LA LEGIÓN DESNUDA







“LA LEGIÓN DESNUDA”

Crónica emocionada, de una gran novela narrativa de los tiempos fundacionales de la Legión Española

 

INTRODUCCIÓN.-  En Marzo de 1955, veía la luz, expuesta en los escaparates y anaqueles de las librerías de España, una magistral novela titulada “LA LEGIÓN DESNUDA”, editada por Luis de Caralt y escrita por Antonio Maciá Serrano, un Comandante de Infantería, a la par que distinguido escritor, eximio poeta y culto y ameno conferenciante. El autor, en las páginas de su novela, demostraba a la perfección conocer muy bien el historial de la Legión, de sus  inquietos y agitados tiempos fundacionales, de sus  controvertidos personajes y  sobre todo la mística y la liturgia de tan esclarecida Fuerza de Choque.  Maciá, que había tenido el honor de vestir el uniforme gris verdoso de La Legión, como oficial distinguido y tanto en paz como en campaña, adornaba la manga izquierda de su uniforme con una impresionante “Escalera de Color” formada por cinco dorados ángulos, que venían a representar otras tantas heridas graves en “acción de guerra”. En cuanto a su obra “La Legión Desnuda”, en la solapa de la contraportada, el editor, en unas muy bien trazadas frases, ya orienta al lector de lo que va a encontrar  en cuanto inicie la lectura de la misma, cuando les dice: “Las gestas heroicas de La Legión, su contribución a la creación de un modo de vivir y morir reciamente español y su leyenda de servicio y sacrificio, necesitaban que fuese un gran escritor quien abordase el  difícil empeño de trasladar tan brillantes características a las páginas de una novela. Esto es lo que ha hecho Antonio Maciá Serrano, en esta obra por tantos conceptos admirables, que hoy ofrecemos a los lectores de lengua española. El autor, no sólo es un excelente narrador y magnífico poeta sino que ha vivido intensamente la experiencia legionaria. Ello confiere a “La Legión Desnuda”, no sólo una alta calidad literaria sino que la impregna de la emoción de lo vivido, dotando todas y cada una de sus páginas de un excepcional valor humano. El abigarrado ambiente del Tercio en la época de su fundación, la extraordinaria variación de seres, que bajo sus banderas buscaron olvidar las amarguras o desaciertos de una vida anterior o crearse un heroico destino, la crueldad de la Guerra de África, la hermandad de unos seres ante la muerte, están magistralmente descritos en la obra. Puede sin temor decirse que finalmente La Legión ha hallado una novela digna de ella”.

 

A trazar, siquiera sea en forma breve y esquemática, la línea argumental de “La Legión Desnuda”, previa una pequeña semblanza biográfica de su autor Don Antonio Maciá Serrano, van dedicadas las siguientes líneas. 

 

