¡Nunca más!





Por un lado.........
Se nos van a escapar muchos... sin salir en la serie "plateril" que venimos realizando, pero éste no.
Como principio,  toda persona que es capaz de sentarse a rellenar un folio en blanco con palabras más o menos ligadas formando oraciones que expresen algo , me merece respeto.....lo que pasa es que luego cuando lees muchos escritos, ese respeto se disipa y vienen otros sentimientos.
¿Apología, hagiografía, cachondeíto, las tres cosas?
Más abajo reproducimos un artículo de opinión de un escritor incluso premiado,  despidiendo a su idolatrado Rodríguez Zapatero, os reto queridos poetas, a ver si sois capaces de leerlo entero, y si el sonrojo, la verguenza ajena, la indignación..y otros sentimientos parecidos no os impiden acabar esa lectura, luego podemos opinar de él (del escritor quiero decir).
Por adelantado, yo que tras unos minutos de insufrible padecimiento conseguí acabarlo, he terminado para que me "encierren",  nunca había visto en tan escasas líneas tanta falta a la verdad, un monumento a la falta de rigor,  y la estupidez , vamos una absoluta sumisión política al "chico de León"... que nació en Valladolid, que me cuesta creer sea espontánea, y que realmente no debería sorprenderme, ya que  este autor.... tiene una larga trayectoria en este sentido (quiero decir de sinsentidos).
Por favor, que no vuelvan "nunca mais" ni el uno, ni el otro, ni los otros (los que iban con ellos).


ESE CHICO DE LEON SE VA
SUSO DE TORO 03/11/2011  (EL PAÍS.com)
Cada uno se alegra a su modo del fin del terrorismo y ese hombre que en el laberinto de la Moncloa atiende a acechanzas financieras, siente su personal satisfacción. Se la guardará. El silencio y la soledad de estos últimos días son la continuación de toda su presidencia y van con su naturaleza reservada. En su personalidad está el origen de sinceras incomprensiones, desconfianzas y también animadversiones. Los políticos regeneracionistas, y Zapatero es un regeneracionista español puro, son percibidos con hostilidad por buena parte de la sociedad que ellos pretenden cambiar. Siendo alguien entregado a su sueño de España no es nada arquetípicamente español o, al menos, castizo. Rasgos antropológicos suyos como su individualismo, ascetismo, reserva o sus buenas maneras resultan casi un insulto a quienes dominan el espectáculo de la política española. Por otro lado, sus fuertes convicciones despiertan la burla de ese cinismo que goza de gran prestigio en la vida pública española y su cultura republicana arranca abucheos de la extrema derecha.
Desde Suárez ningún presidente de Gobierno fue tan atacado. Fajado en el aparato del partido, diputado varias legislaturas, miembro del Comité Federal cuando su partido gobernaba y profesor de Derecho Político fue acusado de inexperto, ignorante, falto de preparación... Considerando los currículums de los anteriores presidentes es muy excesivo e injusto. Los ataques contra él y su entorno fueron sistemáticos desde una maquinaria ideológica que se fraguó bajo Aznar con un objetivo: negar sus dos victorias electorales, su presidencia.
Zapatero gana la secretaría de su partido tras una generación exhausta, todos los observadores coincidían en que era necesaria una refundación y tendría que hacerla una nueva generación. Las generaciones políticas no son necesariamente generaciones biológicas, aunque ése es el modo más común, y la confusión y los malentendidos sobre ese asunto fueron un flanco débil todos esos años. Su candidatura a la secretaría fue la presentación en sociedad de una nueva generación biológica, pero luego sus gobiernos conciliaron edades y procedencias. Comprensiblemente, quienes se sintieron desplazados vieron a quienes llegaban como advenedizos sin pedigrí. Sin embargo, aunque llegó a la secretaría con un equipo de gente de su edad, él ya era un solitario en el Comité Federal y tampoco se disolvió en un grupo generacional. A diferencia de González, él no llegó acompañado de "su" generación y mantuvo una distancia con los elementos de esa nueva hornada, lo que creó incomprensión cuando al final estalló una lucha sin límites por el poder en el partido.
Los resquemores alcanzaron a una generación intelectual que se sentía identificada con la anterior etapa del partido, también los intelectuales luchan por su existencia y por el poder, Zapatero traía consigo una nueva cultura política que no comprendían ni aceptaron. Optó por defender su independencia de todo tipo de tutelas y solo se puso en las manos de la ciudadanía, no hizo un reconocimiento previo de lo intelectual establecido y lo establecido no lo reconoció. Él mismo es un intelectual, pero un político intelectual que solo reconoce la autoridad que nace del voto. "Ese chico de León", una caracterización que encierra elitismo generacional y cierto clasismo de pomada cortesana, resume el modo en que lo quisieron ver: un intruso, un "parvenu" sin categoría condenado a estar de paso. Pero se quedó.

