La permanencia desde hace 118 años de servicio a España en Melilla del Benemérito Instituto no es fruto de la casualidad.
Es 1893, durante la 1ª campaña del Rif, la denominada Guerra de Margallo, la que se puede considerar fecha de arranque de nuestra querida Guardia Civil en tierras melillenses.
Tras la tragedia de Margallo, llega a la ciudad una Sección de Infantería de la Comandancia de Madrid, perteneciente al Primer Tercio de la Guardia Civil. Al mando del Teniente D. José Martínez Ibáñez, llegan a esta Plaza española veinticuatro hombres: un Sargento, dos Cabos y veintiún Guardias.
Años después, tras el desastre de Annual de 1921, y concretamente por su efectividad, sacrificio y heroísmo en la defensa de la fábrica de harinas de Nador, el Gobierno comprendió que la presencia de la Guardia Civil era imprescindible en la turbulenta ciudad de Melilla. Y se quedaron los guardias a quien no tardaron en construirle su casa cuartel en la calle Duque de Ahumada. Muy cerca de la ensenada de los Galápagos de Melilla la Vieja.
Hoy, los casi quinientos guardias que sirven a España en nuestra ciudad, mantienen imperturbable su amor al Servicio. Misiones distintas a las de antaño, pero idéntica vocación que nace de la “Cartilla del Guardia Civil: aspectos como el honor, la honradez, el compañerismo, la cortesía, la disciplina, la abnegación, la lealtad, el sacrificio y la austeridad, forman parte del modus vivendi del guardia. En el servicio y en su vida cotidiana.
Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda









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