BREVE SEMBLANZA BIOGÁFICA DEL GENERAL MACIÁ SERRANO.-

Antonio Maciá Serrano, nace en Elche (Alicante) el 11 de Diciembre de 1910. Estudia el Bachillerato en Letras, y a los 18 años, el 16 de Septiembre de 1929, consigue plaza de caballero cadete en la Academia General Militar de Zaragoza, formando parte de la 2ª Promoción, de esta su segunda época del prestigioso Centro Militar Docente. Durante sus estudios como cadete se produce la proclamación en España de la II República (Abril de 1931), cuyo Ministro de la Guerra Don Manuel Azaña Díaz, decreta el cierre de la Academia de Zaragoza, a la par que reagrupa en el Alcázar de Toledo a las Academias de Infantería, Caballería e Intendencia. El 15 de julio de 1933, recibe Don Antonio Macía Serrano su despacho de teniente de Infantería en el patio de la inmortal fortaleza toledana, siendo su primer destino el Regimiento de Infantería “VALLADOLID” Nº 20, de guarnición en la plaza de Huesca. En esta población altoaragonesa le sorprende el inicio de la Guerra Civil (Julio de 1936) en la que toma parte, siéndole concedido el empleo de capitán con antigüedad de 20 de marzo de 1937. Con el empleo de capitán combate al mando de tropas legionarias, demostrando un gran valor y heroísmo, siendo herido de gravedad en cinco ocasiones y recompensado con la Medalla de Sufrimientos por la Patria, con cinco dorados pasadores insertos sobre la misma. En 1944 asciende a Comandante y presta servicio, entre otros, en el Regimiento de Infantería “LEÓN” Nº 38, de guarnición en Madrid. En 1957 asciende a teniente coronel y pasa a ejercer el cargo de Ayudante del Excmo. Sr. Teniente general Delgado Serrano. Coronel de Infantería en 1965, pasando a mandar el Regimiento del Arma “GUADALAJARA” Nº 20, de guarnición en Paterna (Valencia). En varios de los destinos anteriores prestó también servicio en los Tercios I y II de La Legión.  En 1970 es promovido al empleo de general de brigada y nombrado Subinspector de La Legión, relevando al general Don Julio de la Torre Galán, cargo que desempeña hasta el 11 de Diciembre de 1972 en que pasa al “Grupo de Destino de Arma o Cuerpo” (2º Grupo) por haber cumplido la edad reglamentaria.

 

En una mañana septembrina de ese mismo año 1972 y en el impresionante “Patio de Armas” del Acuartelamiento ceutí de “García Aldave”, el autor de las presentes y emocionadas líneas, a la sazón teniente de Complemento de Infantería, tuvo el honor de estrechar su mano al hacerme entrega del Nombramiento de “Legionario de Honor” que por su iniciativa y valiosa propuesta me había sido concedido.  Y ya no volví a ver al general Maciá Serrano hasta casi una década más tarde, en que acudió a Toledo a dar una conferencia, y encontrándome yo en esa época destinado como Capitán Profesor de la Academia de Infantería, acudí a la misma, felicitando a su final muy cordialmente al general por la brillantez de su exposición.  No me enteré de su fallecimiento; sí me consta que sus restos descansan en el cementerio de Elche, y que todos los años, cada Martes Santo por la tarde, los caballeros legionarios desplazados a Elche para dar escolta al Stmo. Cristo de “El Perdón”, en su estación de penitencia por las calles de la ciudad, acuden al cementerio ilicitano para rezar una oración y depositar un corona de flores ante la tumba de quien fue su General Subinspector: Excmo. Sr. Don Antonio Maciá Serrano, mientras que un cornetín de órdenes deja oír, lento, parsimonioso y sublime el toque de Oración.

En cuanto a su fértil actividad como afamado  escritor y poeta, ya antes de la publicación de su “Legión Desnuda” en 1955, Maciá Serrano tenía publicadas varias obras entre las que destacan: “Superación” (1938), “Romancero Legionario” (1940), “Sin pies ni cabeza” (1942), “Solfa del Oso y del Madroño” (1944), “Las Novelas de la Calahorra” (1946), Primera Antología (1946), “Ciclo Nacional de Conferencias a la Tropa” (1946) (Declarado de utilidad en los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire) y “ Por encima de las estrellas” (1952), entre otras. Estaba en posesión de los Premios: “EJÉRCITO”, “Virgen del Carmen”, “África “y “ Dátil d`Or”.

 

“LA LEGIÓN DESNUDA”.- SÍNTESIS ESQUEMÁTICA DE UNA GRAN NOVELA DESCRIPTIVA DE LOS TIEMPOS FUNDACIONALES DE LA LEGIÓN ESPAÑOLA.-

La primera edición de “La Legión Desnuda” vio la luz, como he reflejado al principio, en Barcelona, en Marzo de 1955. Su autor: Antonio Maciá Serrano la dedica a la memoria del general Millán-Astray “Coronel creador de la realidad sublime y eterna de la Legión, que quiso, supo y pudo cambiar un veleidoso tiempo español por otros de arrebatado  heroísmo”.

