BADAJOZ: PRIMERA GRAN DERROTA REPUBLICANA
3.000 NACIONALES TOMAN LA CIUDAD DEFENDIDA POR 6.000 HOMBRES
TOMA DE BADAJOZ
El 14 de agosto de 1.936, Badajoz amaneció bajo el ruido de los aviones Fiat CR-32 “Chirri”, que desde muy temprano bombardearon las defensas que las tropas republicanas habían colocado en los accesos al municipio. Poco después, los cañones Schneider tomaban el relevo en el ataque a las posiciones defensivas.
El avión italiano Fiat CR-32 –Chirri durante uno de sus vuelos.
Fue elemento básico de la Caza nacional durante la Guerra Civil, con un máximo de diecinueve escuadrillas en vuelo en agosto de 1938.
El entonces Coronel Juan Yagüe había planificado minuciosamente el asalto; por eso fue posible tomar una ciudad amurallada y defendida por 6.000 soldados con unos efectivos que no llegaron a 3.000 hombres.
Al empezar la tarde, los Legionarios de Yagüe asaltaban la Puerta de la Trinidad, que caía tras varios intentos fallidos. Una vez dentro de la ciudad, a la que también accedieron los Regulares del Coronel Serrano Montaner por la Puerta de Carros, los combates continuaron cuerpo a cuerpo hasta la conquista definitiva, que solamente se logró bien entrada la tarde. Dura lucha, el Coronel Puigdendolas abandonó a sus tropas y la ciudad y escapó a Portugal. Antes, ordenaría el fusilamiento de una Unidad de la Guardia Civil que había intentado pasarse al bando sublevado.
La caída de Badajoz en manos de las tropas de Franco repercutió de tres maneras a favor de los sublevados. En primer lugar, era la primera conquista importante desde el inicio de la Guerra Civil, un mes antes; en segundo lugar, mejoró la moral de las tropas del Ejército del Sur, al ver cómo eran capaces de conquistar una ciudad fortificada con efectivos y material muy inferiores a los de los defensores y, por último, rompió el contacto de la zona republicana con Portugal, a la vez que unía las dos zonas de la Península en manos nacionales. Los Legionarios y Regulares del Ejército español atacaron por la Puerta de la Trinidad, logrando abrir una primera brecha; poco después, rompían las defensas en la Puerta de Carros y acabaron conquistando la totalidad de la ciudad en una lucha cuerpo a cuerpo que duró hasta bien entrada la noche.
OFENSIVA NACIONAL
Tras un bombardeo de la zona que se mantuvo a lo largo de toda la mañana de aquel 14 de agosto, una unidad de Legionarios atacó en varias oleadas el acceso a la ciudad, teniendo que recorrer más de 100 metros bajo el fuego enemigo que se encontraba defendido por nidos de ametralladoras. Tras varios intentos y sufrir numerosas bajas, lograron romper la resistencia republicana.
Puerta de la trinidad, acceso a la ciudad en los años 30. En la actualidad, reconstruida como zona ajardinada.
Cae la Puerta:
Parapetados tras varios carros de combate, los legionarios acceden al interior de la ciudad, donde entablan una lucha a la bayoneta. En estos enfrentamientos es donde se produce la mayor parte de las bajas en ambos bandos. El peso del asalto lo soportaron unidades de Legionarios y Regulares.
Carro de Combate Modelo 1.937
Ataque en el sur:
Después de la primera incursión en la ciudad, unidades de Regulares de Tetuán rompen las defensas por el sur, en la zona de la Puerta de Carros. Una vez dentro, luchan al arma blanca contra los defensores, que les doblan en número.
Consecuencias:
Tras la caída de Mérida y Badajoz, el Ejército del Sur, a cuyo frente se encontraba el Coronel Juan Yagüe, se podrá centrar en el avance rápido hacia Madrid. En poco más de un mes, recorriendo la ruta que hoy delimita la Carretera de Extremadura, se situó en la Casa de Campo y ocupó Carabanchel. Solamente se desvió a la altura del municipio de Maqueda, donde se decidió liberar el Alcázar de Toledo antes de enfilar la capital de España. La conquista de la villa extremeña permitió unir las dos zonas dominadas por los sublevados.
