LA ARMADA EN LA GUERRA CIVIL II (Fuerzas Navales)











LAS FUERZAS NAVALES PROTAGONISTAS:
Al principio de la Guerra Civil, el reparto de la flota era el siguiente:
  • En el bando Nacional:
o      El Acorazado España, (ex Alfonso XIII).
o    Los Cruceros pesados Canarias y Baleares, en muy avanzada fase de construcción en Ferrol.
o      El Destructor Velasco,
o     Cinco Torpederos
o     Varios Cañoneros y Guardacostas.
o     Algunos aviones de la Aeronáutica Naval, en las Bases auxiliares de Melilla y Vigo.
o    Los nacionales no contaron al inicio de la Guerra con ningún Submarino y solamente al principio de 1.937, gracias a la compra de dos italianos, bautizados en España como General Mola y General Sanjurjo, pudieron contrarrestar su notoria desigualdad operativa respecto al otro bando.



                                                  “Acorazado España”

                                                                        
                     “Submarino General Sanjurjo”, en plena navegación
  
                          

  • En el lado Republicano:
    • El Acorazado Jaime I,
    • Los Cruceros ligeros Libertad (ex Príncipe Alfonso), Miguel de Cervantes y Méndez Núñez,
    • Catorce Destructores en servicio, entregados a la Armada entre 1927 y 1936: Sánchez Barcáiztegui. José Luis Díez. Almirante Ferrándiz. Lepanto. Churruca. Alcalá Galiano. Almirante Valdés. Almirante Antequera. Almirante Miranda. Gravina Escaño. Ciscar. Jorge Juan y Ulloa.
    • Siete Torpederos,
    • Doce Submarinos: Acoplados en dos flotillas, la de Cartagena en los tipos “C” y la de Baleares (Mahón) en los “B” (aunque en Cartagena se encontrase también al producirse el alzamiento los B-5 y B-6).
    • La casi totalidad de la Aeronáutica Naval, en sus Bases principales de San Javier y Barcelona, así como la auxiliar de Mahón.
                                                                  
                                                              “Crucero Libertad”

                               
  



      
El submarino republicano “C-3”


      







Para una guerra en el mar que en origen se prestaba confusa y problemática, y donde cada bando trató de contar con los mayores efectivos, las llamadas unidades auxiliares prestarían también un valioso concurso. Guardacostas, patrulleros, rastreadores, guardapescas, remolcadores, buques hidrográficos, transportes y hasta “bous” fueron utilizados con eficacia, pero sobre todo estos últimos con verdadero entusiasmo en los dos bandos. (Eran barcos poderosos especialmente bien dotados para la pesca; barcos de hierro, grandes, rápidos, capaces de afrontar los mares arbolados del Cantábrico o del Gran Sol y los hielos de Terranova. Ante la penuria de buques que sufrieron las dos marinas enfrentadas en nuestra Guerra Civil muchos de estos barcos fueron artillados y empleados como unidades auxiliares. Su peripecia es bien desconocida, en consecuencia con el escaso relieve que la bibliografía de la Guerra Civil ha dado a la guerra en el mar.

Los “Bous” del Cantábrico desarrollaron una labor muy eficaz.


La requisa de buques mercantes en los puertos nacionales o republicanos y su adscripción y servicio en ambas Marinas aliviaron problemas logísticos y de cobertura y en no pocos casos, los de mayor desplazamiento y envergadura fueron utilizados como cruceros auxiliares. Los republicanos, los transformaron como transporte de guerra, e incluso como buques de prisión, como los tristemente famosos Sil, Uruguay y España nº 3 (donde se produjo una de las más espeluznantes, sangrientas y desgarradoras escenas que pueden surgir de una revolución con la matanza masiva de sus mandos).          
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Salieron el Sil y el España nº 3 en la noche, como dos grandes féretros oscuros sobre los hombros de las olas ... A las 3,30 de la madrugada se ordenó a los presos del Sil Que subiesen de dos en dos para baldear la cubierta. Para ellos era salir del infierno de las bodegas, res­pirar el fresco aire de la marina, ver las estrellas. Subían contentos, pero al salir por las escotillas les asestaban un bárbaro golpe en la nuca con una barra de hierro, des­pués los ataban por parejas y los arrojaban al agua ...
Cuando ya llevaban 52 sacrifica­dos, los de abajo se dieron cuenta de lo que ocurría en cubierta y se negaron a subir .. : Entonces los ver­dugos cierran herméticamente la boca de la escotilla para que se as­fixien los presos, que son 338, haci­nados en un estrecho espacio. Pero ahora son ellos los que amenazan. Son los dueños de los fondos y de las calas del buque aislado en alta mar; aquel mundo subterráneo se subleva contra el de la cubierta y amontona las colchonetas próximas a la escotilla y las prenden fuego. “Moriremos todos juntos", habían dicho a los de arriba; pero la muerte será obra suya y los verdugos perecerán también. Allí, en la bodega, hay un gran depósito de gasolina, y cuando el humo comienza a filtrarse por los resquicios de la esco­tilla, los marineros, atemorizados, la abren y dejan que el capitán tome rumbo para regresar a Cartagena.
En el España nº 3... los asesinados son 159 jefes y oficiales.
ARRARÁS: Historia de la Cruzada española”
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                                                  “Buque Frutero Sil”





El Carguero “España nº 3”.