La obra, la divide Maciá en tres partes tituladas “RETABLOS DE LA CREACIÓN”, LA LEGIÓN EN MARCHA” Y “SIN PUNTO FINAL”, integradas a su vez por doce capítulos (cuatro por cada una de ellas), tantos como los “Espíritus” que conforman “El Credo Legionario”, base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. “Espíritus”, que en tipografía destacada encabezan cada uno de los doce artículos que integran la misma.  En un “prefacio” previo a la primera parte y al comienzo de la novela, Maciá Serrano se encarga de advertir a los lectores que “Todos los personajes de este relato son ciertos. El autor tan sólo se ha limitado a contarlo cambiando algún nombre y alterando lo menos posible la forma en que se realizaron los hechos”.

 

Y pasemos ya a describir la novela en sí. Su lectura es a todas luces emocionante. Para los amantes de la historia de la Legión, la bella y pulcra narrativa de Maciá nos transporta a un oasis de verdadera delicia. Por las páginas de “La Legión Desnuda” van desfilando (nunca mejor dicho) y conducidos por la hábil pluma de Maciá, toda una serie de personajes de tan distintas razas, nacionalidades, lenguas y culturas que forman un amalgama fusionada tan sólo en el crisol incólume de la Legión. De la pléyade de personajes con los que el lector se va encontrar al deleitarse en la lectura de sus páginas, tan sólo citaré a algunos (dadas las limitaciones de espacio de este artículo) que por uno u otro motivo más me han llamado la atención.  Tipos tan curiosos como el legionario Tarok, un rumano que, según él lo perseguían los servicios secretos de medio mundo. Decía que su verdadero nombre era Baulewits, pero que tuvo que cambiárselo para borrar lo de Sarajevo, dando a entender que el fue la “cabeza pensante” en el magnicidio. Aseguraba también, que él fue el que construyo los fuertes de los Dardanelos, y que entonces se hacía llamar Bonissa y que se salvó de milagro cuando lo de Rumanía ( no nos aclara lo que le pasó en Rumanía) cuando se llamaba Milkowitchs. Afirmaba también en su gran mente calenturienta, que había hecho un viaje al Japón y luego, en una apartada isla de Oceanía, quisieron erigirle en rey.  Gran tipo este Tarok, pero como legionario ninguno le ganaba en valentía y amor al Cuerpo. Otro tipo curioso por la broma que gastó a los que le cuidaban antes de morir, fue un legionario cubano que encontrándose en trance de muerte ( la herida producida en combate era mortal de necesidad), desde su cama del hospital militar, llamó a los médicos, a las monjitas que le cuidaban, a los enfermeros y practicantes etc. y una vez en su presencia moribunda les dijo , que era un rico hacendado de la Habana que había ingresado en el Tercio con nombre supuesto, pero que su verdadero nombre era Don Fausto Yancubé Gonzalvo, que tenía muchas fincas en La Habana y gran cantidad de dinero en el banco Hispano Marroquí. “ A Vd. Sr. Doctor le dejo medio millón de pesetas, a Vd. Sor( una de las monjitas que con más cariño lo cuidaba) otro medio millón, a vosotros practicantes, enfermeros y enfermeras, cien mil pesetas a cada uno. El resto de mi dinero y mis fincas para la Cruz Roja. Oídlo todos porque así quiero que se cumpla mi voluntad”. Una vez fallecido y hechas las oportunas averiguaciones, quedó muy claro que no tenía ninguna finca en La Habana, ni una sola peseta en banco alguno. Curiosa broma la que les gastó el legionario “Don Fausto” a sus cuidadores en su trance de muerte, redimida porque lo que le llevó al sepulcro no fue una gripe mal curada, ni una tisis “galopante”, sino una bala rifeña en el ataque a una posición, en la que a buen seguro, habría demostrado un gran valor y coraje en los momentos claves del asalto.
 
