Zapatero ha realizado auténticas proezas.
Oigo a menudo calificar de imbécil a Zapatero, y hasta cierto punto coincido en la opinión; sin embargo no me parece una definición suficiente, y menos cuando le achacan, además, ausencia de ideas. De esto podría acusarse probablemente a Rajoy, pero de ningún modo a su predecesor, que realmente rebosaba ocurrencias e iniciativas variadas. Podría llamársele quizá "un tonto con ideas", como definió Prieto a Álvarez del Vayo, si mal no recuerdo.
Pero lo más notable, lo que pone a Zapatero por encima de tantos como él, es que ha llevado a cabo sus ocurrencias, revolucionando el país en solo 7 años. A él podría aplicársele muy bien el designio de Alfonso Guerra: dejar España "que no la reconozca ni la madre que la parió". Recordemos: leyes de violencia de "género", de matrimonio homosexual, de edad de relaciones sexuales, mayor facilidades para el aborto o el divorcio; paridad de sexos en altos cargos políticos, con amenaza de imponerla a las empresas; liquidación del prácticamente non nato proyecto de reforma de la enseñanza del PP, para empeorar todavía el anterior, con abundante cosecha de fracaso escolar; declaración implícita de soberanía de Cataluña con un nuevo estatuto, apenas votado, que deja en residual la presencia del Estado; colaboración con la ETA para sacarla del pozo y convertirla en una potencia política, bautizada como "proceso de paz"; apoyo a las tiranías tercermundistas disfrazada como “alianza de civilizaciones" (no dejaba de tener inventiva, él o sus asesores, para disfrazar cualquier bellaquería con nombres altisonantes).Y así otras notables hazañas, con ayuda de muchos como él, chicas y chicos cuyo nombre no vale la pena recordar. Lo único en que siguió la política anterior fue en la economía, que ya burbujeaba con Aznar, empeorándola con mil despilfarros hasta que la burbuja estalló en 5 millones de parados (a los que Rajoy ha añadido un millón, parece ser).
Pero la mayor hazaña del estadista ha sido la “ley de memoria histórica”, cuyo alcance no ha percibido casi ningún analista, como tampoco el contenido y causas de su complicidad con la ETA contra el estado de derecho y la integridad de España. Esa ley falsifica radicalmente la historia y por su propia concepción es totalitaria, antidemocrática. Lo cual no puede extrañar, pues está elaborada por políticos reconocidamente corruptos, ignorantes y cómplices del terrorismo. Por autoconsiderados herederos del Frente Popular, al que llaman “república democrática”. Una lucida “democracia” compuesta por stalinistas, marxistas radicales, anarquistas, golpistas tipo Azaña o Companys y racistas del PNV. Una democracia que intentaron imponer después de la muerte de Franco mediante la ruptura, la cual se estrelló, por voluntad popular, contra la evolución “de la ley a la ley”, de la legitimidad franquista a la democrática. Aunque el proceso de transición sufriera numerosas lacras que, no corregidas han conducido a la profunda y triple crisis actual: nacional, democrática y económica.
La “ley de memoria histórica”, a la que cabría calificar sin injustica de memoria chekista, persigue ante todo deslegitimar al franquismo. Con lo cual deslegitima a la monarquía salida de él y a la propia democracia, dando la razón, por ejemplo, a la ETA (beneficiaria también de esa ley) en su negativa a aceptar la transición posfranquista.
Pues bien, Zapatero ha hecho firmar al Monarca su propia deslegitimación, ¿no hay en ello un toque de auténtica genialidad? Y no solo eso: ha logrado que Rajoy comparta la base de sus ideas y continúe la misma vía. Nunca debemos subestimar a los imbéciles, sobre todo en política.
Pío Moa.-
La última sinvergonzonería de este filibustero resentido, ha sido nombrar al ex secretario de Estado de Justicia, Luis López Guerra -catedrático (no Magistrado) y del partido socialista- representante español del Tribunal europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, con el único fin de socavar desde allí la “doctrina parot”, en beneficio de los asesinos de ETA y poder aprovecharse el resto de asesinos y violadores. Luis López Guerra, votó a favor de condenar a España y de imponer el pago de una indemnización de 30.000 euros a la etarra Inés del Río, por los daños morales sufridos. Haciendo culpable a la vez de esa irresponsabilidad, al Gobierno actual encabezado por Rajoy. ¡Qué razón tiene en su artículo, señor Moa!
“LAS VÍCTIMAS NO ESTÁIS SOLAS”
Francisco Javier de la Uz Jiménez


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