejemplo, a la ETA (beneficiaria también de esa ley) en su negativa a aceptar la transición posfranquista. 
Pues bien, Zapatero ha hecho firmar al Monarca su propia deslegitimación, ¿no hay en ello un toque de auténtica genialidad? Y no solo eso: ha logrado que Rajoy comparta la base de sus ideas y continúe la misma vía. Nunca debemos subestimar a los imbéciles, sobre todo en política.




Pío Moa.-



La última sinvergonzonería de este filibustero resentido, ha sido nombrar al ex secretario de Estado de Justicia, Luis López Guerra -catedrático (no Magistrado) y del partido socialista- representante español del Tribunal europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, con el único fin de socavar desde allí la “doctrina parot”, en beneficio de los asesinos de ETA y poder aprovecharse el resto de asesinos y violadores. Luis López Guerra, votó a favor de condenar a España y de imponer el pago de una indemnización de 30.000 euros a la etarra Inés del Río, por los daños morales sufridos. Haciendo culpable a la vez de esa irresponsabilidad, al Gobierno actual encabezado por Rajoy. ¡Qué razón tiene en su artículo, señor Moa!


“LAS VÍCTIMAS NO ESTÁIS SOLAS”



Francisco Javier de la Uz Jiménez

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