 

Personajes como los que acabo de  reseñar y junto a ellos otros como “El Arditi”, Dramisnki, Piqueras, Cifuentes, El Pastor, El Chartre, José Solano Sánchez “El Señorito”, Fernández Blázquez, un colombiano culto y refinado, que enseñó al cabo Martín Peña a escribir…con ortografía y todo (1); Fernando de Sande, un novicio escapado del convento que se alista al Tercio para cumplir una promesa, que como legionario se comporta con un valor y arrojo a toda prueba, al que hay  poco que menos que obligar a que acepte ser ascendido a cabo por “méritos de guerra” y que cuenta los días que le faltan para cumplir su compromiso y volverse a su convento; o Juan Zunueta, personaje principal de la novela. Un joven de familia modesta que se alista al Tercio en los primeros días fundacionales y que a base de entrega, estudio, heroísmo y sobre todo un valor a toda prueba, va escalando, peldaño a peldaño el riguroso escalafón legionario, hasta llegar a colocarse en la bocamanga de su guerrera las tres preciadas estrellas de seis puntas, que lo acreditan como “Capitán de Legionarios”. Todos los citados, y muchos más que no he podido reflejar en este artículo, con sus defectos, muchos, y también con alguna que otra virtud, forman un mosaico variopinto, a los que Maciá sabe dar su puesto y lugar en su novela, reiterando en forma clara y concisa el ideal común que les unía a todos ellos: El Servicio a la Legión y su entrega incondicional y sin fisuras a España.

Y qué decir de las “mujeres legionarias”, aquellas a las que el Fundador Millán-Astray llamaba “Mis Pobrecillas legionarias”, Maciá Serrano se detiene en las páginas de su novela, demostrándoles su cariño y dando a las mismas el realce y el sitio que les corresponde. “Legionarias” como: La “Huelvana”, La “Vicenta”, La “Cuerpobueno”, María la Churra, con sus tres niños: “El Churra”,” El Churrita” y la “Carmelilla”, enriquecen también las páginas de la obra por su desinterés y gran amor a la Legión.

En cuanto a la parte épica de la novela, aquella que trata con singular alarde de fortaleza y amor patrio, las hazañas guerreras de  La Legión desde su Fundación en 1920, hasta el “Desembarco de Alhucemas” y la consiguiente y anhelada Paz de la ya larguísima Campaña de Marruecos, que tanta sangre y desolación causó en millares de hogares españoles, Maciá Serrano , con su gran estilo literario y ajustándose a la realidad de los hechos heroicos constatados, llevados a cabo por La Legión, los describe en forma magistral  en las muy reconocidas páginas de su obra. Por dichas páginas pasan como un virtual  caleidoscopio que nos viene a llevar al día en que tuvieron lugar y al escenario bélico y agreste en que se dasarrollaron . Acciones y hechos de armas de tan claro recuerdo en los anales de La Legión como: El Socorro a Melilla, El Blocao de la Muerte, Ras Tikermín, Uisán, Tazarut, Tizzi-Assa, Sidi Mesaud, Koba Darsa, Tafersit, Dar Akobba, Xeruta etc. hasta culminar en el desembarco de Alhucemas. Nos dice Maciá “ El día 8 de Septiembre de 1925, más de quinientos cañones vomitaban su fuego y estruendo y la aviación dejaba caer el suyo cuando el sol de Alhucemas aún no había levantado el amanecer”- La Legión da el grito de ¡adelante! y este grito de muerte recorrió todas las banderas, las de la Zona Oriental y la Occidental, todo Marruecos.  Y un nuevo ánimo ya fulgurado en los velos de la muerte ensombrecía la faz heroica del Tercio y sus legionarios”. Finalizada la Campaña y con el Tratado de Paz (10 de Julio de 1927) la Legión enterró a sus muertos, replegó sus guiones, hechos jirones por la gloria acumulada sobre sus invictos tafetanes y se replegó a sus acuartelamientos principales en ambas Zonas del Protectorado: Tahuima, en la Oriental y Dar-Riffien en la Occidental, para continuar su permanente vela de armas de afán y servicio a España.

