LA GUERRA DE IFNI y (II)











El Socorro a los puestos Cercados
        
      
         La nueva orden del Estado Mayor Central, fue recibida en la madrugada del día 29 de noviembre, en ella se dispone la liberación de los puestos cercados, aunque imponiendo una serie de condiciones imperativas. La primera y más importante, es que no se haga nada hasta que los refuerzos llegados “aseguren por completo la defensa y mantenimiento de Sidi Ifni”.

        El día 30 termina de llegar a Sidi Ifni la VI Bandera de la Legión, se incorpora una Compañía de Infantería de Marina, desembarca un Batallón expedicionario, el del Regimiento  de Infantería Soria nº 9 y toman tierra los primeros elementos del Batallón de Pavía nº 19. Se inicia el periodo de la recuperación de los efectivos militares y personal civil aislado en los puestos del interior.
  
       Se dispone, como elementos de maniobra, de las dos Banderas de Paracaidistas, la VI Bandera de La Legión, uno de los Tabores de Tiradores, el IV, y dos Compañías del Regimiento Infantería núm. 9. Se propone el Gobernador General con esta fuerza, realmente importante ante los efectivos que pudiera reunir enemigo, liberar en una sola operación a los puestos de Telata. Tilliuín y  Mesti.


Paracaidistas con todo su equipo de salto se dirigen a embarcar en un avión de transporte Junkers JV – 52.
       El día 3 por la tarde alcanzaron la zona del Vértice Agri, donde liberaron a la Sección de paracaidistas y, poco después, Telata. Tiliuin fue alcanzado, por tierra, el día 4 y evacuado inmediatamente, replegándose la agrupación el 5, primero sobre Telata y después sobre Biugta, con la protección, a partir de Anamer, de la 1ª Bandera de Paracaidistas, que había acudido desde Biugta. Las fuerzas españolas se replegaron entonces hacia Sidi Ifni, tras desmantelar las instalaciones de Telata y Tiliuin para evitar que pudieran ser utilizadas por el Ejército de Liberación.
      El resultado en conjunto fue muy positivo. Lo que el Mando se había propuesto se había conseguido, a pesar a las adversas circunstancias atmosféricas y a pesar del enemigo. Las guarniciones fueron rescatadas en su totalidad, junto con el personal civil que se encontraba en los puestos, sin que para ello hubiera que librar grandes combates. Este hecho cambió considerablemente el aspecto del conflicto.


La defensa de Sidi Ifni  
        Sidi Ifni, abastecida logísticamente desde el mar por buques de la Armada española y protegida por una línea de posiciones defensivas, establecidas a lo largo de un perímetro de 27 kilómetros y a 8-10 Km. del centro de la ciudad, que para el 9 de diciembre albergaba unos 7.800 defensores, Sidi Ifni resultó inexpugnable. Debido a la orden del EMC en un telegrama al Gobernador General, “Esta línea se defendería a ultranza”.

                   “Línea a defender a ultranza”


         Parece ser que Ifni podía ser atacado por fuerzas procedentes del Norte, con conocimiento y ayuda – o sin ellos – del Gobierno marroquí. También podía ser atacado, quizá simultáneamente,  por las bandas concentradas en la región norte del Sahara, abandonada por orden superior y que parecía ser centro de movilización de estos contingentes en el  Sur. La carretera Agadir- Mirleit – Tabelcut –Sidi Ifni podía ser el eje de avance de las partidas del Norte.
 
        La defensa, para ser eficaz, tiene que tener un carácter activo. Las fuerzas de tierra de Sidi Ifni no podían activar esta defensa hasta que el enemigo no llegara a estar al alcance de sus armas, hasta que alcanzase la posición defensiva. Sin embargo, la Armada y el Ejército del Aire podían llegar con su amenaza o su acción a las zonas en que se incubaba el peligro o a aquéllas que podían ser camino para llegar a Sidi Ifni.
        Ambas se pusieron en práctica.
       Los aviones recibieron órdenes de atacar Tantán, de «bombardear masivamente Tantán". Los buques la de hacerse ver entre Sidi Ifni y Mirleit y, caso de que vea objetivo conveniente, batirle por el fuego.
      Por otra parte, la actividad de las Banderas Paracaidistas españolas fue determinante en la defensa de Ifni. Por primera vez en la historia militar de España se lleva a cabo el empleo táctico  de tropas paracaidistas en acción de guerra; para las Fuerzas Paracaidistas este fue su “bautismo de fuego”.

