EL GUERNICA DE LA AVIACIÓN REPUBLICANA
Hoy, hace 74 años… Cabra (Córdoba), era una apacible ciudad de la retaguardia lejana al frente hasta la mañana del 7 de noviembre de 1938. Era lunes y desde muy temprano los campesinos de los pueblos de alrededor habían acudido al mercado de abastos local a vender sus mercancías. A las siete y media se oyó el ruido de varios aviones que se acercaban a la población. Su lejanía del frente hizo pensar a los egabrenses que se trataba de aparatos nacionales que sobrevolaban la zona. La caída de la primera bomba de 200 kilos, lanzada por un Tupolev SB-2 Katiuska, a las 7.31 minutos, rompió la apacible mañana. A esa primera bomba le siguieron otras 30 que los tres aparatos de fabricación rusa al servicio del Ejército Republicano lanzaron en minutos.
Tupolev SB-2 KATIUSKA. Año 1.938
El alto mando republicano emprendió una contundente campaña de prensa internacional tras el bombardeo de Guernica de unos meses antes. La propaganda de Negrín ocultó el hecho y magnificó en cambio el bombardeo de la localidad vizcaína por la Legión Cóndor con similar número de víctimas. Este había causado un número similar de víctimas, como ha demostrado el estudio realizado por el periodista Humberto Unzueta. El resultado fue un listado de 120 personas, de las que identificó únicamente a 115. Frente a ello, los dirigentes nacionales emitieron un escueto parte de guerra sobre lo ocurrido en Cabra. En él se hacía referencia exclusivamente a "un hecho criminal, ejecutado con toda premeditación, porque a esa hora sabían que las gentes salen de sus casas al trabajo".
EL ATAQUE
Croquis del recorrido de los bombarderos sobre Cabra
El Ejército Republicano justificó la acción alegando que el servicio de información había comunicado a los cazas la existencia de una columna italiana de paso por la localidad. Los aparatos habrían bombardeado el mercado porque habrían confundido los toldos de los puestos con lonas de tiendas de campaña militares. Pero no existía tal columna italiana. La propaganda de Negrín ocultó el hecho y magnificó en cambio el bombardeo de la localidad vizcaína por la Legión Cóndor con similar número de víctimas.
CONSECUENCIAS DEL BOMBARDEO
Los aeroplanos arrojaron 20 bombas que causaron 109 víctimas mortales, 96 en el acto y el resto como consecuencia de las heridas. Los edificios más afectados fueron los del centro de la localidad, precisamente los más próximos al mercado, sobre el que cayó directamente una bomba de 200 kilos. Los barrios más dañados fueron los habitados por obreros.
Los muertos no fueron solamente habitantes de Cabra. El ataque directo sobre el mercado, al que acudían campesinos de los pueblos de alrededor, provocó que muchos municipios se vieran afectados por la matanza, causando la muerte a mujeres, ancianos y niños. Entre los asesinados se cuenta una docena de niños.
Cuando los aviones republicanos se retiraron, dejaron tras de sí, más de un centenar de cadáveres; es decir, una cifra de víctimas similar a la de Guernica.
Noviembre de 1.938. Trasera de la La misma Iglesia Parroquia Mayor de la Asunción. Parroquial en la actualidad.
LOS PILOTOS REPUBLICANOS
La Aviación Republicana, al mando de Ignacio Hidalgo de Cisneros, mantuvo, durante los primeros meses de guerra, mayor número de aparatos en funcionamiento. Esto fue posible gracias a que la mayoría de los pilotos permaneció con la República. A partir de marzo de 1.937 la Aviación Nacional logró tener superioridad aérea.
Emblema de la Aviación Republicana
Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas aéreas republicanas Ignacio Hidalgo de Cisneros
El bombardeo, que coincidió en el tiempo con la derrota republicana en la batalla del Ebro, fue calificado por el Estado Mayor Nacional como una venganza ante la imposibilidad de derrotarles en el campo de batalla. En este sentido señala: ''A eso vinieron, a vengar esas derrotas del Ebro en este pueblo indefenso (...) una población tranquila, que no ha cometido más delito que ser española". La fuerza aérea republicana libró docenas de bombardeos sobre poblaciones de la retaguardia en unas operaciones que siempre obedecían a una dinámica de venganza y castigo por derrotas militares sufridas ante el enemigo.