En resumen y como colofón “LA LEGIÓN DESNUDA” de Antonio Maciá Serrano, es, como he venido reiterando a lo largo de las líneas precedentes, una gran novela histórica de la primitiva Legión, escrita, con una gran belleza literaria y con un gran rigor documental e histórico, tan sólo posible en alguien que llevó con honor la franciscana camisa legionaria y supo imbuirse de la historia y la liturgia que avalan a tan esclarecida Fuerza de Choque. (2)

      NOTAS

 

1.        La anécdota que refleja Maciá en su obra es auténtica, lo único que hace es cambiar el nombre a Fernández Blázquez, toda vez que el legionario colombiano que enseña a escribir, con ortografía y todo, al cabo Martín Peña se llamaba Luis María Crespo de Guzmán, joven colombiano de buena familia, que había estudiado Derecho en la Universidad de Popayán, y que se alista al Tercio con el nombre supuesto de Carlos Angulo Rebolledo. Crespo de Guzmán llegaría a Capitán Legionario, con cuyo empleo y al frente de su Compañía falleció en una  acción heroica al inicio de nuestra Guerra Civil. Creado el empleo de Comandante Legionario por Decreto de S.E. El Generalísimo de fecha 4 de Enero de 1937, Crespo de Guzmán sería promovido a Comandante a “ Título Póstumo”.

 

 

2.        Una vez escrito el presente artículo, me entero que la Editorial “Librería Hispania Ediciones” acaba de reeditar “LA LEGIÓN DESNUDA”. Lo celebro, a la par que felicito a la citada Editorial, pues, como  he intentado demostrar en el presente artículo, es una gran obra cuya lectura va a llenar de satisfacción a todos los amantes de la historia de La Legión, en sus primeros y difíciles tiempos fundacionales.

                                                           

                                                 Francisco Ángel Cañete Páez

                                         Comandante y Legionario de Honor

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LA BATALLA DE BAILÉN











Se libró durante la Guerra de la Independencia Española y supuso la primera derrota en batalla campal de la historia del Ejército Napoleónico. Tuvo lugar el 19 de julio de 1.808 junto a la ciudad jienense de Bailén. Enfrentó a un Ejército francés de unos 21.000 Soldados al mando del General Dupont con otro español más numeroso (unos 27.000) a las órdenes del General Castaños.


ATAQUE FRANCÉS

        En la madrugada del 19 de julio los franceses se lanzaron al asalto de Bailén. El General Dupont tenía prisa por eliminar el obstáculo, pues temía que el General Castaños le alcanzase y le pusiera entre dos fuegos.

Primer ataque francés:

     A las 3 de la mañana del 19 de julio, la vanguardia francesa lanza un ataque con 5 Batallones (Escuadrón de Cazadores, 3 compañías de élite y un Batallón de la 4º Legión) a la altura de la Cruz Blanca para forzar el bloqueo que oponían las tropas del General Venegas en Camino Real. Son rechazados fácilmente, fracasando así el primer intento francés. Venegas se repliega sobre la línea de batalla española con los Escuadrones de Olivencia y Numancia, Batallones de Barbastro, Voluntarios catalanes y 1º de Granada. 

      Alertado el General Reding por los disparos, decide fortalecer el flanco izquierdo de su línea de ataque con el Escuadrón de España, Compañía de Zapadores y el Regimiento de Jaén.


