La escasez de medios como causa del "Desastre de Annual"











           La falta de medios del Ejército español en el Protectorado marroquí fue decisiva para que se produjera el “Desastre de Annual”. Un país arruinado, presionado por la izquierda, se enfrentaba a un problema que podía rebasar sus capacidades, sin ni siquiera tener un criterio unánime de cómo abordarlo.

          Al fin, se decidió la ocupación completa del territorio asignado a España en Marruecos, pues se terminó por considerar que era la única forma de lograr la paz y realizar la protección. Su ejecución se inició con preponderancia de las políticas de atracción y aculturación sobre la ocupación militar.

Tropas en un campamento de vanguardia / col. Grávalos

          Este intento de penetración pacífica y cautelosa fue el gran error, el causante, junto con la escasez de medios, del fracaso. Era una zona inhóspita, que "ni siquiera en tiempos de Roma o de gran expansión islámica, había sentido el peso de una administración" (Alonso Baquer), dividida en múltiples cabilas, constituidas por un pueblo fanatizado por su religión y todavía medio nómada.
         Además, faltaba la estabilidad gubernamental imprescindible que pudiera abordar un programa de adquisiciones de medios adecuados para el territorio. Sin embargo, se pudo hacer, pues estaba disponible una buena oferta para comprar "stocks" de los aliados sobrantes de la Gran Guerra. Por tanto, los sucesivos gobiernos fueron incapaces de atender las peticiones del Ejército, que no eran exageradas. El General Jordana, poco antes de morir en su despacho el 10 de noviembre de 1918, informaba al Ministro de la Guerra de la situación y sólo pedía los medios: "actuales o muy pocos más, pues en lo que a fuerzas se refiere, me bastaría con las asignadas en las plantillas de rigor, pero a condición de que se cubrieran constantemente las bajas de hombres y ganados". A pesar de sus reclamaciones, en aquellas fechas faltaban más de 5.000 hombres y 1.600 cabezas de ganado. En l921 las necesidades eran mayores y la penuria más acusada.

        En el mismo sentido, el General Berenguer informaba al ministro por carta del 4 de febrero: "esta es la triste realidad, la que todo el mundo palpa, la que no puede pasar inadvertida a quien vea de cerca este Ejército. Es el resultado de varios años de no atenderlo en sus necesidades; no es el resultado de la imprevisión, lo es de la falta de recursos". A continuación, escribía: "Sin embargo, hemos actuado como si todo estuviera en condiciones, hemos cerrado los ojos ante las realidades para llevar la misión que se nos ha encomendado". Son palabras que parecen escritas después del desastre y todavía faltaban seis meses para producirse.


Tropas camino de las operaciones / col. Grávalos

        La situación de aquellos soldados era penosa, así como de los campamentos y "blocaos". Carecían de un vestuario adecuado y demasiados iban prácticamente descalzos. Los vehículos de tracción automóvil de la Comandancia de Melilla eran escasos; sólo 24 camiones, de los que seis estaban inservibles; algún aljibe conseguía llevar agua casi a diario al Zoco el Telatza después de un recorrido de más de 35 Km. sobre caminos pésimos; al comienzo del desastre, el 21 de julio, únicamente funcionaba una de las tres ambulancias.

       Con respecto al armamento, la situación era peor; carecían de carros de combate, sistema de arma que los franceses ya utilizaban en su zona, y apenas tenían granadas de mano y de fusil. Tampoco disponían de morteros, un arma que hubiera sido muy efectiva. Las ametralladoras se atascaban y los fusiles estaban descalibrados en un 75%, pues la mayoría procedían de Cuba y Filipinas. Sin embargo, la harca de Abd el Krim estrenaba los “Lebel” franceses.

       La aviación disponía de seis aparatos, que proporcionaban muy limitados servicios; además, fueron destruidos por los rifeños en el asedio del aeródromo de Zeluán. Después, los exiguos aviones llegados a Melilla dieron también escaso resultado.

      El ferrocarril no llegaba a Dar Drius, cosa que se hubiera hecho económica y fácilmente; tampoco se había realizado la carretera desde la citada posición a la de Annual ni estaba organizado el nuevo Grupo de Regulares de Alhucemas, peticiones urgentes del General Silvestre.

      Por ello, después del desembarco de Alhucemas, Berenguer pudo afirmar del Ejército que: cuando se le puso en condiciones hizo todo lo que se le pidió.


Juan Silvela Miláns del Bosch
Coronel de Caballería, e historiador
experto en el Regimiento Alcántara


      A propósito de “Situación Límite”. Esta situación no es nueva…
      …“No tenemos DEFENSA, las FAS son inoperativas, y cualquier enemigo convencional,..no digamos ya uno asimétrico,..nos pondría contra las cuerdas,.....pero mientras tanto, Uds. sobre todo, si Uds, los generales,...siguen sonriendo a los políticos y diciendo SIN NOVEDAD....”
Anthony J. Candil


Francisco Javier de la Uz Jiménez

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