El día 13 de éste mes, el Coronel Ruíz de Eguilaz, publicó un artículo en el Blogger refiriéndose al libro “La Batalla de Cartagena de Indias”, escrito por el Coronel de Caballería Membrillo.
Don Blas de Lezo y Olavarrieta
¡El mejor estratega de nuestra Armada!
Nació en Pasajes, en el año de 1.687 y murió en Cartagena de Indias el 7 de septiembre de 1.741.
Almirante Blas de Lezo y Olavarrieta
Almirante Blas de Lezo y Olavarrieta
Se educó en un colegio de Francia y salió de él en 1.701, para embarcar en la escuadra francesa, como guardiamarina. Luis XIV había ordenado que hubiese el mayor intercambio posible, de oficiales, entre los ejércitos y las escuadras de España y Francia, así como que también fueran comunes las recompensas.De este modo vemos al joven Lezo, a la temprana edad de 17 años, embarcado de guardiamarina en el año 1,704, en la escuadra del Conde Toulouse, gran almirante de Francia, con ocasión en que cruzaba frente a Vélez – Málaga y reñía un combate contra otra anglo – holandesa. La escuadra francesa había salido de Tolón y en Málaga se habían unido algunas galeras españolas mandadas por el Conde de Fuencalada, única fuerza disponible.
Distinguióse en la acción Lezo, por su intrepidez y serenidad; la tuvo en tal grado que habiéndole llevado la pierna izquierda una bala de cañón, siguió con gran estoicismo en su puesto de combate, mereciendo el elogio del gran Almirante francés. Por su comportamiento, fue ascendido a Alférez de Navío.
“La captura del Stanhope”
“La captura del Stanhope”
Siguió su servicio a bordo de diferentes buques. Ascendido a Teniente de Navío fue destinado a Tolón y allí combatió en el ataque que a dicha plaza y puerto dio el Duque de Saboya, en 1.707. Lezo se batió con su acostumbrado denuedo en la defensa del castillo de Santa Catalina perdiendo en esta ocasión el ojo izquierdo.
A los seis años de servicio (se refiere a que entró como guardiamarina embarcado en el año 4, aunque desde el 1 fuera guardiamarina en estado de estudiante, no embarcándose hasta el referido año, de ahí el referirse sólo a seis años), y 23 años de edad, fue ascendido a Capitán de Fragata y mandando una (cuyo nombre desconocemos), en la escuadra de Andrés del Pez, llegó a hacer once presas, la menor de 20 cañones, y una de ellas la del Navío Stanhope, recibiendo nuevas heridas en este combate.
Ascendido a Capitán de Navío en 1.712, y al año siguiente tomó parte en las operaciones del segundo ataque a Barcelona, cercada por tierra por el Duque de Berwick, teniendo varios encuentros con el enemigo, en uno de los cuales recibió otra herida que le dejó inútil del brazo derecho.
En 1.716, mandando el Navío Lanfranco, se incorporó éste a la escuadra del General Chacón, destinada a recoger la plata y auxiliar a los Galeones perdidos en el canal de Bahama. Poco después, se agregó a dicho Navío una escuadra distinta a los mares del Sur, a cargo de los Generales Bartolomé de Urdinzu y Juan Nicolás Martínez. Con el Lanfranco iban el Conquistador, Triunfante y la Peregrina.
Tenían como objetivo la limpieza de corsarios, piratas y de buques extranjeros que, haciendo un comercio ilícito, perjudicaba grandemente a la hacienda española.
Después de siete años en este servicio, recayó, al fin en Lezo el mando de esas fuerzas navales del mar del Sur, el 16 de febrero de 1.723, capturando seis Navíos de guerra, por un valor, sólo de carga, de 3.000.000 de pesos; tres de ellos se agregaron a la Armada Real. Durante este periodo realiza numerosas salidas en las que sostiene combates, limpiando las aguas del Chile y Perú, de corsarios enemigos. Permaneció en los mares del Sur hasta el año 1.730, en que fue llamado a España por orden del Rey.
La corte estaba en Sevilla y allí se dirigió Lezo para informarle de todas las vicisitudes de su último mando. Obtuvo la aprobación real y, como recompensa a sus valiosos servicios, fue promovido a Jefe de Escuadra.