Croquis primer ataque francés


Segundo ataque francés:

        A las 6 de la mañana del 19 de julio, llegada  del grueso del Ejército francés. Dupont decide entonces limpiar de tropas españolas su lado derecho de ataque  y lanza la caballería pesada de Privé hacia los altos de Haza Walona. Los Coraceros y Dragones están apoyados por los Batallones suizos del General Schramm (antiguos Regimientos al servicio de España, 2º Reding, 6º Preux). Las sucesivas cargas de la Caballería francesa rompen las líneas españolas del Regimiento de Jaén. Sin embargo, inexplicablemente, las tropas francesas se repliegan y no continúan el ataque.

      Al replegarse la Caballería francesa llegan a la loma de Haza Walona los Regimientos suizos del Ejército francés, del General Schramm. Entonces , la presencia del 2º Regimiento de Preux (suizo-francés) y el 6º de Reding (suizo-francés) en la loma de Haza Walona junto con el 3º Regimiento Reding (suizo) de las tropas españolas, se reconocen y deciden confraternizar. Estos Regimientos estaban formados por mercenarios profesionales.

      Dupont decide lanzar la columna del General Chabert, pero es neutralizada rápidamente por las Baterías de Artillería de Línea española. Los franceses se retiran y son contraatacados por la Caballería española (Regimiento de Farnesio y Borbón) liderados por un centenar de Garrochistas andaluces.

      Dupont también contraataca a su vez con los Escuadrones de Caballería que han vencido en  Haza Walona. Finalmente los jinetes franceses son rechazados por artilleros e infantes. Acaba esta segunda fase con las tropas en las posiciones de partida.

      A las 9 de la mañana, Reding ordena a Venegas ocupar las alturas del flanco izquierdo francés, los Batallones de Órdenes Militares apoyados por el Escuadrón de Olivenza se dirigen a los Zumacares. Sin embargo, las tropas francesas neutralizan la maniobra española y la Infantería española retrocede.




Croquis segundo ataque francés


Tercer ataque francés:

       A las 10 de la mañana del 19 de julio, (empieza el calor a caer sobre las tropas en Bailén) Dupont ordena un tercer ataque por el centro con la Infantería y la Caballería. La Infantería dirigida por el General Chabert y la caballería por el General Dupré. Igual que en el segundo ataque, los españoles emplean a fondo su Artillería contra las columnas cerradas francesas logrando desmontarlas y neutralizarlas.  

Croquis tercer ataque francés


CERCO A DUPONT

       A mediodía, con un calor infernal que había dejado exhaustos a los atacantes, los franceses pidieron un alto el fuego. Al poco llegaron las fuerzas del General Castaños, y el General Dupont pensó que no tenía otra salida que negociar la capitulación.

Contraataque español:

      A las 12 de la mañana del 19 de julio, (mucho, mucho calor) los Regimientos de Caballería española, Regimientos de Farnesio y Borbón, junto con unos cien voluntarios de las milicias urbanas, atacó a la Infantería francesa, obligándola a retirarse. Simultáneamente tiene lugar la famosa y legendaria Carga de los Garrochistas.

     Los Escuadrones 1º y 2º del Regimiento Farnesio, tuvieron una intervención destacada. Acudiendo a la carga para desalojar a las vanguardias francesas que avanzaban sin oposición hacia Bailén.

Último ataque francés:


Marinos de la Guardia Imperial francesa. Bailén


El último ataque francés lo iban a ejecutar los 400 Marinos de la Guardia Imperial, junto con otros 2.000 Soldados encabezados por el propio Dupont. Eran las 12 de la mañana y probablemente la temperatura superaba ya los 40ºC. Se lanzan de nuevo en un intrépido y suicida ataque, conscientes de que se les acaba el tiempo y hay que cruzar la línea española a toda costa. Pero la maniobra francesa, era nuevamente neutralizada por la acción conjunta de la Infantería, Caballería y Artillería española. El propio Dupont caería herido por las balas del Ejército español.

