CAÍDO GLORIOSAMENTE EN LA DEFENSA DEL ALCÁZAR DE TOLEDO
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l día 21 de Julio de 1936, nada más dar inicio nuestra Guerra Civil, tres Oficiales de Complemento vuelven a vestir de nuevo el uniforme y poniéndose en Toledo a las órdenes del Coronel José Moscardó Ituarte, se encierran con él en el Alcázar, formando parte de esa esforzada y ya legendaria guarnición que durante 70 días de durísimo asedio, contribuyó abnegada y heroicamente a su defensa.
Estos tres oficiales fueron: el Alférez de Complemento de Caballería Antonio María de Yraola y Palomeque, el Alférez de Complemento de Ingenieros Adolfo Aragonés de la Encarnación, y el Oficial tercero (Alférez) de Complemento del Cuerpo de Intervención Militar Adolfo Aragonés Díaz. (¿Hijo este último del anterior? Lo más seguro, aunque no me ha sido posible constatar tal circunstancia, lo cual no sería nada extraño dada la identidad del nombre y primer apellido; y tampoco es inusualmente raro que ambos, padre e hijo, fueran Oficiales de Complemento, y que los dos, unidos en comunión de ideales patrios, decidieran encerrarse juntos en el Alcázar, al objeto de contribuir a su defensa).
De estos tres dignos representantes de la Escala de Complemento, dos, el Alférez Yraola y el Alférez Aragonés de la Encarnación, regaron con su sangre las piedras centenarias el imperial Alcázar, ofrendando Yraola su vida a la Patria al fallecer a causa de las gravísimas heridas recibidas durante el asedio de la heroica fortaleza.
El Alférez Yraola era ahijado de S.M. La Reina Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, y en honor a ese regio madrinazgo le puso el nombre de Cristina a una de sus hijas y promovido al empleo del Alférez de Complemento de Caballería (con antigüedad de 30 de Noviembre de 1929) eligió para efectuar su período de prácticas reglamentarias , el Regimiento que llevaba el nombre de tan egregia Reina y de la que era Coronel Honorario: El Regimiento de Caballería “Cazadores de María Cristina” Nº 27.
Falangista de los de la primera época- no en vano era compañero de empleo, escala y Arma del Fundador de la Falange- Yraola no duda un momento, nada más dar inicio nuestra guerra, de presentarse en Toledo al Coronel Comandante Militar de la Plaza, para ponerse a sus órdenes y ofrecerse a contribuir a la defensa del Alcázar como simple militante de Falange Española. Sin embargo, conocida por el coronel Moscardó su condición de Oficial de Complemento, le ordena que sobre su camisa azul mahón se coloque el uniforme de Alférez de Caballería que reglamentariamente le corresponde.
Desde el primer momento se distingue el Alférez Yraola en la defensa del Alcázar, dando sobradas pruebas de valor y alto espíritu militar. En sus muy escasos ratos libres colabora en la redacción del Diario “El Alcázar” que , como buenamente se puede, se edita durante el asedio de la fortaleza; hasta que el día 18 de Septiembre de 1936, cuando se encontraba sirviendo una ametralladora, resultó gravísimamente herido en el vientre, por la explosión de una mina, de cuyas resultas fallece al día siguiente, 19 de Septiembre. Enterrado en el antiguo picadero de la Academia de Infantería, años más tarde sus restos fueron trasladados a la cripta construida después del asedio, donde reposan los héroes que dieron su vida defendiendo la Imperial fortaleza.
En la fortísima explosión de la mina subterránea del día 18 de Septiembre, las alas Norte y Oeste del Alcázar, así como el torreón Sur, se desplomaron, dejando caer pesadamente los enormes bloques de piedra que constituían su fábrica. La explosión causó también numerosas bajas entre la población civil y militar que constituían la guarnición del Alcázar. Entre los muertos, el Alférez Yraola, como ya he dejado consignado, y entre los heridos graves se encontraba el Alférez de Complemento de Ingenieros Adolfo Aragonés de la Encarnación, al que por su carrera civil de Ayudante de Obras Públicas, el mando lo requirió para que a las órdenes del teniente de Ingenieros Luis Barber Louro, intentasen neutralizar, en las galerías y subterráneos del Alcázar, las minas con las que el enemigo pretendía volar la fortaleza.
Por fin, cuando el día 28 de Septiembre de 1936 (día de la liberación del Alcázar) el coronel Moscardó ordena al corneta de órdenes que toque “ Atención general y firmes”, para dar al General Varela su ya histórica novedad de “Sin Novedad en el Alcázar, mi general”, atrás quedaban 70 días de durísimo asedio, y entre las ruinas enterrados los cuerpo de 102 combatientes muertos en su defensa. Entre ellos, los del heroico Alférez de Complemento de Caballería: Antonio María de Yraola y Palomeque. (1)
NOTAS
1. El Alférez Antonio María de Yraola y Palomeque, sería ascendido “A título póstumo” a Teniente de Complemento de Caballería, y recompensado: con una Cruz de Guerra, una Cruz del Mérito Militar con Distintivo rojo y la Medalla de Sufrimientos de la Patria; así como con la Palma de Plata de la Falange y la Cruz Laureada de San Fernando colectiva, concedida a todos los defensores del Alcázar de Toledo.
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(Sevilla. Enero de 2013)
Francisco Ángel Cañete Páez
Economista y Comandante de Complemento
(XVII Promoción IPS)







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