LA GUERRA DE IFNI (I)










           Con esta entrada, quiero recordar “un conflicto olvidado” en dos breves capítulos, siendo éste el primero.
          
            La última guerra de África en la que combatieron nuestras Fuerzas Armadas fue la de Ifni-Sahara, desde noviembre de 1957 a febrero de 1958.
           Fue una guerra breve, justa, dura, difícil y victoriosa.
           Breve, porque se supo llegar en un corto espacio de tiempo, tres meses, a imponer la paz.
          Justa, porque España pretendía defender lo que en derecho le pertenecía y, de hecho, tanto le convenía.
          Dura, porque hubo de realizarse en un terreno inhóspito, contra un enemigo correoso, con un Ejército de Tierra mal dotado, con una Armada vieja y una Aviación anticuada.

         Difícil, porque, en su tiempo, una guerra colonial de este tipo estaba condenada al fracaso. Eran aquellos años cincuenta en que la poderosa Francia y la poderosa Inglaterra perdían sus inmensos imperios coloniales.

         Pero, guerra Victoriosa, porque España supo imponer, contra viento y marea, contra el llamado «viento de la historia» y contra la marea de la presión internacional, su paz.

         - Según describe el historiador y General de Brigada de Caballería D. Rafael Casas de la Vega –

INTRODUCIÓN  

          El territorio de Ifni fue cedido a perpetuidad por el sultán de Marruecos, Mohammed IV, a España por el Tratado de Wad-Ras, firmado en Tetuán el 26 de abril de 1860.
       
          Tras obtener en 1.956 la independencia, Marruecos empezó a expresar su interés por descolonizar las posesiones españolas, fundadas en los proclamados vínculos históricos y geográficos de dichos territorios con Marruecos. El sultán marroquí, Mohammed V, alentó los esfuerzos para reclamar las posesiones españolas y personalmente financió a los conspiradores anti-españoles en Ifni.
          
        La Guerra de Ifni  enfrentó a fuerzas  españolas  con  marroquíes en  la  pretensión por  parte de estas últimas de  controlar el territorio de  Ifni  y Villa Bens/Tarfaya,  por  entonces  bajo  administración  española  como  parte de sus posesiones en el Sáhara Occidental, al  norte de África, entre  noviembre de 1957 y febrero de 1958 y que  culminó con  el abortado  asedio  de  la  ciudad de Sidi Ifni. Diez años  después  el  Gobierno  de  España, en acuerdo de 12 de Octubre de 1.968  otorgaría la retrocesión de Ifni a Marruecos. La Bandera española  se  arrió de Sidi Ifni el 30  de  Junio de 1.969.


         La guerra fue dirigida fundamentalmente por elementos del Ejército de Liberación Marroquí, la antigua fuerza de liberación que luchó por la independencia contra los franceses, liderados por el dirigente del Istiqlal, Ben Hammú. Una vez obtenida la independencia, mientras que aproximadamente  la mitad  de  los miembros del ejército de liberación se constituían en el Ejército Real Marroquí, el resto se dirigió  al sur a  conquistar las  posesiones  españolas  en el norte de África. Los grupos armados marroquíes operaban por todo el territorio del Sahara.


El desenlace del Conflicto

      Las Bandas Armadas del llamado Ejército de Liberación contribuyeron eficazmente a la independencia de Marruecos, especialmente en la zona del protectorado francés. Una vez declarada la independencia y establecida la competencia de las Fuerzas Reales Marroquíes, las bandas armadas iniciaron su desplazamiento a la región sur del país.
      El 10 de Agosto se produjo la primera agresión a una fuerza armada española. El antiguo puesto fronterizo marroquí de Tiguisit-Igurramen, situado actualmente en nuestro territorio aparecía desde días antes ocupado por un contingente de 80 a 100 hombres del Ejército de Liberación. Una patulla española, cuya misión era reparar una línea telefónica cortada, recibió fuego de fusilería al pasar por las proximidades del puesto marroquí. Se repelió con fuego al enemigo y se retiró la fuerza.
        
      El 24 de Agosto se acusa ya la existencia de una importante masa de 800 hombres entre el Aaiún del Draa y Eglimin, o lo que es igual, entre el enclave de Ifni y el río Draa, frontera entre Marruecos y la zona sur de nuestro protectorado.


      Mientras tanto, las tropas marroquíes se agruparon en las inmediaciones de Ifni. El 23 de Octubre, dos pueblos en los alrededores de  Sidi Ifni,  Goulimine y Bou Izarguen, fueron ocupados por 1.500 soldados marroquíes (muyahidín). El cerco había comenzado.
     Debido a los acontecimientos, las autoridades españolas deciden enviar por vía aérea desde Melilla, entre los días 5 y 11 de Noviembre, la II Bandera de la Legión a Villa Ben, transportada por aviones T-3 (Douglas). La VI Bandera, había sido transportada desde esta ciudad por mar a bordo del Crucero “Canarias” y del Destructor “Méndez Núñez” a Las Palmas de Gran Canaria y posteriormente en avión y por los mismos medios, desde la Base de Gando, llega entre el 7 y el 11 a El Aaiún; donde ya se encontraba la XIII Bandera. Quedando desplegada la quinta Unidad Legionaria en Villa Cisneros con  la IV Bandera.  También se desplazaron a Ifni la II Bandera Paracaidista y dos Compañías del Regimiento de Infantería de Fuerteventura.