Habiendo surgido ciertas diferencias con la república de Génova, España estaba resentida por la conducta observada por aquél estado y no de acuerdo con sus procedimientos, el General Lezo, por orden superior, se personó en aquel puerto con seis Navíos y exigió como satisfacción, que se hiciesen honores extraordinarios a la Bandera real de España y que se restituyese inmediatamente la plata que se retenía. Mostrando el reloj a los comisarios de la ciudad, que buscaban el modo de eludir la cuestión, fijó un plazo. Transcurrido el cual la escuadra rompería el fuego contra la ciudad.
Ante esta decidida actitud se hizo el saludo pedido y se transportaron a bordo los dos millones de pesos fuertes, pertenecientes a España, que tenía guardados el Banco de San Jorge. De tal cantidad se envió, por orden del Rey, medio millón para el infante don Carlos y el resto fue remitido a Alicante, para sufragar los gastos de la expedición que se alistaba para la conquista de Orán. Una vez ocupada Orán y convenientemente guarnecida, Lezo regresó a Alicante escoltando 120 embarcaciones de transporte.
El Rey manifestó su aprecio y como recompensa los distinguidos servicios prestados le promovió a Teniente General el día 6 de junio de 1.734.
Desempeñó la comandancia general del departamento de Cádiz; al año siguiente (1.735) fue llamado a la corte y, en ella permaneció muy poco tiempo pues él mismo decía “que tan maltrecho cuerpo no era una buena figura para permanecer entre tanto lujo y que su lugar era la cubierta de un buque de guerra; pidió el consiguiente permiso al Rey y éste se lo concedió” ya de regreso en el Puerto de Santa María, el 23 de julio de 1.736, fue nombrado comandante general de una flota de ocho galeones y dos registros, que escoltados por los Navíos Conquistador y Fuerte habían de despacharse para Tierra Firme.
Estandarte del Teniente General de la Armada don Blas de Lezo, 1.738.
Estandarte del Teniente General de la Armada don Blas de Lezo, 1.738.
Salió con su flota el 3 de febrero de 1.737, llegando a Cartagena de Indias el 11 de marzo, quedando de Comandante General de aquel apostadero, tan importante para la defensa del mar de las Antillas.
En noviembre de 1,739, ya declarada la guerra con el Reino Unido. La empresa en que pusieron mayor empeño los británicos fue en la de Cartagena de Indias; en febrero de 1.740 tuvo el general noticias, por diferentes conductos, de las formidables fuerzas que preparaban los británicos para atacar a Cartagena; estas noticias y las de varias presas que hicieron de algunos buques españoles ricamente cargados, le forzaron a tomar precauciones extraordinarias.
El Gobernador de la plaza había muerto el 23 de febrero. Por lo que el General Lezo tomó todas las disposiciones conducentes a la defensa.
Se personó en Cartagena el Virrey del Nuevo Reino de Granada, Sebastián de Eslava, General muy acreditado por su valor y por su inteligencia.
Entre él y Lezo tomaron las medidas, de mar y tierra, conducentes a la defensa, si bien Eslava se encontraba reacio a ello, como acreditan las quejas que Lezo expuso posteriormente para que, por el marqués de Villadarias fuesen elevadas al Rey. Acusa a Eslava entre otras cosas de poca previsión en el acopio de víveres, así como de que despreciaba los avisos del ataque, que se proyectaba, que a Lezo daban sus espías y que después de la experiencia demostró tan oportunos. No obstante las diferencias de apreciaciones que pudiesen haber, obedientes ambos a las órdenes que tenían, de colaborar, en todo momento, una vez empezó el ataque, mantuvieron una buena coordinación de esfuerzos. Lezo puso su alma en la empresa e imbuyó el mayor entusiasmo a su gente, que fue la que llevó casi todo el peso en el combate. Cartagena de Indias la Gloria para la Eternidad.
Monumento a don Blas de Lezo en Cartagena de Indias (Colombia). Aunque después se recordaría la memoria de Lezo, este fue enterrado en una fosa común, por lo que su cuerpo no pudo ser enterrado en las condiciones que merecía.
Algunos años después se concedió a la familia de Lezo el Marquesado de la Real Defensa, quedando perpetuada de este modo, sus hazañas en Cartagena de Indias.
Javier de la Uz










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