La realidad se impuso a la prepotencia Imperial francesa y Dupont no le quedó más remedio que reconocerlo y se rindió al General Castaños, Comandante del Ejército español en Andalucía. Los franceses habían sufrido 2.600 bajas y 940 eran las bajas españolas




Croquis último ataque francés


GOLPE MAESTRO

     Después llegaron las tropas del General Vedel, cogiendo entre dos fuegos a los españoles. Fue entonces cuando el General Castaños dio un golpe maestro. Primero logró que Vedel aceptara el alto el fuego firmado por su  superior Dupont. Luego amenazó a Dupont con pasar a cuchillo a todos sus hombres si no ordenaba a Vedel rendirse.

DESENLACE FINAL

        Al final de la batalla, con un desgaste mínimo, sin que la mayoría de sus tropas dispararan un tiro, el General Castaños había eliminado al Ejército francés de Andalucía y tenía 17.000 prisioneros, incluyendo la crème de la crème de la Vieja Guardia Imperial, el Batallón de Marinos, y a Dupont,  a quien Napoleón encarcelaría luego por haberse rendido.

       En las negociaciones los franceses solicitaron retornar a Francia con sus armas y equipos de Campaña. Castaños aceptó las condiciones, acordando repatriar por mar a las tropas francesas desde Cádiz.


La Rendición de Bailén. José Casado del Alisal. Museo del Prado


El 22 de julio se firman las capitulaciones y las tropas francesas inician la marcha hacia Cádiz escoltadas por los españoles. Si bien Dupont y sus Oficiales fueron liberados y trasladados a Francia, un 50% de sus hombres fueron deportados a la isla de Cabrera (Baleares), la mitad de las tropas francesas murieron de inanición y enfermedades. En la isla no había ninguna prisión, la propia isla constituía la prisión. Este cautiverio terminó en 1.814 al firmarse la Paz.

NAPOLEÓN A DUPONT: “PARECÉIS EMPLEADOS DE CORREOS”

       Bonaparte estaba que se subía por las paredes. El General Dupont le había fallado clamorosamente al ser derrotado en Bailén, el 19 de julio de 1.808, hace ahora doscientos cinco años, por el anciano General Castaños. La bronca del emperador fue histórica. Le espetó a Dupont que nunca había visto “alguien tan estúpido y tan cobarde”. Y añadió, fuera de sí: “Parece que tengo empleados de correos, en lugar de Generales”.

     Bailén fue una de las pocas humillaciones que sufrió la célebre Grande Armée napoleónica. Había vencido en Austerlitz, Jena o Marengo. Pero no logró nada contra los españoles que se batieron contra ellos en Bailén. 

EFECTO PROPAGANDÍSTICO

       Napoleón había ordenado a Dupont que con el 2º Cuerpo de Observación de la Gironda controlara Andalucía. Cuando Dupont se dirigía a Cádiz para auxiliar a la Escuadra Naval de Rossilly que estaba bloqueada por los españoles; se enfrentó al incipiente Ejército español en Bailén. Las Divisiones Reding y Coupigny del Ejército español de Andalucía organizado por el General Castaños, entablaron dura batalla; y tras atacar los franceses hasta 5 veces de forma infructuosa, Dupont finalmente se rindió. Lo peor no fue solo la derrota en sí, sino también por las consecuencias propagandísticas que tuvo. La noticia se extendió por España y forzó a José I Bonaparte a abandonar Madrid, además de poner en tela de juicio la aparente invencibilidad de los franceses. Napoleón tuvo que acudir a la península con un nuevo y numeroso ejército para consolidar su dominio.

LOS PROTAGONISTAS









Francisco Javier Castaños Aragorri. En 1.808 recibe el encargo de formar un Ejército en Andalucía, siendo nombrado Capitán General. Tras la victoria de la Batalla de Bailén es designado para el mando del Ejército del Centro.

