Tras la primera legislatura su imagen era la de un gobernante valiente y audaz. En su haber, una ampliación impensable e histórica de las libertades y el reconocimiento de derechos de las personas (mujeres y homosexuales serán testigos si tienen memoria), haber extendido la cobertura social, haber animado la modernización y democratización de la sociedad española y haber intentado en dos fases sucesivas de dos modos distintos acabar al fin con ETA. Cosa que, seguramente, ha conseguido. Quedaría en su "debe" el fracaso de su intento de encontrar un sitio para la memoria de los vencidos en la Guerra Civil y el de encajar a Euskadi y Cataluña en un proyecto español común. Para interpretar federalmente la Constitución se necesitan federalistas, y no hay. Quedan, de un lado, el proyecto nacionalista español interpretado desde un Madrid político mediático y, del otro, los proyectos nacionalistas en marcha de Euskadi y Cataluña. Quienes boicotearon la Ley de la Memoria Histórica también boicotearon la "España plural", alguien ya estará imaginando una España sin Euskadi y Cataluña.
Pero tras esa primera legislatura vino la crisis: un gran agujero negro que se traga todo, incluso el recuerdo de aquella primera legislatura. Quizá su intención de despedirse al final de la legislatura le negó la visión necesaria para afrontar el tornado que sacude Europa y EE UU, pero, sobre todo, su visión entusiasta militante de España le impidió reconocer los signos que aparecían. La esperanza y el ánimo optimista son para avanzar, como hizo en la primera legislatura, pero en esta segunda se precisaba un político muy realista o pesimista, y eso fue en lo que se transformó finalmente. Se le critica que tardase en reaccionar pero que se sepa todos los presidentes de Gobierno y sus ministros de Economía actuaron de forma parecida. Y resulta una burla oír aquí a quienes crearon la burbuja inmobiliaria, un Gobierno de Aznar que transformó toda España en solar edificable, cargarle la culpa de sus consecuencias a Zapatero. Este afirmó recientemente que se arrepentía de no haber pinchado la burbuja del ladrillo: no podía pincharla porque no estaba en su programa y carecía del poder para hacerlo. Ni Gobierno alguno habría estado dispuesto a ponerle el cascabel a ese gato: crecería el paro, protestarían los sindicatos, las cajas y bancos, la oposición... Seamos sinceros, unos crearon la burbuja pero la hinchamos entre todos. Hasta hace un año todos nos lamentábamos por el mileurismo que impedía comprar vivienda propia a los jóvenes y optábamos por esas hipotecas desmedidas que ahora nos amedrentan. Atribuiremos nuestros pecados a Zapatero para que los cargue y se los lleve lejos, podremos conservar nuestra inocencia sintiéndonos víctimas.
Pero el tiempo de Zapatero no fue un paréntesis, quien crea que puede volver a los años ochenta se equivoca. La crisis tiene una consecuencia imprevista en Europa, los Estados nacionales se diluyen, hasta desaparecer en la práctica algunos casos, y se está creando aceleradamente un Estado europeo conducido por Alemania. Pero aquí además ha decantado un proceso de cambios, persiste la división nacional interna pero además la sociedad ha cambiado y se han desvanecido las referencias simbólicas, sociales, mediáticas, políticas y culturales compartidas. Excepto la selección de fútbol. Esta es una crisis nacional: resulta que todo era mentira. No solo ha reventado un modelo económico, también la realidad virtual que habitábamos desde hace décadas, tejida con los hilos entrelazados de la política y la especulación; en su interior, el aire era una moral social corrupta. Los dos grandes partidos tienen una responsabilidad en ello, tanta como la mayoría de nosotros.
Los europeos debemos olvidar nuestra vana indignación porque está cuestionado el ir siempre a más: el hegelianismo decimonónico autocomplaciente, de izquierdas o de derechas. Estamos en una placa tectónica que desciende mientras asciende otra, viene el tiempo de China, India, Brasil..., se evaporan nuestras melifluas ilusiones. Esto es la "chinización": una sociedad más desprotegida socialmente y la precarización del trabajo.
Se nos va un tipo decente y valiente pero, para que podamos comprender su viraje en los últimos tiempos, el presidente nos debe una explicación: qué vio la noche del día 9 al 10 de mayo de 2010. Parece que se asomó a un abismo, debemos conocer qué monstruos lo habitan. Y si vio los límites de nuestra realidad necesitamos conocerlos, ahora que las paredes del mundo en que vivíamos se están desplomando. Lo necesita la izquierda para imaginar un futuro más justo pero sin infantilismo y lo necesitamos el conjunto de la ciudadanía.
Suso de Toro es  ¡¡escritor!!

