La batalla de Codo
Bayonetas carlistas contra tanques republicanos
Codo (Comarca Campo de Belchite) Zaragoza
La falta de municiones obligó a los defensores del pueblo a luchar cuerpo a cuerpo y con arma blanca. La Caballería senegalesa cazó a los combatientes que rompieron las líneas de las Brigadas Internacionales.
El 24 y 25 de agosto de 1.937, en el pequeño pueblo de Codo, cercano a Belchite, el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat –en su mayoría catalanes- protagonizó una epopeya a costa del casi total aniquilamiento de la Unidad: 182 hombres que la defendieron del avance republicano.
¡Padre e hijo! Nazario y Francisco Giol, el último caído por Dio en Codo. El padre luchó hasta el final de la guerra y Bandera de gala del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat.
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat
Codo estaba en la línea de frente y era una plaza que debía ser tomada para conquistar Belchite por el General de las Brigadas Internacionales Kléber. La arrolladora fuerza republicana que se dispuso a tomar el pueblo contaba con entre 8.000 y 10.000 Soldados, 13 carros de combate, varios escuadrones de caballería senegalesa, dos baterías de artillería, gran número de morteros e infinidad de ametralladoras. Del lado nacional, 182 Soldados a los que se prometieron unos refuerzos que no llegaron.
Interbrigadistas en un T-26, Belchite 1.937
La posición de Codo tenía un frente de unos cuatro kilómetros en línea y el grueso de sus defensas lo componían los Carlistas del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, pero había también unas escuadras de Falangistas y unos cuantos Guardias Civiles. Todos ellos sabían que su situación era desesperada antes incluso de empezar la batalla y, jocosamente, llamaron al sistema defensivo que construyeron en Codo el “Cinturón de Madera”.
Los últimos Requetés murieron abatidos por la espalda
A las dos de la madrugada del 24 de agosto, se oyó el primer disparo de fusil. Los defensores se pusieron en guardia para descubrir que el enemigo había iniciado su marcha hacia el pueblo y empezaban a rodearlo. El sitio comenzaba.
El Teniente al mando de Codo, Francisco Roca Llopis, ordenó la defensa distribuyendo a los 182 Soldados por toda la línea de frente, aguantando los envites a lo largo de todo el día 24 y durante 10 horas del siguiente. La escasez de munición que pronto sufrieron los cercados obligó a hacer varias salidas a la cercana Belchite, que resultaron un éxito. Sin embargo, el intenso intercambio de disparos evidenció que había que racionar dicha munición.
La resistencia en las posiciones se torno imposible, y Roca replegó a los hombres al pueblo. A pesar del importante número de bajas, los Requetés plantaron cara calle por calle y casa por casa. Ni un solo palmo de terreno fue cedido sin pagar un precio en sangre. Los gritos republicanos de “rendíos, requetés” eran respondidos con cargas de fusilería. El repliegue fue paulatino y hacia la parte alta de Codo, donde se hallan la Iglesia y la casa del Cura. Esta era una de las últimas defensas en el pueblo; quedó completamente destruida por las muchas granadas que se lanzaron. Con la oscuridad de la noche, pudiendo escapar sus defensores en grupos de cinco hasta el “Calvario”, último reducto de la numantina defensa Carlista en Codo.
Posición de Defensa de “Monte Calvario” en Codo
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat
Romper el frente
El 25 de agosto el rodillo republicano aplastó, tras más de 34 horas de combate, a los defensores de Codo. Los Requetés, ya sin municiones ni granadas de mano, intentaron forzar las líneas enemigas desde la zona llamada el “Calvario”. Y lo hicieron a la carrera y al arma blanca, a bayoneta calada.
Corrieron hacia las posiciones republicanas al grito de “Viva España” y “Viva Cristo Rey”. El enemigo, preso de la sorpresa y el miedo, no pudo reaccionar y tuvo que dispara con las ametralladoras a los carlistas cuando éstos ya habían rebasado las posiciones enemigas. A los que no abatieron por la espalda los cazó la caballería senegalesa.
