Ayer tuve una agria, sobre todo para mis dos interlocutores, conversación. Decían estos personajes lo maltratada que de siempre ha estado la mujer española a la que los fascistas siempre humillaron hasta el punto de no tener derecho a nada. Ni siquiera al voto. La dirección, por parte de ellos, la llevaba ella. Por cierto fea de cojones (extremadamente fea). Él asentía tímidamente cual piernas o nenaza.
Ni que decir tiene que les di un pequeño repasito histórico-cultural. Y tan cargado de sorna, que me jugué que la elementa me mordiera. Entre otros temas, aludí a la sabida opinión sobre el voto femenino por parte de la socialista Nelken y sus correligionarios.
La cosa no llegó a mayores, porque creo que se fueron a casa a ver la tele. Supongo que interesados en ver las libertades de estos días para con los gays.
Una conferencia de la socialista Margarita Nelken para explicar que no debía darse el derecho de voto a la mujer española.
No os engañéis, el Partido Socialista estaba en contra de la concesión del voto a la mujer española a principios del siglo XX. Para esta función promocionaba la teoría expuesta por Margarita Nelken. Este recorte corresponde a la edición de El Socialista«Órgano del Partido Obrero» del 18 de octubre de 1918. La conferencia, con el título «El voto femenino». Tan escandalosos eran los argumentos que el propio periódico del PSOE que omite publicar el coloquio: «Arrostando la impopularidad que supone pronunciarse en contra de la concesión del derecho de sufragio femenino, la distinguida conferenciante expuso supuestos peligros para la Democracia española si este derecho ciudadano se concedía a la mujer en las actuales circunstancias». Menos mal que no imperó el criterio de Margarita Nelken. Sería el Gobierno del General Primo Rivera quien por primera vez concedió el voto a la mujer española en 1924.








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