El ataque a Ifni

      Tras una serie de incidentes en los meses previos, la Guerra de Ifni-Sáhara comenzó el 23 de noviembre de 1957, cuando el Ejército de Liberación atacó de forma coordinada el polvorín de Sidi Ifni y las posiciones defensivas españolas.

Vista General  de Sidi Ifni en 1.957, capital del África Occidental española (AOE) y residencia del Gobernador General.


       El 20 de noviembre, los servicios de inteligencia españoles en Ifni supieron  que los indígenas de la zona de Hameiduch, al norte del territorio, hacía tiempo que se dirigían al Zoco el Jemis, en Marruecos, donde se les entregaban armas y se les organizaba en escuadras y pelotones. También se sabía que 1.500 hombres de las BAL, a las órdenes de Ben Hammú, habían salido de sus campamentos  habituales con destino desconocido; así que los ataques de los marroquíes, eran inminentes.
     
      Gracias a esto y a otras informaciones, tales como una de origen francés, en la que se sabía tenían como objetivos el campo de aviación y el Bu Laalam que domina de cerca la población, no hubo sorpresas.
    
      A las cuatro de la mañana del día 23 de Noviembre de 1.957,  quedaron cortadas todas las líneas telefónicas con los puestos avanzados en la frontera. Se intentó el enlace radio con los puestos en los que se contaba con ella. Uno a uno fueron saliendo. Había inquietud en todos, pero la única novedad era el corte de la comunicación telefónica. Se esperaba algo. No estaba claro dónde ni cómo sería el estallido.
    
      A las 5,30 horas de la mañana se resolvió la incógnita. La tormenta estalló sobre el mismo Sidi Ifni. El enemigo infiltrado, intentaba alcanzar el depósito de municiones. Un escucha, al ver las sombras dio el alto. Las sombras siguieron y el muchacho disparó su arma. Un grupo de indígenas inició el fuego mientras otros corrían hacía el objetivo. La guardia del Depósito hizo fuego con sus viejos Máuser repeliendo la agresión junto con un Retén que se unió a ella. Los asaltantes se quedaron sorprendidos y tras un fuerte tiroteo, fueron desapareciendo de la vista y siguió la pelea por el fuego, desde lejos.

Unidad del Tabor, Grupo de Tiradores de Ifni

       
       Aunque el asalto a la capital fue repelido con éxito, varias posiciones cayeron en manos del enemigo, mientras que otras, como las de Telata y Tiliuin, fueron sometidas a un duro asedio.
 

El Asedio a Telata y Tiliuín

        Quizá la situación más grave era el caso del  Zoco de Telata de Sbuía, en el Sur. Era un nudo de comunicaciones importante situado en una gran hondonada, rodeado de montañas, no muy altas, pero sí muy quebradas. Había en él una importante guarnición, constituida por la Plana Mayor de la 3ª Compañía del Grupo de Policía de Ifni y la 12ª Compañía de Fusiles del III Tabor, más una Sección de ametralladoras de Tiradores de Ifni y un destacamento de transmisiones. Con un conjunto de no menos de 130 hombres, entre los que casi un 40 por ciento eran indígenas.
        A las 06.30 de la madrugada del 23 de noviembre de 1957, varios grupos del Ejército de Liberación Marroquí atacan el puesto de Telata, con intenso fuego de fusilería, ametralladoras y morteros. El ataque había sido muy duro desde el primer momento. Y no sólo por el fuego, sino que hubo un asalto a la posición y un furioso combate dentro de ella. Arrebataron los asaltantes un fusil ametrallador, pero el Sargento Salomón, don Salomón Díaz Andrés, Sargento de Infantería, se lo arrebató de las manos a bombazos, resultando gravemente herido en una pierna. El jefe de la Sección de Policía Indígena, Brigada de Caballería Luis Gutiérrez Nalda, resultó también gravísimamente herido al repeler al enemigo, obligando a éste a abandonar la posición.



    


 Una foto del Sargento de Caballería Luís Gutiérrez Nalda en 1945. El Sargento, veterano de la DIVISIÓN AZUL, luce orgulloso su cruz de hierro de 2ª clase, obtenida por su actuación en la cabeza de puente de Volchov.

