Los tres mil días de Abd-el-Krim













Muhammad ibn Abd el Krim al Kayyhabi. Líder Político y Militar marroquí.

            Veinte mil Soldados españoles murieron defendiendo el territorio del Rif frente a la sublevación de la Cabilas. Un hombre, el General Miguel Primo de Rivera, tuvo energía política y visión militar suficientes para detener la sangría.


   Los plazos se suceden con precisión bienal casi matemática. Desastre de Annual, 22 de julio de 1.921. Golpe de Estado del General Miguel Primo de Rivera, 13 de septiembre de 1.923. Desembarco de Alhucemas, 8 de septiembre de 1.925. Conclusión Oficial de la campaña del Rif 1 de octubre de 1.927. Pocos días después de esa fecha, el Rey Alfonso XIII y su esposa, Dña. Victoria Eugenia de Battenberg, acompañados por el victorioso Presidente del Gobierno y, entre otros, por los Generales Dámaso Berenguer, Ricardo Burguete y Francisco Franco, desembarcan en Ceuta y recorrían durante una semana, hasta llegar a Melilla, los territorios pacificados.

Línea Primo de Rivera

General Miguel Primo de Rivera

    Veinte mil Soldados muertos habían sido el precio, determinado por tres factores; la falta de decisión política, a la que puso fin el enérgico Capitán General de Cataluña: la astucia táctica del sublevador de las Cabilas, Muhammad ibn Abd el Krim al Kattabi; y el genio militar de nuestras Unidades, que labraron gestas legendarias. Al minucioso relato de esa astucia y de ese genio sobre el campo de batalla y en cientos de enfrentamientos dedica Vicente Pedro Colomar Cerrada su exhaustiva obra “Primo de Rivera contra Abd el Krim”. La pacificación de las Cabilas. 1.923 – 1.927 (de Buena Tinta), tercera tras la que se consagró al inicio de la rebelión y al drama de los cautivos españoles.

    ¿Cómo pudo alcanzar el problema de marruecos “solución pronta, digna y sensata”, según se había prometido en la proclama que inauguró el Directorio Militar?



   Todo comenzó con un repliegue: la retirada de los efectivos en Yabala hacia la que se conocería como “Línea Primo de Rivera”. Su finalidad era crear una contención como límite a las penetraciones del enemigo, dejar en retaguardia sólo las Zonas en verdad sometidas, mantener la comunicación entre las ciudades del área occidental del Protectorado, ofrecer un paso seguro al proyectado ferrocarril Tánger – Fez y mermar la eficacia del servicio de información de los hermanos Abd el Kim, quienes conocían con desesperante precisión los movimientos de las Columnas del Ejército

    El repliegue tuvo detractores, pues unía los frentes insurrectos y, en la psicología local, significaba un paso atrás que envalentonaba a las hordas rifeñas. Éstas intensificaron sus ataques pero, ante la solidez de la Línea, los extendieron a la Zona francesa, lo cual forzó la colaboración gala. Ése era el objetivo estratégico del General. Consolidada la Posición, Primo de Rivera propuso entonces la idea de una gran intervención anfibia en la bahía de Alhucemas, pese a las reticencias sobre la capacidad de España para una Operación de esa magnitud, con apoyo aéreo aunque con superioridad artillera de los rebeldes en algunas costas. 


República del Rif

       “Somos los vencedores y ellos los vencidos, por lo que hemos de ser nosotros, los muyahidín, los que pongamos condiciones”, había proclamado un endiosado Abd el Krim antes de la gran jornada. El desembarco quebró su orgullo y su aureola tras tres años de éxitos, y fue la revancha de Annual y Xauen para los más veteranos de la campaña.

    Tal vez se desaprovechó el potencial de la victoria, al optar por fijar los avances antes de avanzar de nuevo. Los rifeños pudieron así mantener los hostigamientos y el invierno de 1.925 fue duro para las tropas, pero la ofensiva ya no tenía marcha atrás. El 27 de mayo de 1.926, con su Gobierno desarbolado y tomada Axdir, capital de la pretenciosa “República del Rif”, Abd el Krim se rindió y entregó al General francés Ibos. Los españoles no le habrían perdonado la crueldad exhibida durante los tres mil días que duró el sueño de la independencia rifeña.


Vista del desembarco de uno de los aviones


     Los licenciados merecían “bien de la Patria”, según les auguró al despedirles el General José Sanjurjo: “Los que en breve plazo regreséis a vuestros hogares podréis recibir con la frente alta el beso de vuestras madres, que en él pondrán no sólo el cariño de madre, sino el orgullo de española, al abrazar a un hijo que cumplió con su deber”.

    Como había cumplido, con su deber y con su palabra, Primo de Rivera. Él no recibiría precisamente “bien de la Patria”. Pero esa es otra historia.



CARMELO LÓPEZ - ARIAS

http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/los-tres-mil-dias-abd-krim-20130503



Francisco Javier de la Uz Jiménez

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