¡Seguimos esperando!...., en los asuntos de la pela, los proveedores de las Administraciones Públicas parece que empiezan a resolver sus problemas.
Por otro lado…..
Hace más de 2.000 años, el gran intelectual y patriota romano Cicerón tenía muchas cosas claras, hoy en día, muchos…todavía no las tienen, situación más preocupante si nos referimos a los políticos de cualquier tendencia o ideología.
En esta obra, Cicerón en forma de escrito dirigido a su hijo, le da cuenta de las obligaciones de los hombres…de los hombres de Estado, de los gobernantes, que en su opinión deben ser ejemplo de virtud y utilidad para sus gobernados.
Cicerón, Marco Tulio, 0106-0043 a.J.C.
Nunca puede ser útil lo que no es honesto, aun cuando se consiguiera lo que parece útil, porque solo el pensar que es útil aquello que es torpe, es cosa lastimosa.
"DE OFFICIIS" (Sobre los deberes):
Ninguna parte de la vida, ya se trate de los negocios públicos, ya de los particulares, ó de los civiles, ó domésticos, ó propios, ó de contratos ajenos, puede estar exenta de alguna obligación; en cuyo cumplimiento consiste toda la honestidad de la vida, y en su omisión la torpeza. (Libro I cap. II)
Del cuidado de la sociedad, de la recta investigación de la verdad, del deseo racional de sobresalir, del orden y moderación en todos los dichos y hechos: esto es, de la justicia, prudencia, fortaleza y templanza, resulta la honestidad, y de ésta la obligación. (Libro I, cap. V)
Pero recorramos con los ojos del ánimo y de la razón todas las diferentes sociedades, y hallaremos que la más estrecha, la que con más amor nos une, es la que tenemos los hombres con la República. Muy amados son los padres, los hijos, los parientes y los amigos; pero todos estos amores los encierra y abraza en sí el amor de la patria. Por lo cual ¿qué hombre de bien dudará exponer su vida si con esto la puede ser de provecho? Tanto más abominable la crueldad de aquellos que la han tiranizado con todo género de maldades y que se han ocupado y aún ahora se ocupan en arruinarla enteramente. (Libro I, cap. XVII)
Los que se destinan al gobierno del Estado, tengan muy presentes siempre estas dos máximas de Platón: la primera, que han de mirar de tal manera por el bien de los ciudadanos, que refieran a este fin todas sus acciones, olvidándose de sus propias conveniencias: la segunda, que su cuidado y vigilancia se extienda a todo el cuerpo de la República; no sea que por mostrarse celosos con una parte desamparen las demás. (Libro I, cap. XXV).
¡Reforma Institucional ya!
El blog de Vicente A.C.M. – Periodista Digital
14.02.2012
Como diría D. Federico Trillo, "Manda huevos”, porque ¿a quién se le ocurre reclamar la pérdida del "estado del bienestar” habiendo una cifra de parados que va camino de los 6.000.000 (seis millones) de personas? Hace falta tener la cara de cemento armado y una demagogia sectaria y anquilosada para además de haber contribuido a ser el autor principal del problema, hacer como si nada de esta situación tuviera que ver con ellos. Por supuesto que me refiero al PSOE, al Sr. Rubalcaba y a sus sindicatos UGT y CCOO.
Ahora todo son críticas y descalificaciones sobre lo que el PP ha presentado como una reforma laboral agresiva, cuando no es sino una mini y tímida reforma laboral. Unas críticas que durante las dos legislaturas de mandato del PSOE, jamás exigieron medidas para frenar el aumento del paro, ni se manifestaron en la calle para reivindicar la temida perdida de un Estado del bienestar donde 1.500.000 familias no tienen ingresos de ningún tipo y están a expensas de la familia, o de las organizaciones de ayuda social, no precisamente gubernamentales.