La más mortífera de las bombas lanzadas sobre Cabra fue la que impactó en el centro de la plaza del mercado. Allí, 36 personas murieron en el acto y otras 14 fallecieron en los días siguientes a consecuencia de las heridas. También causó, al menos, medio centenar de heridos. Otro de los objetivos que alcanzó la aviación republicana, conocida como La Gloriosa, fue el colegio de las Escolapias, en cuyo pabellón de aulas impactaron, al menos, dos proyectiles. En este caso, la suerte acompañó a las niñas, ya que, al ser antes de las 8 de la mañana, se encontraba vacío, lo que supuso que se evitara la masacre.
Entre las víctimas se cuentan diez niños menores de 12 años, el más joven fue un bebé de tan sólo 13 meses, Mercedes Guardeño. Varias familias más sufrieron, al igual que los Guardeño, gran número de bajas. Entre ellas destacan los Median Otero y los Moreno Arroyo, que perdieron cuatro miembros cada una, incluidos niños de corta edad.
Polikarpov-102 El CHATO (Caza utilizado por la aviación republicana)
MATANZA DE CIVILES
Pese a la campaña internacional que vendió el bombardeo de Guernica como el más cruento de toda la Guerra Civil, la aviación republicana fue la que inició, y la que más usó esa técnica de terror durante la contienda. Apenas comenzado el conflicto, y cuando los sublevados no disponían todavía de aparatos suficientes para transportar los soldados de África a la Península, entre los días 18 y 25 de julio de 1936, la aviación republicana ya había bombardeado Zaragoza, Córdoba y Sevilla.
Durante el año 1937 disminuyeron esos ataques, pero se intensificaron durante 1938, a medida que las tropas nacionales avanzaban posiciones y las derrotas republicanas se multiplicaban. Entre enero y abril de ese año, la República realizó cerca de 50 ataques sobre civiles, causando la muerte de más de 12.000 personas, la mayoría civiles. Algunas poblaciones fueron especialmente castigadas como Toledo, bombardeada cuatro veces.
Juan E. PfIüger. - La Gaceta
MEMORIA HISTÓRICA
Pero Cabra, no tuvo un Picasso que la pintara; ni tampoco, el mando nacional, ocupado sobre todo en ganar la guerra, utilizó propagandísticamente aquel centenar de muertos.
Hoy, son contados los españoles que saben lo que, hace más de setenta años, sucedió en Cabra. Pero lo peor no es su ignorancia, sino el esfuerzo consciente para que siga existiendo.
Por ejemplo, a diferencia de Ibarreche con Guernica, Manuel Chaves, hijo de un militar franquista, no ha recordado a las víctimas, ni tampoco ha exigido a Rusia que pida perdón por proporcionar los aparatos que realizaron aquella misión.
Tampoco ninguno de esos propagandistas disfrazados de historiadores ha recordado que, a diferencia de Guernica, Cabra, no tenía una fábrica de armas ni estaba en la zona del frente, en medio de una ofensiva que explicara el bombardeo.
Tampoco, a pesar de que han pasado más siete décadas, ningún pintor, ningún escritor, ningún escultor ha decidido levantar un recuerdo artístico a las víctimas del bombardeo republicano de Cabra. Tampoco, las televisiones extranjeras han aparecido por Cabra para escuchar los testimonios, reales o supuestos, de los egabrenses.
Tampoco, se ha proyectado en ninguna cadena, un documental que recuerde aquel acto de barbarie carente de justificación militar.
Mucho menos se ha execrado al doctor Negrín, socialista y primer ministro, que entonces sujetaba las riendas del bando frentepopulista.
Ni siquiera, a pesar de haber nacido en Cabra, la antigua Ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha recordado a aquellas víctimas, a muchos de cuyos descendientes debe, sin duda alguna, de conocer.