Interior del Junkers con los Paracaidistas dispuestos al  salto. Obsérvense los paracaídas de pecho que todos llevan.
        El asedio, que duró hasta junio de 1958, transcurrió sin grandes incidentes y relativamente sin derramamiento de sangre, ya que las fuerzas españolas y marroquíes concentraron sus recursos en los escenarios del Sahara español.


La batalla de Edchera    

      En enero de 1958, Marruecos redobló su dedicación a la campaña contra España, reorganizando todas las unidades militares en territorio español, como el Ejército de Liberación Saharaui. Mientras tanto, la IX Bandera de la Legión es enviada al Sahara español a reforzar las tropas allí estacionadas.

      Para completar los planes trazados desde Madrid, y antes de iniciar la colaboración plena con los franceses, parecía conveniente  hacer una comprobación  que confirmara el grado razonable el concepto de despliegue enemigo y para ello se realizó el último reconocimiento armado.

      Le corresponde esta dura misión a la XIII Bandera de la Legión, bajo las órdenes de su Comandante, Ricardo Rivas Nadal. Con ella había de actuar la 2ª Compañía de la VI Bandera, un destacamento del Grupo de Policía Indígena nº 3, una Sección de Automovilismo expedicionaria y dos vehículos de Transmisiones de la Compañía expedicionaria del Regimiento de Transmisiones de el Pardo.

     A primera hora de la mañana del 13 de Enero de 1.958 sale de El Aaiún la XIII Bandera y las unidades de refuerzo, atravesando la Saguia en dirección Sur – Norte. Lleva en vanguardia, en misión de seguridad de la columna, a la 2ª Compañía, mandada por el Capitán Jáuregui.
 

El Aaiún, casi recién nacido, de 1.957. A la izquierda, la Iglesia; a su derecha, el hospital. Se aprecian las techumbres semiesféricas y, al fondo, la depresión de la Saguía el Hamra con unas palmeras que señalan el oasis de Sidi Buya.

        A las 10,15 horas, en las proximidades de Edchera, a unos veintiocho kilómetros de El Aaiún,  la vanguardia recibe fuego enemigo procedente de la Saguia. El Capitán ordena a su Compañía atacar a la resistencia aparecida. Conforme avanza contra el enemigo, recibe un fuego cada vez más intenso, bien dirigido, que le produce abundantes bajas. Una vez establecida la base de fuegos, la Bandera inicia el ataque a la resistencia enemiga. 

      Los sangrientos ataques continuaron hasta la caída de la noche, cuando las fuerzas marroquíes, demasiado desperdigadas y sin hombres suficientes para continuar el ataque, se desvanecieron en la oscuridad.

      Al amanecer puso al descubierto la magnitud de las pérdidas. Muerto el Capitán Jáuregui, muertos los Tenientes Gómez Vizcaíno y Martín Gamborino. Muertos el Brigada Fadrique Castramonte y el Legionario  Maderal Oleaga pertenecientes a la XIII Bandera, se les concede la Laureada de San Fernando.

     El número total de bajas entre los días 13 y 14 es de ciento doce. De ellos 64 heridos y 48 muertos. Pertenecientes a la XIII Bandera, Transmisiones,  VI Bandera, Grupo de Policía Indígena y dos conductores de Automovilismo.


El último combate

      El 19 de febrero de 1.958 la destrucción del enemigo en la zona de la Sguia el Hamra era un hecho. Por lo tanto, lo que las operaciones en la Saguia el Hamra habían demostrado era la posibilidad de volver a ocupar todo el Sahara español sin especiales problemas.

      Quedaban en el sur de este extenso territorio algunos núcleos de las Bandas Armadas en actitud rebelde. Tenían a su favor, como siempre, su facilidad de ocultación y su conocimiento del medio ambiente. En contra, tenían la escasez de sus efectivos, la actitud de la población y su incomunicación con Marruecos.

      En febrero de este año, tropas franco-españolas lanzaron una importante ofensiva que desmanteló con éxito al Ejército de Liberación Sahariano. La maniobra concebida era que los españoles y los franceses cooperaran en la acción desde sus respectivas posiciones, asignando a los primeros la zona ocupada por el enemigo con mayores efectivos.

      Se crearon, cuatro Agrupaciones de combate, dos españolas y dos francesas. El ejército español, avanzando desde El Aaiún y Villa Cisneros (Operación Teide), junto a tropas francesas que operaban desde Fort Gouraud y de Port Etienne (Operación Ecouvillón), atacaron contundentemente a los marroquíes el 24 de febrero, destruyendo las concentraciones del Ejército de Liberación Sahariano entre Bir Nazaran y Auserd. Por primera vez, el poder aéreo masivamente superior de los europeos fue aplicado, ya que Francia y España desplegaron una escuadra de 130 aviones.