Legionarios por las calles de Badajoz.
LAS FUERZAS NACIONALES
Total: 3.000 soldados
El Coronel Yagüe marchó hacia Badajoz con 2.250 Legionarios, 750 Regulares marroquíes y cinco baterías, dejando al Comandante Tella atrás para mantener Mérida.
- Agrupación Asensio, integrada por:
IV Bandera de la Legión (Comandante. José Vierna Trápaga).
I Tabor de Tetuán (Comandante Serrano Montaner).
Batería de Artillería (Capitán Barón).
- Agrupación Castejón:
V bandera de la Legión (Capitán Tiede Zen).
II Tabor de Ceuta (Comandante Amador de los Ríos).
Batería de 105 (Capitán Ruiz Mateos).
- Agrupación Tella como reserva (Mérida).
Coronel Yagüe
LAS FUERZAS REPUBLICANAS
Total: 6.000 milicianos
(750 muertos, 3.500 heridos o capturados)
Coronel Puigdendolas
Mérida cayó tras una dura lucha en las orillas del Guadiana, dejando a la vecina Badajoz aislada y como la última posición de la República en la frontera.
Dentro de la ciudad-fortaleza, el Coronel Ildefonso Puigdendolas dirigía a unos 6.000 milicianos republicanos. Cuando el Ejército sublevado se acercaba, un grupo de guardias civiles intentó desertar al· bando sublevado. Puigdendolas aplastó la revuelta, pero minó la confianza de sus hombres.
EL MITO DE BADAJOZ
Plaza de Toros de Badajoz después del bombardeo, por albergar camiones y blindados del Frente Popular
La propaganda republicana que “compraron” los historiadores
Los “soldados de papel” es el sobrenombre con el que han pasado a la historia las decenas de reporteros que cubrieron la Guerra Civil española incrustados en las filas del bando republicano. Su misión, subvencionada por la Internacional Comunista, no era otra que vender la bondad de los izquierdistas y la maldad intrínseca de los que apoyaron el levantamiento. Fruto de esta práctica del periodismo interesado se ha montado toda una realidad paralela que establece que en la Plaza de Toros de Badajoz se asesinó, con la parafernalia de una corrida y las “mujeres burguesas” vestidas de mantilla, a entre 2.000 y 4.000 personas.
Defensores de la memoria Histórica han editado una parodia de cartel de corrida de toros en el que culpan de la falsa matanza al alto Mando de Franco. Entre los “matadores” han incluido el Cardenal Gomá y otros religiosos.Hoy sabemos – y sin duda lo sabían entonces los creadores del mito – que no hubo tal “fiesta” en la plaza de toros, el día 15 de Agosto ni el día siguiente, y seguramente ninguno. El día 15 el periodista portugués de izquierdas Mario Neves escribe en sus crónicas para el periódico lisboeta O Seculo:”Nos dirigimos enseguida a la plaza de toros, donde se concentran los camiones de las milicias populares. Muchos de ellos están destruidos. Al lado se ve un carro blindado con la inscripción “Frente Popular”. Este lugar ha sido bombardeado varias veces. Sobre la arena aún se ven algunos cadáveres. Todavía hay, aquí y allá, algunas bombas sin estallar, lo que hace difícil y peligrosa una visita más pormenorizada”.
En esas condiciones, el espectáculo descrito por la leyenda es imposible. Pero corrió el rumor, en la muy próxima frontera portuguesa, de que en la plaza fusilaban gente, y Neves volvió el día 16. Allí vio “algunas decenas de prisioneros que aguardan su destino. Pero la plaza no tiene un aspecto diferente del que observamos ayer, lo que nos lleva a suponer que el rumor es infundado. Los mismos automóviles destruidos y los mismos cadáveres, que ayer tanto me impresionaron y que aún no han sido retirados”. (Pío Moa)
Un reciente libro, “La matanza de Badajoz” ante los muros de la propaganda, obra colectiva escrita por Francisco Pilo, Moisés Domínguez y Fernando de la Iglesia, demuestra que, si bien hubo represión en Badajoz, esta dista mucho de alcanzar aquellas cifras. La sitúan en el entorno de las 200 personas.
