¿MARCA ESPAÑA?




Tontos son los que dicen tonterías:
Sobre la “Marca España”, la nueva Oficina de Apoyo a la Exportacion del Ministerio de Defensa, y otras tonterias…
No paramos de oir tonterías. Cada vez es más cierto aquello que alguien dijo de que “en España no cabe un tonto más…” y seguimos oyendo sandeces por doquier. Por qué nadie tiene la gallardía de decir abiertamente que no se puede seguir mintiendo al conjunto del pueblo español? En lugar de seguir enarbolando banderas de falsos centros de excelencia y falsas expectativas? Por qué no se empieza a trabajar de forma consciente en la resolución de los numerosísimos problemas que aquejan a la nación, en lugar de perder el tiempo con ideas ridículas y carentes de realidad?
Nadie en su sano juicio puede esperar que –con la que está cayendo-, un grupo de “iluminados” se saquen de la manga lo de la “Marca España”, y además, cobrando, viajando a costa del asunto, y sin obtener, como no cabía menos de esperar, ningún resultado. Por qué,..qué es eso de la “Marca España”? La única empresa española de éxito que conocemos los que hemos vivido tiempo en el extranjero es ZARA, y basta de cuentos,…y la realidad es que muy pocos saben, en el extranjero, que es española. ZARA, naturalmente, no se ha sumado a las idioteces que desde el poder político se dicen, ni figura en el portafolio de los ilusos que dicen pretender promocionar la “Marca España”, ni lo ha pedido ni lo necesita. Lleva vendiendo muchos años fuera, siendo ignorada y envidiada desde las cloacas del poder y el éxito obtenido lo ha sido, a pesar de ser española. Ésta y no otra es la verdadera realidad.
Para los que no lo sepan, en el extranjero la “Marca España” solo significa vinos, algún aceite de oliva –generalmente el aceite de oliva se identifica automáticamente con Italia-, algún queso, aceitunas y jamón Serrano (el jamón ibérico ni es apreciado ni llega en cantidades relevantes). En suma, marca de pastores y agricultores, nada más. Pese a quién pese. Es la realidad.
Y aún así la competencia es dura. En vinos, los chilenos, australianos y sudafricanos nos hacen más que sombra. En aceites de oliva, dominan los italianos aunque se sepa que detrás de su producción escasa están los aceites españoles, comprados a bajo precio y al por mayor, y envasados en Italia. Las naranjas a duras penas pueden ya con las marroquíes, israelíes y hasta sudafricanas.Y el jamón? Los especialistas saben que el buen jamón es de España, pero eso no suma mucho, y en las tiendas gourmet el jamón que piden las damas de buena cuna es el San Daniele italiano. De modo que, Qué “Marca España” ni qué cuentos chinos?
Muchos hemos visto celebrar el mes de la gastronomía y los productos españoles en Harrod’s, en Londres, o en Central Market, en los Estados Unidos, ….pero después, y transcurrido el tiempo, nada ha quedado ni permanecido. Ignoro el porqué, pero es la pura realidad..
Llegados a este punto, tenemos que preguntarnos si hay algo más. Pués no, no hay más. España, de todo el volumen de sus exportaciones, solo exporta un 5% que pueda ser considerado como de alta tecnología. Y naturalmente, dirigido ese porcentaje a países muy concretos donde por razones aún mucho más concretas se ha podido abrir un Mercado, mercado que se había abierto ya antes de que los brillantes “sabios” de la “Marca España” hicieran su aparición. Telefónica, Indra, CAF, y Ferrovial, principalmente, han venido haciendo algo fuera, y por supuesto, sin contar con casi ningún apoyo institucional del gobierno español.
Este esfuerzo, sin embargo, se ha materializado tan solo en países y mercados muy concretos donde bien por razones políticas, de precios, o de alguna otra índole y en contadas ocasiones se ha podido obtener un pequeño nicho de mercado. Aún así, Indra solo llega a figurar en el número 65 del ranking de las empresas mundiales de su ramo. Las demás ni están ni se las espera, como dijo alguien.
En el  mundo civilizado de primer orden, que es el que cuenta, y en el que se aspiraba a estar –Aznar quería estar en el Grupo de los Nueve, pero Zapatero se conformó con la silla que le dejó Francia en el Grupo de los Veinte-, nadie conoce a ninguna empresa española ni ninguna merece estar por sus propios méritos. La “Marca España” es solo sinónimo de trabajo artesanal, barato y no muy bien hecho, las más de las veces. 
Todo tiene su explicación. En un país en el que lo que se gasta en la promoción del baile de flamenco, o lo que se gasta en un Mundial de Fútbol, superan a los gastos de investigación y desarrollo del Ministerio de Industria, no hay mucho más que decir. Y no vamos a entrar ya, aquí, por archisabido, en lo que concierne a toda la miríada de gastos de las administraciones públicas, asesores, autonomías, diputaciones y ayuntamientos. Con mimbres así no se puede hacer ningún cesto. Aún así es asombroso que esto, la llamada España “democrática”, haya durado lo que ha durado.
Hablamos de “Marca España” cuando hasta se han perdido ya las líneas aéreas nacionales, e Iberia ha pasado a ser propiedad de British Airways. Y luego alguien quiere recuperar Gibraltar. Para qué? Para aumentar el número de parados? Qué “Marca España” ni qué ocho cuartos! Conoce alguien algún país de relieve que no disponga de sus propias líneas aéreas?