Los carros de combate M –24 desembarcaron en Villa Bens de las barcazas K -2. El apoyo de la Armada fue condición necesaria de la acción terrestre. Diez había en la División de Caballería y los diez fueron al Sahara y resultaron útiles por su acertado empleo.

       Ambas Agrupaciones españolas, el día 21 alcanzan sus puntos de destino iníciales. Los de El Aaiún, Bit Nazaran, por la tarde; los de El Aargub, Auserd, a medio día. El día 22 por la tarde, la  Agrupación que partió de El Aargub se dirigió a la zona de Agracha, cerca de Sebja de Tennuaca, donde de esperaba encontrar resistencia. No tardó, en efecto el enemigo en presentarse a la cita.

       El día 23 de febrero, el Batallón de Cabrerizas perteneciente a esta Agrupación, abordó muy de mañana la posición enemiga. El combate fue duro desde el primer momento. El enemigo, encerrado irremisiblemente entre las dos agrupaciones españolas y las dos francesas, sin ninguna posibilidad de escape, se defendió con tenacidad. Los de Cabrerizas atacaron con dureza legionaria. Fue un combate a muerte entre dos adversarios bien adiestrados y dispuestos a llevar hasta sus últimas consecuencias la lucha. Una lucha sin frentes ni retaguardia, en la que el fuego de las armas aparecía y desaparecía como por arte de magia. Una lucha en la que nadie podía estar seguro en ninguna parte.
       La noche vino a poner un obligado descanso. Las unidades se reagruparon. Vino el recuento de bajas. El doloroso recuento. Habíamos tenido diecinueve heridos.
      La pretendida «limpieza» del sur del Sahara estaba costando más trabajo y sangre de lo que se había pensado. El enemigo, acorralado, estaba dando una prueba de fortaleza inesperada. Parecía lógico que con el nuevo día la resistencia desapareciera.
       No fue así. El 24 estaba previsto perseguir al enemigo. Se esperaba, una vez más, que escapara, que se esfumara, como se esfumó en la Saguia. Pero el enemigo, el poco enemigo que quedaba, vendió cara su piel. Las tierras altas al oeste de la Sebja de Tennuaca fueron nuevamente testigos de una dura lucha, aún más dura que la del día anterior. Era imposible en aquellos cerros rocosos hacer sentir los efectos del superior armamento español. De nada servía la Aviación donde los hombres se escondían en las grietas de las rocas, en los escarpados calizos cortados a pico, en la sombra obscura de las acacias y de las talhas.
        El tributo de sangre de los bravos hombres de Cabrerizas fue aún mayor. Un total  de siete heridos y cinco muertos. Y esta fue, prácticamente, la última sangre que se derramó por España en combate abierto con un enemigo exterior.
      Terminada la acción, las agrupaciones francesas se retiraron de nuestro territorio. Una de ellas por tierra, hacia Fort Gouraud, y la otra por mar, embarcando en Villa Cisneros.






Formación en línea de los ametralladoras-cañón, compradas en Francia, de segunda mano, para el Grupo de Escuadrones de Santiago. Material viejo que dio un excelente resultado, tratado por manos expertas.








      Una de las dos Agrupaciones todavía prosiguió las operaciones de limpieza, mientras que la fuerza procedente de El Aaiún se mantuvo en su mayor parte en la región de Bir Nzarán-El Aar ub, pasando a formar parte del IV Tercio de La Legión, Alejandro Farnesio, de guarnición en Villa Cisneros.


Fin de la Guerra
         El 1 de Abril se firman los acuerdos de Angra de Cintra entre los Gobiernos español, y marroquí. Por este acuerdo se entregaba a Marruecos Cabo Yuby, entre el río Draa y el paralelo 27º 40´,  excluyéndose Sidi Ifni y el resto del Sahara español.


        A pesar de ello, España acabaría entregando también Ifni 11 años después, en cumplimiento de la Resolución 2072 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada en 1.965. Esta resolución se refería también a Saguia el Hamra y Río de Oro, agrupadas entonces con el nombre de Sáhara Español, pero el abandono de esta provincia no se produjo hasta 1.975, tras la Marcha Verde.



Francisco Javier de la Uz Jiménez

Bibliografía consultada:
“La Última Guerra de África” (Campaña de Ifni-Sáhara)  PREMIO EJÉRCITO 1.984.
Por Rafael Casas de la Vega, General de Caballería.
“La Campaña de Ifni en la última Guerra de África: 1.957 – 58”.
Por Elena del Pozo Manzano.
 

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