Perlas del Suso...al azar.
 "El franquismo, el mundo original de tantas cosas entre nosotros, era una burbuja mítica. Era un paisaje de fantasías bizarras: sus profecías y designiospatrióticos, su estética sanguinaria, su ética de la sumisión, su sadomasoquismo íntimo."El País del martes 29 de enero de 2006.


"Que ETA, en su lenguaje bélico, declare una tregua permanente demandando"diálogo, negociación y acuerdo" parece la mejor noticia que podemos esperar deellos hoy por hoy".El País del martes 29 de enero de 2006.


"Madrid se ha convertido en una ciudad tomada, una ciudadela de la extrema derecha". Libertad Digital 12-6-2006


"El mundo cultural está muy dominado por la derecha" Público 14 Octubre 2009 


"Si la izquierda llega a hacer en España lo que hace la derecha, tendríamos un conflicto civil" Público 14 Octubre 2009 


Por otro lado....
Nueva vuelta de tuerca semántica,ya no es reagrupación, ahora es repatriación.


Última hora
Bildu pretende que el Parlamento foral pida el fin de la dispersión
EFE, Pamplona
Bildu ha presentado una declaración institucional "en defensa de los derechos de los presos políticos vascos", pidiendo el fin de la dispersión y otras medidas, para que sea debatida en el Parlamento de Navarra en el actual "momento histórico". 
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Por ello, Bildu propone que el Parlamento de Navarra haga una declaración en la que se abogue para que los derechos de los presos vascos sean respetados y por que se acabe la dispersión y todos los internos "sean repatriados".


La batalla semántica contra el terrorismo
Amando de Miguel














La gran guerra contra el terrorismo se tiene que desarrollar en muchos frentes. Hay uno minúsculo, pero que conviene no olvidar. Me refiero a la batalla semántica. Desgraciadamente, los terroristas llevan una considerable ventaja sobre ese particular debido a que hasta ahora lo hemos descuidado.
Los crímenes de los terroristas empiezan por buscar una cierta legitimación espuria a través de las palabras. La primera es la denominación de la banda, a la cual todo el mundo llama «ETA» o incluso «la organización ETA». Pues no, señor, será una banda de facinerosos, pero no una organización.
Será, además, «la ETA», como la llama el pueblo. Si decimos «el IRA», diremos «la ETA». Sin el artículo, la banda adquiere una injusta dignidad. Desde luego, nada de «comandos», ni mucho menos de «comandos legales». Los términos militares, políticos o jurídicos no deben ser atribuidos a los terroristas.
Otra forma de legitimación espuria de los terroristas vascos es la de llamarlos «etarras». El sufijo «arra» en vascuence sirve para construir los gentilicios (donostiarra, bilbaitarra, etcétera). «Etarra» no merece ser un gentilicio. Los terroristas vascos lo son por sus criminales fechorías y así deben ser descritos.
Mayor entidad tiene la supresión de la palabra «España» hasta extremos ridículos. En la plaza más eminente de Vitoria se alza un grandioso monumento a la batalla de Vitoria. Fue la que puso fin a la Guerra de la Independencia contra la ocupación de Napoleón. La inscripción reza: «A la independencia de España». Pues bien, desde hace unos años se lee «A la independencia de». A la inscripción solemne le han robado la palabra «España». Nos la siguen robando en todas las ocasiones cuando sustituyen la palabra «España» por «el Estado». Es una estupidez léxica que tenemos que aguantar en los terroristas, los nacionalistas y luego todos los demás hombres públicos sin personalidad.
España es una cosa y el Estado es otra. El Gobierno vasco es parte del Estado español. Vasconia es parte de España. «Euskalherría» equivale al pueblo vasco como una parte del pueblo español; no incluye el pueblo navarro.
La guerra contra el terrorismo no se entabla entre los terroristas vascos y las fuerzas del orden, sino entre los terroristas vascos y todos los españoles. Habría que distinguir entre los terroristas propiamente dichos y los que negocian y dialogan con ellos. Esos otros son simplemente traidores.
Cuando empecemos a llamar a las cosas por su nombre, será el momento de asegurar que se ha ganado la batalla semántica.
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Guillermo

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