Forrest Gump, en la famosa película, decía que “tontos son los que dicen tonterías”,….pués, eso. No se habían escuchado mayores tonterías que las recientemente dichas por el ministro Pedro Morenés,…que ha incidido en la “necesidad de que España cuente con una industria de Defensa poderosa, que no esté atomizada y que no sea abordable por intereses no españoles”…Por supuesto! Pero eso como se logra? ahora que se han reducido los presupuestos de defensa hasta más allá de lo sensatamente imaginable, ahora cuando la defensa es todo menos defensa, ahora cuando los valores patrios y los principios esenciales del ser nacional están por los suelos?
En una entrevista en el programa “Los desayunos de TVE”, Morenés añadía que para conseguir esta industria es necesario “hacer las cosas de manera competitiva y rentable”, y que, en este proceso, cuenta con el apoyo del Ministerio para “vender lo que no puede comprar” con el objetivo de salir de la crisis con una industria reforzada”….Pero, habráse visto mayores majaderías!! Dónde va a vender lo que ni sus ejércitos compran? Y qué es lo que quiere vender?....botas Chiruca? calzoncillos Abanderado o Marianos? Por qué no querrá vender misiles ni aviones, ni carros de combate?,…esos son productos que la industria española de defensa no controla ni posee.
Sabe, realmente, Morenés las capacidades reales de la industria española? Se ha parado alguien a pensar que no existe ni un solo motor, del tipo que sea, de patente española, que no existe hoy en el mercado ningún sistema de arma que no tenga “copyright” extranjero, que no hay ningún vehículo por entero español, que ni siquiera ya, en España, se fabrican pistolas, ni fusiles, ….y ni que decir tiene que no hay misiles, municiones de precisión o torpedos que no se adquieran en el extranjero? Como dijo Forrest Gump los tontos solo dicen tonterías.
Y, para colmo, además de la tontería de la “Marca España”, ahora en el Ministerio de Defensa se acaba de crear una oficina para apoyo a las exportaciones de defensa! Y, qué van a exportar? No hay nada serio ni relevante que se pueda exportar sin la aprobación de algún fabricante de relieve extranjero de primer nivel, ya sea norteamericano, alemán, francés o incluso italiano, lo cual no cabe esperar que ocurra. Entonces?
Santa Bárbara es una empresa norteamericana, 100%. EADS, propietaria de la antigua CASA, es solo un 10% española, como mucho. Navantia sí es española, pero solo posee el diseño de los barcos que hace, para los motores depende, hoy por hoy, de la alemana MTU –filial de Mercedes Benz-, para los sistemas de combate y electrónica, depende de la magnanimidad de la americana Lockheed Martin, y el armamento es, por entero, también norteamericano. Indra es española y privada, pero el alcance de lo que hay detrás de sus productos no es bien conocido, y nombres como Hughes, y Raytheon, entre otros, figuran entre sus proveedores de materia gris. Amper, española sí, hace lo que hace gracias a sus acuerdos con Thales, Francia, y si la minúscula SAPA, de San Sebastián, ha entregado o reparado alguna caja de cambios al Ejército español en su vida, ha sido gracias a los acuerdos firmados con Allison, Estados Unidos, o Renk, Alemania. Instalaza, es también española, pero qué credibilidad merecen una granada de mano, o un lanzagranadas,  fabricados en Zaragoza, frente a productos similares, y más elaborados, fabricados por la americana General Dynamics, o las alemanas Diehl o Rheinmetall? Urovesa, en Galicia, fabrica el vehículo todo terreno Rebeco o VAMTAC, que se ha vendido en algunos países africanos, pero con qué motores? En suma, Sres. del Ministerio de Defensa, enterénse, no hay nada serio qué exportar, asi que se pueden ahorrar el  nuevo gasto que supone esa ridícula nueva oficina de apoyo a la exportación, y del personal con que tendrán que dotarla. Una vez más, aumento de la burocracia.
Quiere ésto decir que los españoles no tienen capacidades ni formación para constituir o crear una industria eficiente? Ni mucho menos. Los españoles, individualmente, son probablemente una de las etnias de mayor inteligencia del planeta. Lo que ocurre es que –desde hace ya muchos lustros-, sufren la dictadura de los más incapaces, de los menos brillantes, de los más egoistas, y peor preparados. Desde que Unamuno dijo aquello de “que inventen ellos”, en España nadie ha inventado nada. Los resultados son los que son.
Hoy España está en manos de un registrador de la propiedad, su ministro de economía es uno de los incapaces de la consultora Lehman Brothers que llevaron al mundo a la crisis de 2007-2008, el ministro de Defensa no se sabe en qué ámbito profesional ha destacado,y el ministro de Hacienda parece estar poseído por el síndrome de la nulidad permanente, y así suma y sigue.
Es hora de que los españoles de valía se alcen y se nieguen a ser manejados por una agrupación de incompetentes –denominados hoy ministros, diputados y senadores-, carentes de la más elemental formación profesional y humana, que se han hecho con las riendas de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, en aras de una democracia en la que ni creen ni practican.
No se podrá salir de la crisis sin un cambio radical de sistema político, de estructuras y de gestión social. Todo lo demás es perder el tiempo. El problema no radica ya en la economía, a pesar de todo lo maltrecha que está, sino en la clase política y en el sistema politico que impera en el país. Los partidos políticos han revelado no solo su incapacidad e incompetencia, sino hasta su corrupción en niveles insospechables. Y la reforma, además, obligatoriamente, ha de comenzar por lo más alto, que ha demostrado sobradamente no estar a la altura de las necesidades y sentir de la nación, y ser parte de todo el entramado existente que ha llevado a los españoles a la mayor crisis de su historia.