Sólo unos pocos supervivientes de la carnicería lograron alcanzar Zaragoza. Las bajas del Tercio fueron altísimas: de los 182 hombres murieron 146. Pero su sorprendente resistencia a lo largo de día y medio facilitó al General Franco estabilizar la situación bélica y salvar Zaragoza. Su heroica gesta y la sangre que derramaron por la derrota del terror rojo le valió al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat la Cruz Laureada de San Fernando.
Heroicos supervivientes después de la batalla de Codo
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat
24 de Agosto. El ataque
En la mañana del 24. El Ejército republicano, que en su ofensiva contra Belchite había rodeado la población con unos 15.000 efectivos, apoyados por carros de combate, con gran alarde de medios y después fuerte preparación artillera, inicia el ataque contra el pueblo, que es rechazado con gran energía por los defensores.
Rompen el cerco
Conforme los defensores salían en grupos de cuatro o cinco Soldados, las tropas republicanas comenzaban a tirotearlas, algunos caen pero otros escapan.
Voluntarios
De los paisanos de Codo que se unieron a los defensores, 22 murieron en la lucha, mientras que el resto fueron capturados y encarcelados en Caspe.
25 de Agosto
Iglesia de San Bernardo y Torre Mudéjar, después de la batalla en agosto de 1.937 y en la actualidad
Continua el ataque y escasea la munición en la posición, hasta el punto de que en algunos puestos en preciso combatir con arma blanca en la lucha cuerpo a cuerpo. Después de combatir en el casco urbano casa por casa, se retiran a la Iglesia y casa del Cura, donde continúan la defensa. Rechazando toda propuesta de rendición. Esa noche, casi agotadas las municiones, los restos de la guarnición, que ha tenido 100 bajas, se abren paso a bayoneta, y atacados por la caballería enemiga, le hacen frente, llegan a Zaragoza un Alférez, dos Cabos y 41 hombres, varios de ellos heridos.
Últimos defensores
Un Teniente de Falange y dos combatientes más subieron a la cúpula de la torre de la Iglesia, y después de que los republicanos hubieran tomado el pueblo, estuvieron resistiendo hasta que se quedaron sin munición. La artillería enemiga batió la torre y mataron a los últimos defensores.
Los republicanos entraron en la casa que hacía de hospital, tiraron por las ventanas a los que estaban heridos y les pegaron fuego, algunos todavía estaban vivos.
Caballería
La caballería daba caza a los escasos nacionales que se escapaban del pueblo. Aun así, hubo unos 44 Soldados nacionales que lograron escapar del cerco guiados por un lugareño que conocía bien el terreno.
FUERZAS NACIONALES
El Tercio de Montserrat fue destinado el 12 de enero de 1.937 a Codo, lugar sin actividad militar apreciable. A Codo llegaron la 1ª Compañía completa y la 2ª Compañía en proceso de formación, preparando las defensas y haciendo tareas de guardia. La tranquilidad de aquellos largos meses se rompió el 24 de agosto de 1.937, cuando el Ejército republicano desencadenó una ofensiva a gran escala con el objetivo de atacar Zaragoza capital.
Contaban con dos ametralladoras, cinco fusiles ametralladores, 50 granadas de mano y 120 fusiles.
Los primeros Requetés catalanes llegan a Codo
Fotografías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat
COMANDANTES
Teniente Francisco Roca Llopis

Alféreces José Bach de Fontcuberta, Francisco Bonet Bosch y Mauricio Alós de Bobadilla
FUERZAS REPUBLICANAS
Total: 15.000 Soldados (Número de bajas desconocido)
Divisiones 11 y 35 del 5º Cuerpo de Ejército Popular, bajo el mando de Enrique Lister, además de estar formado por dicho número de efectivos, era apoyado por dos baterías de artillería y otras armas colectivas, como cañones, morteros y ametralladoras pesadas.
COMANDANTES
General Sebastián Pozas Perea General Karol Swierczewski (Walter)
CARLOS PLAZA.-
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/cultura/bayonetas-carlistas-tanques-republicanos-20121205
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Francisco Javier de la Uz Jiménez

















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