    En 1957, Nalda era Brigada de la Policía Territorial y fue el primer caído de Caballería, en la guerra de Sidi-Ifni






       La gravedad de las heridas de estos hombres ejemplares aconsejó su evacuación inmediata. Sólo una intervención quirúrgica podía salvarles la vida. No se dudó. Se organizó lo más rápidamente que fue posible un Destacamento de Socorro, compuesto por una Sección de la II Bandera Paracaidista, al mando del Teniente Ortiz de Zárate, reforzada con un pelotón de ametralladoras y un equipo de destrucciones y transmisiones, cuyo cometido era llevar a Telata una ambulancia con un Oficial médico y un Brigada practicante. La salida se produjo a las cuatro de la tarde desde un Sidi Ifni cercado por el enemigo. Parece que el Teniente Ortiz de Zárate, hombre de excelente temple militar y moral, dijo a sus hombres en este momento una frase breve, a manera de arenga: “A Telata o al Cielo." Era la aceptación del sacrificio por un soldado ejemplar. Aunque la distancia no es grande, 35 km, la marcha no pudo ser rápida. El enemigo, dueño del campo, hostilizó a la pequeña columna, tratando de detenerla, sin conseguirlo.

          El día 24 de noviembre la situación empeora. En Telata los heridos siguen muy graves. La Sección del Teniente Ortiz de Zárate avanza muy lentamente por la pista que unía Sidi Ifni y Tiliuin (los camiones no podían ir campo a través, dado lo abrupto del terreno ifneño), puesto que los irregulares marroquíes habían interpuesto piedras en el camino. A esto había que añadir las frecuentes emboscadas realizadas por los marroquíes que, al día siguiente, causaron varias bajas, forzando a la expedición a abandonar los camiones y salir de la pista por la que transitaban. A pesar de ello, ha sido vista por la aviación avanzando hacía el puesto, con grandes dificultades, totalmente rodeada de enemigos y con víveres y agua en cantidad tan limitada que exigen el abastecimiento por vía aérea.
Tte. Antonio Ortiz de Zarate y Sánchez de Movellan 

   
      
            A partir de este momento, se les provee de víveres y agua por avión. Pero el enemigo no cesa en su ataque. El día 26 muere el Teniente Ortiz de Zárate. El Sargento Moneadas toma el mando. Al final, cuando son rescatados, el balance de bajas es de cinco muertos y catorce heridos graves. Se concede al Teniente y al Sargento la Medalla Militar Individual. (Estos últimos datos han sido dados por la Brigada Paracaidista al General Casas de la Vega, escritor del libro “La Última Guerra de África”)


        En los otros puestos grandes sigue la resistencia. La situación más delicada, incluida la de la Telata con sus muertos y heridos graves desde el primer día, era la de los Puestos más alejados: al Norte, Tabelcut, Bifurna y Hameiduch; al Sur: Tiliuín.
 
        Tiliuín en el Sur, a muy escasos kilómetros de Egleimín, uno de los centros de organización de las Bandas Armadas de Liberación en territorio marroquí, parecía el más peligroso de todos los Puestos. La guarnición había sido bombardeada desde el primer día con morteros. En un intento de ocupación del puesto a la fuerza, el enemigo había llegado al botiquín. Componían la guarnición de Tiliuín una Sección de la Policía y otra de Tiradores de Ifni, unos 60 hombres, de los que una tercera parte eran indígenas.

       A parte de estas acciones en el interior del territorio, la Fuerza Aérea española intensificó sus servicios de transporte, con los cinco Junkers Ju-52 que tenían en Sidi Ifni. El día 25 saltaban en paracaídas 75 paracaidistas (15 de cada avión) de la II Bandera, sobre el puesto avanzado de Tiliuin, en tanto que un sexto lanzaba armas y suministros. Estas fuerzas también quedaron cercadas en el poblado.

Junkers Ju-52

         El ataque general del 23 de noviembre tuvo un éxito limitado a la ocupación de los puestos aislados de Policía y de los puestos de importancia del Norte. Sidi Ifni, objetivo principal, había repelido con dureza el ataque.
        
       El día 26 de noviembre quedan algunos puestos, entre ellos, Telata y Tiliuín. Tealta había sufrido el mayor número de bajas, veintidós, pero también era, después de Tigsa, el puesto de guarnición más numerosa.

       El caso de Tiliuín era el más comprometido, sus bajas superaban ya  el  diez por ciento de sus efectivos y los ataques arreciaban en el puesto fronterizo del Sur.
       
       Según el Diario de Operaciones del Grupo de Tiradores de Ifni, el comentario del Gobernador General del África Occidental español, General Gómez Zamalloa, en un resumen de la situación del día 26 de noviembre es claro: “Tiliuín. Situación gravísima. No me extraña se perdiese. Actuación este puesto es verdaderamente heroica”. En lo que se refiere al Teniente Ortiz de Zárate dice: “Sección Bandera Paracaidista apareció cerca de Telata. Los hemos reconocido vía aérea. Teniente fenómeno. Continúa combatiendo”




Francisco Javier de la Uz Jiménez

  

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