Ambos tienen su triste historia como buques Prisión.









Todavía hoy no hay cifras exactas (aunque sí muy aproximadas), de los que lucharon en cada zona y de los almirantes, jefes y oficiales que permanecieron fieles al Gobierno de Madrid (jugaban muchas circunstancias); pero sí está fuera de toda controversia que la Armada sufrió el mayor porcentaje de bajas superior al de cualquier otro Cuerpo durante la contienda a causa de los numerosos asesinatos. De los 590 Almirantes. Jefes y Oficiales de la Marina. Fueron ejecutados unos 240, por ello se diría en la zona roja que "la flota la mandan los cabos".
Como Bases secundarias, la de Mahón quedó en manos de la República y en ella se produjo una matanza indiscriminada e injustificada de jefes y oficiales (castillo de la Mola).
                                                                                                      “Arsenal de Cartagena”
La República se fortaleció muy por encima de los sublevados al disponer de la Base Naval de Cartagena y con casi el total de los barcos de la Flota, entre ellos, todos los destructores y submarinos y tres modernos cruceros, pero no supieron sacarle el adecuado partido por falta de mandos idóneos. Cuarenta y un buques de guerra moder­nos y útiles que desplazaban 66.460 to­neladas, continuaban al servicio de la República y solamente diversas unida­des con un total de 37.000 toneladas de desplazamiento, muchos de ellos inca­paces de hacerse a la mar, cayeron en manos de los nacionales. La República también retuvo dos tercios de los bu­ques auxiliares y de servicio, pero a pe­sar de todo el poder marítimo inicial de las fuerzas del Frente Popular, pronto pasaría a manos de sus opositores por la mayor comprensión y capacidad opera­tiva de la Marina nacional (aun con me­dios muy exiguos), y por la falta de vo­luntad más tarde de las fuerzas navales republicanas de arriesgar sus medios por el dominio del mar. Muchos y di­versos condicionantes habría de influir en tales motivaciones.


 Los nacionales, con muy escasas unidades navales, aumentadas en el transcurso del tiempo, obtuvieron mejores ventajas porque sus mandos captaron con total clarividencia las líneas de acción estratégica a seguir y lograron de sus barcos el máximo rendimiento.


La aviación naval (Aeronáutica naval) formaba también parte de los efectivos de la Armada (su independencia de la aviación de tierra era total) y contaba con un escaso número de aviones, pertenecientes a modelos anticuados aunque de empleo en las principales Marinas europeas. Sus Bases principales se emplazaban en San Javier y Barcelona y las auxiliares en Mahón, Melilla y Vigo. La inicial localización geográfica del conflicto, ya explica que los aparatos existentes en las bases principales quedaron en poder gubernamental, mientras que en las auxiliares (salvo Mahón) pudieron contabilizarse como nacionales. La mayoría de los aviones operativos habían sido construidos en España con patentes extranjeras, principalmente por la factoría de Construcciones Aeronáuticas con sede en Puntales (Cádiz). Durante la guerra los nacionales dispusieron también de Bases en Palma de Mallorca y Pollensa, y tanto en una como en otra zona se compraron aviones sueltos de uso naval, o se utilizaron las ayudas francesas y soviéticas (republicanos) y alemana e italiana (nacionales).





 Un Hispano < E – 30 > de la Aeronáutica Naval









 


Hidro “Dornier Wall”  de la Aeronáutica Naval











Hay que conceder también el adecuado protagonismo a las Bases e Instalaciones Navales que fueron piezas esenciales en la gestación y desarrollo del conflicto y que de una u otra forma contribuyeron a su radicalización sobre todo en las primeras fases.

                “Arsenal de Ferrol”                                                        “Arsenal la Carraca (Cádiz)”







Tres Bases navales principales, Ferrol (quizás contra todo pronóstico, quedó en manos nacionales al producirse el alzamiento), Cádiz (San Fernando y La Carraca, se sumaron al movimiento aunque para ello hubiera de vencerse cierta resistencia) y Cartagena (los republicanos pudieron disponer de ella desde el primer momento, y su papel fue muy influyente a lo largo de toda la contienda), integraban el entramado orgánico y operativo de la Armada, con la asistencia de otras Bases e instalaciones secundarias de apoyo. Como Bases secundarias, la de Mahón, quedó en manos de la República. La de Vigo estaba muy descuidada y sus jefes la incorporaron al movimiento, corriendo idéntica suerte la Escuela de Artillería y Polígono de Tiro Naval “Janer” radicado en Marín y el Polígono  de Artillería Naval “González Hontoria”, situado en San Fernando, donde se hallaba la Escuela Naval Militar.

   
       
Los servicios de radio cuya emisora central funcionaba en Ciudad Lineal, en Madrid, jugaron un transcendente papel en los primeros días del alzamiento y donde la actuación del Oficial tercero Benjamín Balboa, fue decisiva para la permanencia de la mayor parte de los buques de la Escuadra en el dominio republicano.
  





Oficial 3º Radio Benjamín Balboa López “      

  

Francisco Javier de la Uz Jiménez    

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