Hace falta ser cínico e hipócrita para asumir una representación de los trabajadores cuya base solo se debe a una legislación obsoleta y que es la culpable de que España mantenga un mercado laboral cautivo y rígido, donde la empresa es obligada no solo a ejercer de recaudadora de impuestos, sino a mantener una aportación adicional al Estado para sufragar el sistema de Seguridad Social del empleado. Unas relaciones laborales heredadas del sistema proteccionista y paternalista de la dictadura y cuya impronta permanece en los sindicatos evocando la inexistente "lucha de clases" y el abuso de la patronal.
Pero ahí están los sindicatos, firmes en sus posiciones, y en sus oposiciones firmes cuando el que manda es el PP. Unos sindicatos cuyos líderes Méndez y Toxo se presentan como adalides de los trabajadores, pero nunca hablan de los parados, salvo para exigir las subvenciones de las horas de formación o de las comisiones en los ERE's . Para esas labores siempre les tendremos dispuestos a seguir explotando los presupuestos y mantener a sus "liberados" sin aportar nada al tejido productivo de España.
Y es que ya va siendo hora de que tanto los partidos políticos como las organizaciones patronales de las empresas, como estos sindicatos dejen de ser unos parásitos de los ciudadanos y si quieren ejercer lo hagan como todos, sufragándose con las aportaciones de sus afiliados. Porque como no es así, todas sus críticas y declaraciones necesariamente dejan de ser objetivas y se descalifican por la falta real de empatía con los problemas reales de los trabajadores tanto los que aún están en activo como con los que por desgracia siguen engrosando las listas de parados.
Podrán decir que no les gusta la reforma laboral, pero menos les gustaría si este Gobierno del PP hubiera hecho una reforma en profundidad, no solo laboral sino de todo este chiringuito de subvenciones del erario público absolutamente injustificadas y más aún en una época de profunda crisis económica. El único estado del bienestar es el que tienen asegurado vía subvenciones tanto los partidos políticos, como las diversas organizaciones, ONG's de todo pelaje y por supuesto, los sindicatos.
Creo que va siendo hora de que se acabe de una vez con toda esta mamandurria generalizada. Porque lo que además resulta irritante es que a ellos la corrida les pilla siempre en la barrera y nunca en el ruedo. España tiene mucho que reformar, pero no parece que el PP esté dispuesto a hacerlo y renunciar a sus privilegios dando ejemplo.
El precedente artículo, en mi opinión está bastante acertado, no obstante, no acabo de entender la parte en que hace referencia a “Unas relaciones laborales heredadas del sistema proteccionista y paternalista de la dictadura”.
¡Cuidado con el PSOE! Es una peligrosa fiera herida.
Francisco Rubiales – Periodista Digital
24.02.12
El PSOE no solo está derrotado sino que también está desconcertado, postrado y en declive, sin nuevas figuras, sin propuestas atractivas y en vísperas de perder Andalucía, su gran feudo histórico. Ni siquiera las inesperadas torpezas y errores de Rajoy y su gobierno pueden devolverle el brío perdido. Parece incapaz de superar la derrota y el humillante rechazo de los ciudadanos. Tiene un encefalograma casi plano y, desorientado y con angustia, ha elegido la peor de las opciones, la de radicalizarse, apoyando la protesta callejera y la revuelta. Con esa política, el PSOE migra hacia la extrema izquierda, se debilita y corre el riesgo de convertirse en un partido penoso y testimonial.
¿Logrará el PSOE reconducir su actual declive y afrontar su única salida: la regeneración y la creación, sobre sus cenizas, de un partido nuevo, verdaderamente socialista, limpio y democrático? Lo tiene muy difícil, casi imposible.
El PSOE, acostumbrado a gobernar, con cientos de miles de cuadros y militantes a los que necesita mantener, rechazado por los ciudadanos, sin haber asumido error alguno en su gobierno, en peligro de perder su feudo andaluz, desprestigiado y rechazado masivamente por los ciudadanos, sin atisbo alguno de renovación y optando por la peor de las salidas, que es el enfrentamiento y la trifulca callejera en estos tiempos difíciles para España, se ha convertido en una peligrosa fiera herida.