Teodoro Reding. Fue un General suizo al servicio de España, héroe de la Guerra del Rosellón y la Guerra de Independencia Española. Fue Gobernador de Málaga (1.806 – 1.808) y el General al mando de las tropas españolas en la Batalla de Bailén.



















Pierre Antoine Dupont. Uno de los grandes Generales de Napoleón. Tras la derrota de Bailén, Dupont expió amargamente el desastre; culpado por Napoleón del desastre fue encarcelado a su llegada a Francia junto a otros Generales vencidos.









LOS ESPAÑOLES

     El Ejército español de Andalucía al mando del General Castaños estaba formado por:

    27.110 regulares y milicios
    2.660 caballería
    25 cañones



Caballería española cargando contra el Ejército francés de Dupont en Bailén. Augusto Ferrer-Dalmau

La Infantería de Línea era superior en el lado español, ya que supo adaptarse mejor al sofocante calor.

Soldado de la Infantería española






















Medalla concedida  a los Oficiales españoles en la batalla de Bailén    


GARROCHEROS DE BAILÉN

       Éstos voluntarios andaluces, vaqueros de Jaén, Jerez y Utrera, mermados por sus bajas durante la toma de Mengíbar, formaron la principal fuerza de choque española contra la primera línea francesa y la arrollaron.

       Portaban un cuchillo de monte y una gruesa Garrocha de 3 metros de longitud.

      La 1ª División de Garrocheros, la formaban 104 Picas. La mayoría de ellos murieron en la Batalla.



EL PUEBLO DE BAILÉN EN LA BATALLA

      La población local ayudó en todo cuanto pudo a las tropas españolas. La ayuda más valiosa fue sin  duda el suministro de agua para los Soldados y para la refrigeración de la Artillería. Se alcanzaron temperaturas de 45ºC.

      El control de los ríos, fuentes y manantiales se convirtió en estratégico para ambos Ejércitos.



María Bellido, se distinguió por su acción ejemplar el 19 de julio de 1.808. En este monumento portando el cántaro, que rompió una bala francesa, con el que dio de beber al General Reding


LOS FRANCESES


       El Ejército francés mandado por el General Pierre Antoine Dupont estaba formado por tropas veteranas  de las campañas napoleónicas de:

       21.130 regulares
       3.300 caballería
       24 cañones


La ventaja de las armas francesas estaba en  la Caballería, que al disgregarse, perdió esa superioridad.


Caballería pesada francesa. Rgto. de Dragones


La Infantería francesa, disponía del Fusil Charleville, que disparaba una bala de 19 mm. Era bastante impreciso a corta distancia.




Fusil Charleville


DUELO ARTILLERO

Batería española de seis piezas de 8 libras



Los franceses apenas infringieron daño alguno con su Artillería mientras que gran parte de sus piezas fueron desbaratadas. Lo que definitivamente hizo decantar la victoria del lado español fue la potencia de fuego y precisión de sus Baterías.

Los cañones se disparaban en trayectoria casi paralela al suelo para diezmar las filas enemigas. Las granadas pasaban justo por encima de las cabezas de las tropas propias


Cañón francés de 12 libras









El calor afectó a la Artillería  y los franceses no tenían agua para refrigerar los cañones. Estos estaban al rojo vivo. La pieza era de a 12 Libras, menos manejable que los usados  por los españoles.











RESULTADO DE LA BATALLA

BANDO FRANCÉS:

2.200 muertos
400 heridos
7.635 prisioneros


Tropas españolas dejando atrás un rastro de cadáveres franceses. Augusto Ferrer-Dalmau



BANDO ESPAÑOL:

243 muertos
735 heridos


El escudo de Bailén recuerda la batalla…”Bailén 19 de julio de 1.808” aparece el cántaro con el orificio de bala, de María Bellido y el ave “águila” colgado boca abajo de los sables de combate. Águilas y estandartes humillados…


La Gaceta.- Daniel Serrano  
y




 Francisco Javier de la Uz Jiménez


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