César Vidal.
Debido al comentario de este señor, y por su extensión, me he visto obligado a añadir lo siguiente:
Sr. D. Carlos Gabitones, agradezco se identifique para disentir sobre estos temas en los que en absoluto estamos de acuerdo. He retrasado mi contestación, porque he querido cerciorarme históricamente sobre los temas que nos ocupan, a través de historiadores e investigadores de reconocido prestigio, que además, son oriundos de las ciudades de Cabra y Baena. Uno de ellos, el Profesor de la Universidad de Sevilla D. Julio R. Fernández García, expuso su artículo "Los bombardeos de Baena y Cabra de otoño de 1938" publicado en ARES, en la Fundación Centro de Documentación “Juan Alfonso de Baena” Baena (Córdoba).
Tras dirigirme a él, me dice lo siguiente:
Los bombardeos de Cabra y Guernicaaunque distintos, tienen un balance de víctimas similar. En el caso de Guernica el objetivo militar está claro, en el caso de Cabra no.
Los datos de víctimas del bombardeo de Guernicahan sido exagerados hasta la extenuación, y siguen siéndolo. En cambio las victimas de Cabra habían sido olvidadas por todos. La situación cambió a raíz de la conferencia que Antonio Arrabal Maíz dio en Cabra con motivo del 70 aniversario. Con posterioridad en 2.012 se publicó un libro de Arrabal sobre el bombardeo de Cabra,y el artículo de Julio R. Fernández García "Los bombardeos de Baena y Cabra de otoño de 1938" publicado en ARES.
ENLACE:
Guernicaha sido un bombardeo de referencia para la propaganda republicana, que sorprendentemente ha ignorado otros bombardeos con más víctimas como el bombardeo nacional sobre Jaén (con 155 muertos) del día 1 de abril de 1.937, que fue realizado en represalia del bombardeo republicano de ese mismo día sobre los hospitales de Córdoba y que causó más de cuarenta muertos (puede que 47) y 127 heridos, provocando una saca de 127 presos que fueron fusilados en las tapias del cementerio de Mancha Real.
La investigación histórica se puede enfocar de muchas formas, una de ellas es estudiar con detalle un bombardeo (como el de Cabra) otra es hacer un análisis comparado o realizar un estudio general, pero es el historiador quien decide libremente como enfocar su estudio. Hubo muchos bombardeos durante la guerra civil y no debe ser un problema el sacar a la luz bombardeos distintos del de Guernica, máxime si fueron episodios muy graves que hasta ahora había pasado desapercibidos.
A continuación yo añado otros datos:
En cuanto a los bombardeos que usted dice “indiscriminados” de la Legión Cóndor sobre la ciudad de Gijón en el año 1.937, y que afirma se encontraba en retaguardia. Le diré que esta ciudad fue tomada por las Fuerzas Nacionales en septiembre de ese año, y no se encontraba precisamente en retaguardia (a día de hoy, me lo ha podido confirmar un longevo combatiente en dicha guerra –asturiano- que convivió con las Tropas Nacionales que tomaron esa ciudad). Los primeros ataques de la Legión Cóndor se produjeron a finales de agosto de 1,937 sobre los puertos de Gijón y Avilés, para impedir que las Tropas republicanas allí ubicadas recibieran ayuda, o en última instancia pudieran escapar.
El bombardeo de Guernica, no pudo durar más de tres horas ininterrumpidas. El historiador británico Herberth Southworth da el dato por cierto cuando es sabido que los aparatos germanos de la época no tenían tanta autonomía de vuelo. El tiempo máximo de permanencia en el aire de los cazas de acompañamiento era inferior a las dos horas y media, ya que los bombarderos Junkers no les daba tiempo material de bombardear Guernica, volver a Burgos, recargar y regresar a la villa en menos de tres horas. Todo indica que duró apenas unos minutos. Corresponsales anglosajones tergiversaron los hechos.
Francisco Javier de la Uz Jiménez













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