Una muestra de su instinto agresivo es la decisión de propiciar y estimular protestas en las calles y hasta una huelga general que son, probablemente, los comportamientos que más daño pueden hacer a la economía española y a la paz social en estos momentos.
Muchos expertos y analistas habían vaticinado que la derrota del socialismo español, degradado por el "zapaterismo" hasta extremos increíbles, vendría acompañada de grandes calamidades y traumas, como consecuencia de la protesta y el enfrentamiento social y político en las calles, un juego que se está confirmando, extremadamente peligroso en tiempos de sufrimiento y privaciones que, curiosamente, han sido provocadas por los mismos socialistas con sus errores y mal gobierno.
Muchos ciudadanos se preguntaban por qué razón el gobierno de Zapatero seguía alimentando generosamente las arcas de los sindicatos, a pesar de que éstos le habían hecho una huelga general y de que la crisis obligaba a todos a una austeridad extrema. La respuesta está ya a la vista: el PSOE necesita la alianza de los sindicalistas para crear conflictos y dramas en las calles y plazas de España, para desgastar y hacer la vida imposible al PP y a Rajoy, sobre todo después de haber comprobado que tienen el apoyo de la mayoría de los ciudadanos de España.
Por desgracia, hay muchos analistas que, basados en la experiencia histórica, advierten que el felino puede morir luchando con una rabia desmesurada y que el PSOE ya ganó unas elecciones contra pronóstico, gracia a los atentados del 11 M de 2004, que fueron los más sangrientos de la historia del terrorismo en España y que sembraron las urnas de miedo y confusión. Mucho antes, en las luchas previas al estallido de la Guerra Civil, algunos de sus grandes líderes históricos defendieron la terrible y antidemocrática tesis de que las leyes serían respetadas únicamente si servían para realizar los cambios revolucionarios que ellos consideraban necesarios.
También recuerdan que al PSOE no le tiembla el pulso a la hora de enfrentarse abiertamente al Estado de Derecho y a la legalidad vigente, como hizo en tiempos de los GAL y más recientemente en Cataluña, donde apoyó la insumisión frente a las sentencias de los tribunales Constitucional y Supremo, abanderada por CIU y por el nuevo presidente de la Generalitat, Artur Mas.
Los análisis pesimistas parten del principio de que el socialismo español, creador de un "régimen" y escasamente fiel a las reglas de la democracia, necesita gobernar y controlar el dinero público para mantener unida y fiel a su inmensa legión de militantes y adictos, mantenidos y enchufados, y, que, según la historia, tal vez se atreva a cruzar algunas líneas rojas para controlar el poder.
De cualquier manera, aunque las estrategias más extremas no lleguen a desatarse por miedo a la reacción adversa de un país que ahora desea el cambio y dejar al PP el margen suficiente para que reconduzca la triste deriva de la nación, los socialistas siempre desplegarán versiones de bajo perfil, basadas en utilizar al máximo el aparato de propaganda y agitación, repitiendo mentiras y falsos análisis para hacer olvidar a los españoles los estragos que han causado desde el gobierno: desempleo masivo, despilfarro público, poder desmedido de los partidos políticos, prostitución de la democracia, endeudamiento atroz, avance estremecedor de la pobreza, hundimiento de los valores, pérdida de la confianza y de la esperanza, desprestigio de los políticos, descrédito de la democracia, baja calidad de la enseñanza, casi medio millón de desahucios, decenas de miles de sin techo durmiendo en las calles y comiendo de la caridad y un largo etcétera de traumas y lacras, como la corrupción pública, los privilegios inmerecidos de la "casta" política, la marginación de los ciudadanos y otras muchas.
Esa es la tarea principal del socialismo que comanda Rubalcaba, más importante, incluso, que tomar las calles y capitanear la trifulca. Necesitan vitalmente que los españoles olviden pronto que fueron los socialistas los que les arrebataron la prosperidad, los que llenaron las calles y plazas de desempleados y nuevos pobres, los que fracasaron en el gobierno y condujeron a España hasta el borde del precipicio.
Guillermo







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