En palabras ya dichas anteriormente pero que resuenan con cruel actualidad[1]: “No podemos aceptar que se estabilice como orden precisamente este momento de decadencia,…la vida española se encuentra oprimida entre una capa de indiferencia histórica y una capa de injusticia social. Por arriba España dimite cada día un poco más de su puesto en el mundo; por abajo, soporta la existencia de muchedumbres hambrientas y exasperadas. Los partidos de la izquierda alegan la preocupación de lo social; pero además, aún en eso, son totalmente ineficaces, porque su política desquicia un sistema económico, y no mejora en nada la suerte de los humildes, los partidos de izquierda ejercen una política persecutoria, materialista y antinacional. Y los de derecha, al contrario, manejan un vocabulario patriótico, pero están llenos de mediocridad, pesadez y les falta la decisión auténtica de remediar las injusticias sociales. España ha venido a menos por una triple división: por la división engendrada por los separatismos locales, por la división engendrada entre los partidos y por la división engendrada por la lucha de clases. Cuando España encuentre una empresa colectiva que supere todas esas diferencias, España volverá a ser grande, como en sus mejores tiempos”.
Como se dice que dijo aquel gran español que fue el alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón, en mayo de 1808, “Españoles, la Patria está en peligro,…Acudid a salvadla!”. España no puede seguir inerme e inoperante ante el abuso, la iniquidad y la injusticia social. Hay que levantarse, si no España ya nunca volverá a ser España.


AJ, mayo de 2013.
 



[1] José Antonio Primo de Rivera, 1935.

                                                                    Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda

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