El libro se centra en la revisión de los artículos de los 20 periodistas acreditados en Badajoz durante los días que rodean a la toma de la ciudad. Ese minucioso trabajo, y la ocultación del material gráfico realizada por los periodistas, demuestra que la Plaza de toros no pudo usarse por haber sido bombardeada durante los días anteriores, de lo que se deduce la creación de un mito.
Además, el único de los autores, que hasta el día de hoy ha mantenido que fue testigo de la supuesta matanza de los nacionales, fue Jay Allen, periodista norteamericano y gran creador del mito, que también presumió de haber entrevistado al Coronel Yagüe, quien habría reconocido que se estaba procediendo a una limpieza entre los pacenses.
Los autores demuestran que Allen no se encontraba en aquellos días en Badajoz y que escribía desde un puesto fronterizo portugués, donde los gendarmes lusos le informaban de lo que contaban los republicanos que huían de la ciudad.
Otros autores, que sí entrevistaron al Coronel Yagüe, como Mario Neves y el fotoperiodista Ferreira da Cuna, desmienten esa versión partidista. Neves ha explicado que los fusilamientos se estaban produciendo en la zona trasera del hospital y junto al cementerio, y da Cuna es el autor de la fotografía que muestra el estado en el que quedó la plaza tras los bombardeos nacionales.
Los autores también desmontan otros de los mitos que rodearon la toma de Badajoz, como la existencia de asesores militares alemanes que acompañaban a las tropas del Coronel Yagüe, un personal que no llegó a España hasta dos meses después de los sucesos de Badajoz.
Otros autores, que sí entrevistaron al Coronel Yagüe, como Mario Neves y el fotoperiodista Ferreira da Cuna, desmienten esa versión partidista. Neves ha explicado que los fusilamientos se estaban produciendo en la zona trasera del hospital y junto al cementerio, y da Cuna es el autor de la fotografía que muestra el estado en el que quedó la plaza tras los bombardeos nacionales.
Los autores también desmontan otros de los mitos que rodearon la toma de Badajoz, como la existencia de asesores militares alemanes que acompañaban a las tropas del Coronel Yagüe, un personal que no llegó a España hasta dos meses después de los sucesos de Badajoz.
JUAN E. PFLÜGER.- La Gaceta.
El periodista Jay Allen, estaba comprometido de lleno con la causa del Frente Popular, era amigo de Largo Caballero y Negrín, y por tanto próximo a las posturas soviéticas. Habría llegado nueve o diez días después de los hechos, mucho después que Neves y otros cuyas crónicas no indican haber sido “pastoreados” por los vencedores. Más veraz suena cuando dice que sabía bien lo que buscaba.
El mito de las matanzas parece sólido sobre todo por lo mucho que se ha repetido, copiándose unos autores a otros, pero que examinadas sus fuentes, suscitan profundas dudas. Esto ha dado pie a varios estudiosos, como el británico McNeill-Moss, a negar en redondo los hechos. Al margen de las que más improbables masacres de la plaza de toros (suena más veraz la visión de Neves de las docenas de presos “aguardando su destino”).Otros corresponsales que llegaron al día siguiente de la lucha, y vieron cadáveres aquí y allá, y en la Plaza de toros, que podían corresponder a fusilados o a caídos en bombardeos o en focos de resistencia, como el de la Catedral.
Puede afirmarse, pues, la casi segura falsedad de las historias de cientos o miles de prisioneros masacrados en la plaza de toros u otros puntos, por no hablar de los sádicos espectáculos añadidos. Pero entonces, ¿por qué esa extraordinaria inflación de las cifras y la tenaz insistencia de la propaganda? El historiador Ricardo de la Cierva sospecha que pudo ser muy bien un maniobra de Jay Allen para borrar o desviar la impresión mundial causada por la matanza de la CÁRCEL MODELO de Madrid, ésta si bien conocida, y ocurrida entre los días 22 y 23. Es sólo una conjetura, pero no desdeñable, pues Allen dice haber ido a Badajoz el día 23, precisamente.
PÍO MOA.- Los Mitos de la Guerra Civil.
Francisco Javier de la Uz Jiménez















0 comments:
Post a Comment